3 Sectores económicos para los siguientes 20 años

Notas y disclaimer.

Este es un análisis, como todos, subjetivo y usando una metodología propia que consiste en revisar el modelo de negocio de la empresa poniendo el foco en la robustez del modelo de negocio y la rentabilidad en dividendo a largo plazo. Lo que nos interesa es conocer la empresa y determinar si es recomendable para incorporar en una cartera usando la metodología de tres pasos:

  • Buscar buenos negocios.
  • Pagar un buen precio por ellos
  • No hacer nada y recibir rentas pasivas de los dividendos.

En este tipo de análisis no importan ni deben importar los resultados puntuales de un trimestre o la coyuntura actual pero si cualquier circunstancia puntual que haga que el precio se considere atractivo. Por eso debe tenerse en cuenta la fecha del análisis que siempre se especificará al inicio.

Es un análisis subjetivo realizado por un inversor particular con datos disponibles en multitud de fuentes públicas y orientado a un tipo de inversión a largo plazo. Ni los datos mostrados ni las conclusiones pueden considerarse como recomendaciones de compra o venta. El autor del articulo puede poseer (o no) acciones de la empresa analizada y puesto que se realiza una selección previa para realizar el análisis puede existir cierto riesgo de sesgo de confirmación.

Es recomendable hacer investigaciones propias y comparar varias fuentes antes de decidir invertir en bolsa ya que, incluso en la estrategia de inversión a largo plazo, es una actividad no exenta de riesgo.

Aunque el autor revisa la veracidad de los datos en ningún caso se garantiza que sean correctos ya que son extraído de fuentes de terceros. El autor de este análisis no tiene acceso a información confidencial ni privilegiada sobre las empresas que analiza.

A menudo nos preguntamos como comenzar una cartera de empresas orientadas a dividendos. Cada cual puede seleccionar las empresas que mejor conozca. Los consejos básicos es que sean empresas que tengan modelos de calidad, con lo que warrent buffet llama «foso» es decir barreras de entrada para su competencia y que genere recursos recurrentes.

Hay muchas teorías y opiniones de que incorporar primero a una cartera de dividendos. Hay quien opina que, siguiendo la lógica, deberíamos centrarnos en empresas con dividendos crecientes ya que cuanto más tiempo le demos a la empresa para crecer mejores serán los resultados a la hora de llegar a la fase de distribución de rentas.

Otros inversores defienden que incorporar a vacas lecheras con altos rendimientos por dividendo nos permiten comenzar a ver resultados más rápidamente. Quien defiende esta postura se basa más en la sicología del inversor que en los rendimientos. Es cierto que en los primeros momentos (diríamos primeros años) si optamos por empresa que nos entregan rendimientos bajos (inferiores al 3%, y en la mayoría de casos rondando el 1%) nos puede costar más el autoconvencernos de nuestra propia estrategia al no obtener un retorno significativo.

Un planteamiento que se le suele atribuir a Warren Buffet (como no) es el siguiente: Supongamos que, por cualquier razón, usted no pudiese operar en bolsa en veinte años, ¿estaría tranquilo y satisfecho con sus inversiones actuales?. Lo que debemos encontrar son empresas que, supuestamente, podamos dejar en nuestra cartera de inversión durante veinte años (o diez o treinta)

En realidad, este caso, como cuando se dice que el plazo de tenencia de una acción es de veinte o treinta años es lo mismo que nos dicen warrent buffet cuando conesta que el plazo ideal de tenencia de una acción es «para siempre». Es una forma de explicar el hecho, comprobado estadísticamente, de que si selecciono empresas de calidad, cuanto menos rotación hagamos en la cartera mejor nos irá.

¿Empresas para los próximos veinte años?

Uno de los errores más habituales de los inversores más jovenes, incluso cuando son relativamente experimentados, es suponer que la situación actual se va a mantener siempre. Lo diré una vez más, y de hecho haré varios post sobre ello: «Nadie puede predecir el futuro». Ni usando análisis técnico, ni haciendo análisis fundamental ni revisando la macroeconomía.

No hace demasiado escuchaba a un gestor bastante prudente y con cierta experiencia decir que empresas como Apple, Amazon, Google o Meta son y serán las empresas más importantes ahora y dentro de veinte años. Me sorprendió su rotundidad hasta que le escuché hablar de sus doce años de experiencia. La cuestión es que, aunque doce años de experiencia no son pocos aún no es tiempo suficiente para comprobar que la economía cambia cada década y que nadie puede siquiera imaginar que nos espera en los siguientes diez o quince años.

Yo suelo comentar como, allá por el año dos mil si me hubiesen pedido elegir un negocio de futuro seguramente hubiese elegido entre los cinco mejores los videoclubs. Y más concretamente los blockbusters. Yo solía ir a menudo los viernes para elegir varias películas y veía las colas que se montaban en las cajas de decenas de personas continuamente alquilando dvd’s. Yo pensaba en cuanto le costaría a una empresa gigantesca como Blockbusters un dvd de un éxito reciente, y cuantas veces seria capaz de alquilarla. Si la película era de las más esperadas, a veces tenían decenas de copias, puede que centenares y aún así, podías tardar varios fines de semana en conseguir alquilar una.

Y daba la curiosa coincidencia de que entonces yo trabajaba en una consultora y hacíamos un trabajo que consistía en intentar detectar nuevas aplicaciones para dispositivos móviles con vista a la próxima irrupción del UMTS que es lo que luego se llamó 3G y que adelantaba nuevas posibilidades gracias a su mayor ancho de banda. Estábamos contratado por uno de los mayores operadores de telefonía y parte de nuestro trabajo era generar tormentas de ideas para ir detectando estas nuevas aplicaciones. En una de estas reuniones alguien dijo: «Y que tal ver películas a través de la red». Después de algunos silencios alguien descargo una carcajada a la que todos seguimos.

Seguro que quien este leyendo esto, con la información que tenemos ahora nos parecerá que no teniamos ni idea de nada pero más bien era lo contrario. Todos los que estaban en ese equipo eran expertos en tecnologia de la información y telecomunicaciones.

La risa nos surgió al imaginar quien podría preferir ver los móviles de la época. He recordado que yo entonces llevaba lo último en móviles. Un Nokia 6610 con una pantalla en color (ojo, eso era impresionante entonces) de 1,5 pulgadas y con resolución 128×128 pixeles.

Nokia 6610

A pesar de que todos los que estábamos allá, trabajando para una empresa de telecomunicaciones, intentábamos imaginar el futuro y, por poner un ejemplo, imaginamos el momento en que habría GPS conectados online que llegaron 15 años más tarde, no pudimos siquiera imaginar que alguien pudiese en algún momento ver una película, o una serie o futbol en directo en pantallas de 6 pulgadas con resoluciones full HD en dispositivos que cuestan menos de lo que entonces costaba un DVD.

Entre ese momento y el actual han pasado menos de 20 años. A los pocos años de ese momento BlockBusters desapareció porque su modelo de negocio dejó de tener sentido. Hoy en día el simple hecho de pensar que para pasar un fin de semana en casa no tengas más de dos o tres películas suena ridículo.

Nuestra tendencia a creer que lo que sucede ahora sucederá siempre nos dice que nadie podrá vivir sin un dispositivo Apple o Android, que YouTube, Instagram, Twich o Tiktok serán las redes sociales y las formas de ver contenido en stream y que por supuesto seguiremos usando el buscador de Google y comprando en Amazon.

Facebook y YouTube parecían no tener competencia mientras que ahora Instagram o TikTok la superan. El buscador de Google era insustituible pero ahora cada vez es más habitual usar ChatGPT para buscar información de forma más elaborada. Pero no tengo dudas de que dentro de un par de años nos reiremos pensando que ChatGPT nos parecía casi mágico.

La historia nos dice que las empresas de mayor capitalización cambian a menudo y las empresas que hoy nos parecen sin duda las más poderosas pueden verse superadas por un cambio de paradigma de consumo o un avance tecnológico.

Acá vemos las empresas de mayor capitalización en 1980. En esta fecha, nadie podía siquiera imaginar que ninguna empresa tecnológica pudiese compararse con IBM. Y ningún negocio parecía más poderoso que el del petróleo.

EmpresaSector
IBMInformática
AT&TTelecomunicaciones
ExxonPetróleo
Standard OilPetróleo
SchlumbergerPetróleo
ShellPetróleo
MobilPetróleo
Atlantic RichfieldPetróleo
General ElectricIndustrial
Eastman KodakFotografía

En 1990, Japón emergió se confirmó como potencia económica y la segunda economía mundial casi monopolizo la lista:
EmpresaSector
NTTTelecomunicaciones
Bank of TokioBanca
Industrial Bank of JapanBanca
Sumitomo Mitsui BankingBanca
Toyota MotorsAutomóvil
Fuji BankBanca
Dai-Ichi Kangyo BankBanca
IBMInformática
UFJ BankBanca
ExxonPetróleo

En el año 2000 la tecnología y sobre todo las telecomunicaciones eran los reyes en plena burbuja de las puntocom.

EmpresaSector
MicrosoftTecnología
General ElectricIndustrial
NTT DoCoMoTelecomunicaciones
CiscoTelecomunicaciones
WalmartGrandes almacenes
IntelInformática
NTTTelecomunicaciones
Exxon MobilPetróleo
LucentTelecomunicaciones
Deutsche TelekomTelecomunicaciones

En 2010, como quien dice hace nada, la lista de las empresas con mayor capitalización no incluía ni a Amazon, ni a Google (Alphabet) ni a Meta (Facebook) y Apple ocupaba un «discreto» décimo puesto.

EmpresaSector
PetrochinaPetróleo
Exxon MobilPetróleo
MicrosoftTecnología
ICBCBanca
WalmartGrandes almacenes
China Construction BankBanca
BHP BillitonMinería
HSBCBanca
PetrobrasPetróleo
AppleTecnología

En 2020, el año de la pandemia del que han pasado no más de tres años la lista comienza a parecerse a lo que podemos imaginarnos pero aun así no hay ni rastro de Tesla o Nvidia.

EmpresaSector
AramcoPetróleo
AppleTecnología
MicrosoftTecnología
AmazonTecnología
GoogleTecnología
Berkshire HathawayInversiones
FacebookTecnología
AlibabaTecnología
JPMorgan ChaseBanca
Johnson & JohnsonConsumo

Si algo nos dice la historia es que las empresas que hoy nos parecen poderosas e irremplazables en pocos años pueden incluso desaparecer o reducir su importancia radicalmente. Hoy nos parece imposible que exista una empresa que pueda competir con los dispositivos de Apple, pero no hace tantos años nos parecía imposible que una empresa pudiese competir con Texaco, o con IBM, o que hubiese un modelo de negocio con más futuro que el del Blockbuster, o que una empresa como Nokia no fuese líder en dispositivos de telecomunicación o que Kodac fuese a prácticamente desaparecer.

Cuando Bill Gates convenció a IBM para usar su sistema MS-DOS ni el mismo, que nunca pecó de poco ambicioso hubiese soñador que cuarenta años despues su empresa sería diez veces más grandes en capitalización que la misma IBM.

Hace 30 años no existía Google ni Facebook, quedaba un año para que un tipo se le ocurriese vender libros por internet y Apple era una empresa que fabricaba ordenadores y había perdido la batalla frente a IBM y Microsoft. Por supuesto nadie soñaba con vehículos eléctricos ni con pagos online, ni con procesadores para tarjetas graficas, ni con plataformas de streaming ni con aplicaciones de inteligencia artificial.

Pero es que hace 20 años no existía el iphone, Android estaba creándose para gestionar cámaras digitales, los anchos de banda de internet se median el kilobytes y los dispositivos móviles tenían pantallas de 1,5 pulgadas con resoluciones ridículas. Nadie siquiera podía imaginar youtube y el modelo de negocio de netflix era el de alquiler de DVD por correo. Tesla acababa de ser fundada (y por cierto no por Elon Musk) y nadie podía siquiera soñar con vehículos eléctricos de más de 100 km de autonomía.

Así pues, lo normal sería pensar que dentro de diez, veinte o treinta años existirán tecnologías y modelos de negocio que ni imaginamos y que muchas empresas que aun no han nacido compitan con nuevos productos y servicios con las empresas actuales. Y probablemente alguna de las diez empresas más capitalizadas hoy hayan desaparecido o reducido drásticamente su importancia y capitalización.

Como seleccionar empresas para largo plazo

Acabamos de ver que la mayoría de empresas que hoy copan los primeros puestos de capitalización ni siquiera existían o si existían tenían otro modelos de negocio o no habían desarrollado sus principales productos y servicios. Pero hay otras empresas que realmente si estaban ahí y parece que fuesen a estar toda la vida. Coca Cola podría ser una de ellas, o algunos bancos importantes, o grandes corporaciones industriales.

Cuando se seleccionan empresas a largo plazo en realidad lo que hacemos es apostar por el mantenimiento de un modelo de negocio. Como hemos visto ningún modelo carece de riesgo ni nos garantiza la supervivencia pero hay algunos en los que podemos apostar con algo más de seguridad. Apostar por sectores no es apostar por empresas pero en algunos casos las posiciones de determinadas empresas en su sector les proporcionan una clara ventaja competitiva.

Cuando diseñemos una cartera a largo plazo si seleccionamos bien podemos alcanzar un nivel de acierto suficiente en nuestras apuestas cosa que es a lo máximo que nadie puede aspirar. Si alguien le dice que «sin duda alguna en los próximos 20 años…» no hace falta que preste atención al resto de la frase.

Una empresa con futuro no tiene porque ser una empresa con grandes perspectivas de crecimiento. De hecho suele ser lo contrario. Si lo piensa bien e intenta abstraerse de la situación actual, dentro de 30 años es mucho más probable que exista Coca-Cola que Nvidia. Pero eso no quiere decir forzosamente que Nvidia no tenga hoy por hoy mayores perspectivas de crecimiento.

Lo idea, cuando comencemos a plantearnos empresas a largo plazo que constituyan una especie de fondo de armario de nuestra cartera es combinar la estabilidad en cuanto al modelo de negocio con el crecimiento esperado. Sabemos que con este tipo de empresas no podemos esperar «pelotazos» ni revalorizaciones de tres cifras en un año, pero si podemos esperar cierto crecimiento constante (constante como funciona la constancia en bolsa donde una subida del 10% anual se traduce en subidas del 30 y bajadas del 20).

La cuestión es que, si nadie sabe lo que va a suceder en las siguientes décadas, ¿Cómo podemos predecir que una empresa permanecerá?. Existe una posible aproximación y es identificar sectores que tenemos confianza en que permanecerán con el tiempo y posteriormente selecciona empresas lideres en estos sectores.

Habitualmente cuando encontramos un buen sector, la mayoría de empresas de ese sector obtienen buenos resultados. De hecho cuando estamos analizando una empresa para invertir se suele hacer una prospección de otras empresas de el sector. Cuando varias empresas de un mismo sector tienen buenos resultados normalmente obtendremos resultados similares en otras empresas de ese sector.

Así pues, el primer paso será seleccionar sectores con vistas a futuro a largo plazo y más tarde, ya identificados estos sectores, nos centraremos en las empresas lideres de esos sectores.

Sectores para invertir a 20 años

Si yo me dedicará a publicar videos en YouTube o fuese analista de J.P. Morgan diría sin ruborizarme hoy cinco sectores y en una semana otros cinco totalmente distintos. Puesto que simplemente soy un inversor particular pero no me gusta «hablar por hablar» mi apuesta por sectores será más comprometida. Hablaré ahora de tres sectores y en posteriores artículos hablaremos de empresas.

Salud y «gestión del envejecimiento»

A menudo se habla de que estamos envejeciendo, o que la pirámide poblacional ya no es tiene forma de pirámide. Después de pasarnos décadas preocupándonos por los recursos disponibles para la cada vez mayor población mundial, hace ya unos años que hemos comenzado a sobrepasar un punto de inflexión demográfico.

Tal vez uno de los casos más estudiados es Japón, en el gráfico que se ve a continuación se muestran las previsiones de población en Japón. El gráfico es de principios de siglo y las previsiones se van cumpliendo a rajatabla, y en todo caso las desviaciones indican que la reducción de población pudiera ser mayor. En resumen, segun los últimos estudios de 2023 Japón perderá un tercio de su población en los siguiente cincuenta años.

Tal vez, al poner el ejemplo de Japón, estemos pensando en un caso extremo. Lo cierto es que actualmente excepto en algunos países de Africa Central los nacimientos no están superando la tasa de reposición. Es decir que incluso gigantes demográficos como China o India están comenzando un declive de su población.

Las razones son diversas y exceden con mucho el propósito de este articulo pero lo cierto es que cada vez seremos menos. Y eso, junto al aumento generalizado de la esperanza de vida provocará un caso inédito en los últimos siglos: por primera vez habrá mas adultos mayores que jóvenes. Y no sólo eso, una tendencia que ya se observa en los países más desarrollados y que parece que se va a agudizar en las próximas décadas: por primera vez las personas de más edad supondrán un grupo más atractivo desde el punto de vista del consumo debido a su mayor capacidad adquisitiva.

Esta tendencia, confirmada estadística tras estadística tiene consecuencias en muchos sectores económicos. Pero hay uno donde parece evidente que será fundamental: el sector salud y muy especialmente todo lo relacionado con el tratamiento de las personas mayores.

Agricultura

Tal vez se sorprenda. Entonces, ¿la agricultura tiene más futuro que la inteligencia artificial o el metaverso?. No sé si más futuro sinceramente. Lo que si tengo claro es que si me imagino dentro de veinte años no me imagino un mundo donde no comamos, o nos nutramos de alguna forma. Y en el fondo, y detras de esto, desde la comida en su forma más natural hasta los complementos más sofisticado hay un sector que por algo se llama sector primario: la agricultura.

Un familiar mío era agricultor y bromeaba a veces diciendo que muchos ordenadores y mucho internet pero que el día que su negocio se fuese a pique, nos íbamos todos a pique. En la época de la pandemia hubo muchas actividades humanas que demostraron su importancia pero sin duda la producción de alimentos fue vital.

Si usted piensa, repasa los últimos años de su vida (sobre todo si tiene más de 25 o 30 años) y después le digo que tipo de dispositivo usará para comunicarse en 20 años sería prudente tener dudas. Si le pregunto si dentro de 20 años usted consumirá productos provenientes de la agricultura creo que no habrá dudas.

Seguramente seguiremos consumiendo vegetales, frutas, legumbres para alimentarnos y usaremos tejidos de origen vegetal o biomasa para calentarnos. Probablemente reduzcamos el consumo de carne y se consuma menos pasto y menos piensos pero la carne será sustituida de alguna forma por proteína vegetal. No imagino un mundo sin agricultura. Incluso aunque lleguemos alguna vez a un futuro distópico donde comamos «pastillas», probablemente sean extractos vegetales cultivados.

Medios de Pagos electrónicos

El uso de moneda y billetes físicos ha experimentado cambios significativos en las últimas décadas, y su estado actual varía en diferentes regiones del mundo. En muchos países, se ha observado un declive en el uso de efectivo. La creciente digitalización y la adopción de opciones de pago electrónicas han llevado a una disminución en las transacciones en efectivo.

A pesar de la disminución, el efectivo sigue siendo popular en ciertas situaciones, especialmente para pequeñas transacciones, pagos locales y en áreas donde las infraestructuras digitales son limitadas. Sin embargo, todos los estados apuntan a la práctica eliminación del uso de monedas y billetes en un futuro cercano.

Antes del surgimiento de Blockchain y las criptomonedas el uso de medio de pagos electrónico ha crecido de forma exponencial en los últimos cincuenta años. Las razones son sencillas de entender. Las formas de pago electrónicas, como transferencias, tarjetas de débito/crédito y billeteras digitales, ofrecen mayor comodidad.

El aumento en el uso de teléfonos inteligentes facilita la adopción de pagos móviles. Las aplicaciones de pago y billeteras digitales permiten realizar transacciones desde dispositivos móviles. Las transacciones electrónicas suelen estar respaldadas por medidas de seguridad robustas, como la autenticación de dos factores, lo que puede ofrecer mayor protección contra fraudes en comparación con el efectivo.

Por supuesto estas ventajas tienen una «cara B». Los pagos electrónicos son más rastreables. Esto puede ser una ventaja y ayudar en la prevención de actividades ilícitas, evasión fiscal y lavado de dinero. Pero también implica un mayor control de los estados en el comportamiento y en las transacciones de sus ciudadanos.

El sector financiero está experimentando una rápida innovación con tecnologías como blockchain y criptomonedas, lo que podría influir en la preferencia por formas de pago digitales en el futuro. La pandemia de COVID-19 ha acelerado la adopción de pagos sin contacto y en línea debido a preocupaciones de salud y medidas de distanciamiento social.

El futuro a medio plazo son los CBDC que son las siglas de «Central Bank Digital Currency» en inglés, que se traduce como «Moneda Digital del Banco Central» en español. Los CBDC son una forma de moneda digital emitida por los bancos centrales de un país. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, los CBDC son emitidos y respaldados por la autoridad monetaria central de un país.

Independientemente de si estamos de acuerdo o no, en los siguientes 20 años es difícil no suponer que las empresas lideres del sector de los medios de pago electrónicos y las tecnologías que lo hacen posible no sea uno de los más consolidados.

¿Y la Inteligencia Artificial?

Probablemente algún lector eche de menos la mención a la Inteligencia Artificial (IA) como u sector de futuro. La IA es la ultima moda como fueron los ferrocarriles, el petróleo, las empresas de electrónica, las telefónicas, internet o las energías renovables antes. Y sin duda cambiaran el mundo tal y como lo conocemos. Pero la IA es una tecnología, no un sector, y cambiará el mundo de forma transversal.

Apostar hoy por empresas que fabrican chips, o desarrollan herramientas de IA es un riesgos. Cuando surgió la revolución de internet se tardó mucho tiempo en decidir quien eran los ganadores. Internet no es un sector. Amazon es una tienda en internet, lo mismo que Google es publicidad en internet. De la misma forma, la IA será una herramienta que se usará en cualquier sector económico como ya se está haciendo actualmente.

Tal vez Netflix comience a hacer series y películas íntegramente usando IA en breve. Pero tal vez mañana aparezca una nueva Netflix en la que nosotros imaginemos nuestro propio contenido. La salud es un sector donde la IA se está usando hace tiempo y cada vez se usará más. La IA se está aplicando en maquinaria agricola y para la planificación y optimización de cultivos. En el sector transporte la IA optimizará aún más el aprovechamiento de rutas comerciales. En definitiva, la IA impactará (esperemos que positivamente) en todos los sectores.

Ahora mismo, creo que apostar por empresas «puras» de IA es parecido a cuando a finales del siglo pasado se apostaba por las empresas de telecomunicaciones porque ellas son las que hacían Internet.

Conclusión

Cualquier intento de predecir el futuro de forma concreta está destinado al fracaso o al menos es poco menos que una apuesta de casino. Pero si podemos pensar que hay actividades y sectores en los que la economía se va a desarrollar. Algunos sectores desaparecerán, y otros sectores nuevos y que aún no imaginamos nacerán y explotaran en las siguientes dos décadas, pero hay algunos sobre los que podemos apostar con cierta seguridad (nunca con total seguridad). En este articulo he propuesto tres pero hay muchos más.

El siguiente paso es buscar empresas lideres y bien posicionadas en estos sectores para ir conformando esa cartera que nos permita olvidarnos de revisar nuestras posiciones y regresar a los 20 años.