Fase 2: Análisis técnico y trading

En algún momento de nuestro camino de inversión se produce el descubrimiento de las maravillosas “medias móviles” y el “análisis técnico” y animado por su mágica, descubrimos el trading.

Da igual que los mismos que se dedican a ello y venden cursos, obligados por la ley, adviertan de que el 85, 90, 97% de los que utilizan productos derivados o se dedican al trading pierden todo su capital. Nosotros somos más listos.

Puede que sea la única actividad orientada a ganar dinero donde no haya alguien que lo practique que no reconozca que la inmensa mayoría pierde. Creo que ni entre los ludópatas existe tal consenso.

En mi caso, además, como ingeniero informático que soy, el hecho de poder establecer patrones en base al análisis de datos me atraía como reto intelectual y como posibilidad de descubrir ese factor x, que convertiría mi sueldo en una inmensa fortuna. Lo mejor que puede pasar en esta época es que la experiencia no te salga muy cara.

El análisis técnico es amado y odiado sin medias tintas. Y, en mi opinión, a veces de forma un tanto exagerada. Para lo que no sirve el análisis técnico (ni por cierto, el fundamental) es para adivinar el futuro.

El planteamiento del análisis técnico es realmente atractivo. La idea es que puesto que hay miles de factores que influyen en el precio de una acción, no tiene sentido estudiar las causas sino el efecto, es decir la variación del precio ya que en ese grafico están contenidos todos los factores que intervienen en mismo. Es lo que significa «todo está en el precio».

El proceso que pretende un analista técnico es similar al que se realiza para hacer análisis predictivo en inteligencia artificial buscando patrones. Y si bien puede usarse como soporte o como herramienta auxiliar en lo que ha manifestado su utilidad es únicamente en «predecir el pasado». Hay quien dice que los algoritmos más avanzados han tenido cierto éxito en el HFT o trading de alta frecuencia. No abundaremos mucho más en estas técnicas pero resumamos diciendo que esta fuera del alcance del inversor particular.

Incluso las estrategias más simples, basadas en los cruces de medias móviles fracasan en su implantación práctica. No digamos las teorías como los porcentajes de Fibonacci que defienden, no se muy bien porqué que las caídas del mercado se ajustan a porcentajes proporcionales a la razón aurea (que es la proporción que genera la sucesión de Fibonacci donde el componente n de la misma es la suma de los dos componentes anteriores).

Caparazon de molusco

La cosa toma tintes casi alquímicos cuando se enseña que la razón aurea es la que define la concha de cierto molusco y, por lo tanto, es obvio que si el gobierno chino prohíbe los iphone en su país el retroceso en bolsa se ajustará a esa misma proporción. Desde las estrategias más curiosas como la ondas de Elliot, a los indicadores más complejos, el análisis técnico ha demostrado que no predice el futuro.

Por si quedaba alguna duda puede usted escuchar a cualquier analista técnico de los que contestan a consultas en tv o radio o en la red y podrá comprobar como la construcción de las frases es muy similar. Primero explican que el grafico se mueve y que caerá o subirá hasta un punto A, para a continuación puntualizar, en caso de que no lo haga, entonces llegará al punto B, y sino…

Es como si usted intentase demostrar una teoría diciendo: «cuando pase esto sucederá aquello, o tal vez no, y si no sucede puede que acontezca otra cosa, y si no es esa, pues será otra». Cuando se usa el análisis técnico para adivinar el futuro podemos caer en la astrología.

Por otra parte existe un modo de comprobación empírico simplemente usando los mismos presupuestos del análisis técnico. Si la mayoría de los analistas técnicos no ganan dinero en la operatoria, para que buscar más razones. Todo está en el resultado.

No obstante hay que decir que el análisis técnico, en muchas ocasiones, no es más que un reflejo de la lógica y como ayuda o indicio añadido pude ser muy interesante y útil. Se puede usar por ejemplo para determinar si una determinada acción se encuentra barata con respecto a su media. El problema, insisto en ello, es cuando se le pide que prediga el futuro.

Trading

El trading es la compra y venta de activos financieros, como acciones, divisas o criptomonedas, con el objetivo de obtener ganancias a corto plazo aprovechando las fluctuaciones de precios. Los traders analizan datos y gráficos para tomar decisiones rápidas y aprovechar oportunidades en los mercados financieros.

En realidad, comprar a un precio para vender más caro es el objetivo de todos los inversores (inclusos los orientados a dividendos) pero lo que caracteriza el trading son los plazos. Se trata de una estrategia activa, muchas veces con compras y ventas en el mismo día.

Aunque estrictamente no tiene nada que ver al análisis técnico suele asociarse ya que en la mayoría de las ocasiones las estrategias de trading con las que se decide cuando entrar y salir del mercado se deciden en función de reglas más o menos complejas basadas en el análisis técnico.

Análisis técnico y trading

Si el asunto de la utilidad real análisis técnico es polémico la cuestión de si es posible obtener beneficios como trader lo es más. Ni en mi caso, ni en ninguno que conozca la actividad de trading ha conseguido convencerme. Pero como opiniones hay para todos podemos acudir a internet donde abunda la información y hacer una exhaustiva investigación.

Leyendo, escuchando, y revisando multitud de libros, videos y documentos sobre el trading me he encontrado que todo aquel que quiere ser mínimamente objetivo termina por constatar que el trading es una manera como otra cualquiera de perder dinero.

Pero si analizamos el pequeño grupo de personas que defienden el trading, que dicen que lo practican y las empresas que se benefician de esta actividad encontramos algunas conclusiones cuando menos curiosas. En primer lugar en todos los sitios donde se defiende esta estrategia de especulación se admite claramente que la inmensa mayoría pierde dinero. Después, eso si, se explica que es porque operan mal. En un altísimo porcentaje de casos los «expertos» pasan a vender un curso para aprender a operar.

Consciente de que el cliente potencial de trading es una persona joven y probablemente sin mucha experiencia, es muy común que se intente demostrar el éxito usando todos los tópicos posibles sobre el veinteañero triunfador. Las casas de alquiler de superdeportivos (muy especialmente si se trata de un Lamborghini) tiene cola de espera para hacerse fotos de este tipo.

Inmediatamente después de mostrar su increíble éxito financiero se pasa a ofrecer un curso para operar. Este podría ser un resumen: «Yo tengo el secreto que me proporciona riquezas obscenas, pero he decidido compartirlo contigo por unos cuantos dólares o euros».

Pero independientemente de este tipo de embudo de ventas más o menos elaborado, lo que esta claro es que, hasta los que dicen que viven del trading admiten que la inmensa mayoría de los que lo practican pierden.

Siguiendo esa extraña lógica yo estoy preparando un curso en el que con poca inversión hay una pequeña posibilidad de hacerse rico. Por cien euros yo le enseño como jugar a la lotería.

Los que si se benefician del trading son los brókeres y sobre todo los que están orientados a los mercados más especulativos usando derivados como los CFD’s o el mercado Forex. En muchos casos, el beneficio de estos brókeres son directamente proporcional a las perdidas de sus clientes porque actúan como contraparte.

Por ley, los brókeres de clientes europeos deben reflejar en un aviso el porcentaje de sus clientes que tiene perdidas. Hay quien dice que estos números son mayores y que existen ciertas formas de cálculo para maquillarlos. Pero incluso en este caso, si usted revisa por internet podrá encontrar algunas comparativas pero si quiere ahorrarse el esfuerzo le diré, sin especificar nombres, que el porcentaje de cuentas de inversión con perdidas se encuentra entre el 71% y el 86%.

Si, ha leído bien. Si queremos hacer una media podemos decir que el 78,5% de las cuentas minoristas presentan perdidas. En mi caso, y por pura intuición ese porcentaje me parece aún muy bajo. Ahora seguramente se comprende mejor porque los «expertos» se dedican a vender cursos.

Sin entrar en más discusiones creo que se puede concluir que una actividad en la que el 78% de los participantes pierden no es muy recomendable. es decir, y para que quede claro, no se trata de poner en duda a los cuatro que dicen que se ganan la vida con el trading, se trata de constatar que quien perderá su dinero usando el trading son una inmensa mayoría.

Existen dos formas de constatar esta realidad. La primera es hacer una investigación y hacer caso a la multitud de advertencias sobre el peligro del trading. Leer artículos como estos, leer la letra pequeña de los brókeres que comercializan este tipo de productos y aplicar el sentido común.

La segunda es practicarlo y perder dinero. Esta última es la que todos los que conozco, incluyéndome a mi, hemos elegido.

Lo mejor que puede sucederle a un inversor es que la fase del trading dure poco y le toque con poco capital disponible. Son muchas las personas que llegado a este punto deciden simplemente dejar el mundo de la inversión en bolsa. Si se consigue pasar esta fase o incluso si directamente se evita, se suele llegar al primer paso realmente valioso en el proceso de aprendizaje de inversión.

Siguiente: El análisis fundamental.