Dividendos vs. recompra de acciones

Todos los inversores, sea cual sea el activo en el que inviertan, y sea cual sea su estrategia tiene como objetivo recibir un retorno de efectivo. En el caso de acciones cotizadas las empresas tienen varias formas, más o menos directas de retribuir a sus accionistas. Los dividendos y las recompras de acciones son dos de las formas más utilizadas. Cada inversor tiene sus preferencias sobre la mejor forma de ser retribuido. Es muy común desde hace años defender que la mejor retribución al accionista consiste en conseguir un incremento del precio de la acción. En este artículo vamos a intentar explicar las características, ventajas e inconvenientes de los dividendos vs. la recompra de acciones.

Los dividendos representan una distribución directa de beneficios, entregando efectivo a los accionistas proporcionalmente. Por otro lado, la recompra de acciones implica que la empresa compre sus propias acciones en el mercado, reduciendo su número en circulación, lo que puede elevar el precio por acción y beneficia indirectamente a los accionistas al aumentar el valor de sus tenencias. Mientras que los dividendos ofrecen un retorno inmediato, las recompras pueden sugerir que la dirección ve sus acciones como una buena inversión a largo plazo. Ambas estrategias tienen sus pros y contras según el contexto financiero y estratégico.

Formas de retribución al accionista

Una de las características más solicitadas por los inversores, particularmente por los que se deciden por la inversión a largo plazo, es la retribución al accionista. Dicho de otra forma, que la empresa devuelva algo del valor que genera. Una empresa tiene varias formas de retribuir a sus accionistas. Estas son algunas de las más comunes:

  1. Dividendos: Es la forma más tradicional y directa. Consiste en distribuir una parte de los beneficios de la empresa entre los accionistas en proporción a su participación en el capital.
  2. Recompra de acciones: Como mencionamos anteriormente, la empresa puede comprar sus propias acciones en el mercado. Esto reduce el número de acciones en circulación, lo que puede aumentar el precio de cada acción y, por lo tanto, beneficiar a los accionistas.
  3. Aumento del valor de la acción: A través de una gestión eficiente y decisiones estratégicas, la empresa puede aumentar su valor en el mercado, lo que se traduce en un incremento en el precio de la acción.
  4. Derechos de suscripción: Son opciones otorgadas a los accionistas para comprar acciones adicionales, generalmente a un precio preferencial.
  5. Fusiones y adquisiciones: Si una empresa es adquirida o se fusiona con otra, los accionistas a menudo reciben acciones de la nueva empresa o un pago en efectivo, lo que puede resultar en una retribución.
  6. Liquidación de activos: Si una empresa decide vender parte de sus activos o divisiones y obtiene un beneficio, puede decidir distribuir parte o todo ese beneficio entre los accionistas.
  7. Pago en especie: Aunque es menos común, algunas empresas pueden optar por distribuir activos no monetarios a los accionistas, como acciones de una subsidiaria.

Reparto de flujo de efectivo

Frente a los métodos de retribución de carácter extraordinario o basados en el crecimiento del precio de la empresa, la retribución en forma de dividendos, o la recompra de acciones tiene algo en común. Si se hace de forma correcta y no se usa deuda para ello, los dos métodos parten del flujo de efectivo o flujo de caja.

Tener un flujo de caja (o flujo de efectivo) positivo es esencial para la operación y el crecimiento sostenible de cualquier negocio. En esencia, un flujo de caja positivo indica que la empresa está generando más dinero del que gasta, lo que es una señal fundamental de la salud financiera y operativa a corto plazo. Es un indicador clave que todos los stakeholders, desde la alta dirección hasta los inversores, supervisan de cerca.

Una empresa de calidad, con buen negocio y bien dirigida, si decide pagar dividendos o hacer recompras debe hacerlo con una parte del flujo de efectivo. Esto no quiere decir que una empresa que no pague dividendos o haga buyback no sea de calidad o este mal gestionada. De hecho algunas de las mejores empresas del mundo dedican su flujo de efectivo a la reducción de deuda, o a la inversión o el I+D. Pero si se hace retribución, debe ser a partir del flujo de efectivo. Esto es un indicador claro de que la empresa esta repartiendo el valor que genera y no maquilla sus resultados a partir de la descapitalización o el incremento de deuda.

El valor agregado por la recompra de acciones

El «buyback«, es una estrategia financiera donde una empresa compra sus propias acciones en el mercado abierto. Esta acción tiene varios efectos y potencialmente agrega valor a la empresa y a sus accionistas ya que al disminuir el número de acciones en circulación cada acción representa una porción de propiedad mayor.

Si una empresa tiene 100 acciones y tenemos cinco podemos decir que poseemos un 5% de la empresa. Si la empresa recompra la mitad de acciones y seguimos manteniendo las mismas cinco acciones poseeremos un 10% de la empresa con lo que podemos decir que, al menos en cuanto al porcentaje de posesión hemos obtenido una retribución.

Al reducir el número de acciones en circulación, siempre que se mantenga el beneficio de la empresa estaremos aumentando el EPS (Ganancias por Acción). Esto no produce una retribución directa pero teniendo en cuenta que a largo plazo el valor del EPS se correlaciona de forma directa con el precio de la acción, la subida de la EPS debería terminar produciendo una subida del precio de la acción.

Mejoras de percepción de calidad de la empresa

La empresa que realiza recompra de sus propias acciones genera una sensación de confianza y aumenta la calidad percibida de varias formas. Una recompra puede ser interpretada por el mercado como una señal de que la dirección considera que las acciones de la empresa están infravaloradas, lo que puede aumentar la confianza de los inversores.

Al reducir el patrimonio neto (al comprar acciones y reducir el número de acciones en circulación), el ROE puede aumentar, lo que puede hacer que la empresa parezca más eficiente en términos de generación de beneficios.

El hecho de que una empresa dedique parte de su excedente a la recompra de acciones manda el mensaje al mercado de que el negocio aporta suficiente valor como para gestionar sus propias necesidades de CAPEX, amortización de deuda, inversión y capitalización y aún le queda suficiente como para reducir su capital social.

Empresas caníbales

En el contexto financiero, una «empresa caníbal» es aquella que recompra regularmente sus propias acciones en el mercado. La denominación proviene del acto de «consumir» sus propias acciones. Hay diversos estudios que demuestran que las empresas caníbales presentan una revalorización mayor que la media del mercado.

A continuación especificamos algunas de estas empresas:

  1. Apple Inc. – Durante la década de 2010, Apple llevó a cabo extensas recompras de acciones, aprovechando su considerable posición de efectivo para hacerlo.
  2. IBM – A pesar de los desafíos en su negocio principal, IBM ha recomprado una cantidad significativa de sus acciones en el pasado.
  3. Cisco Systems – Esta compañía de tecnología también ha sido conocida por sus recompras de acciones.
  4. The Home Depot – La empresa de mejoras para el hogar ha utilizado las recompras de acciones como una forma de devolver valor a los accionistas.
  5. Berkshire Hathaway – Dirigida por Warren Buffett, ha comprado sus propias acciones cuando consideró que estaban subvaloradas.
  6. Visa Inc. y Mastercard – Ambas compañías de procesamiento de pagos han llevado a cabo recompras de acciones en el pasado.
  7. Pfizer – El gigante farmacéutico ha realizado recompras de acciones para impulsar el valor para los accionistas.

Razones para la recompra de acciones. No siempre retribuyen.

La recompra de acciones es una decisión estratégica del equipo directivo. Las razones por las que una empresa decide realiza estas prácticas es diverso. En ocasiones simplemente se trata de mantener una política de retribución de accionistas. Es habitual que las empresas opten por recomprar acciones por la creencia de que sus acciones están subvaloradas, o bien porque desean optimizarla estructura de capital, o contrarrestar la dilución de las acciones o el deseo de mejorar las métricas financieras, como las ganancias por acción (EPS ).

Todas las razones no son equivalentes ni reflejan la misma calidad de empresa. Y para ilustrarlo usaremos un ejemplo

La empresa «WikiBolsaTech» ha tenido un año financiero razonablemente bueno, pero no lo suficientemente bueno como para que el equipo directivo alcance su objetivo de bonificación, el cual está vinculado al logro de un EPS específico de $5. Actualmente, el EPS está en $4.80.

Supongamos que «WikiBolsaTech» tiene las siguientes métricas:

  • Ganancias netas: $48 millones
  • Número total de acciones: 10 millones
  • EPS: $4.80 (Ganancias netas / Número total de acciones)

El equipo directivo decide llevar a cabo una recompra de acciones. Con el efectivo disponible y/o tomando deuda, «WikiBolsaTech» recompra 1 millón de sus propias acciones.

Nuevo Escenario (tras la recompra de acciones):

  • Ganancias netas: $48 millones (esto no cambia porque las recompras de acciones no afectan las ganancias netas)
  • Número total de acciones: 9 millones (antes 10 millones, pero se recompraron 1 millón)
  • Nuevo EPS : $5.33 (Ganancias netas / Número total de acciones)

Con este nuevo EPS de $5.33, el equipo directivo ha superado su objetivo de $5 y, por lo tanto, se gana el bono.

Implicaciones: El uso de recompras de acciones para aumentar el EPS puede ser polémico. Si bien efectivamente eleva el EPS , no necesariamente indica un mejor rendimiento subyacente o crecimiento de la empresa. Además, si la empresa ha tomado deuda para financiar la recompra, podría aumentar su apalancamiento y riesgo financiero.

El caso anterior no supone, en ningún caso, una generalización de mala fe de los equipos directivos. Si el equipo directivo cree genuinamente que las acciones están subvaloradas y es un buen momento para recomprarlas, entonces la recompra podría ser beneficiosa para los accionistas a largo plazo.

Lo deseable es que exista una política fácilmente reconocible. Por ejemplo Warren Buffet ha declarado en más de una ocasión que se centra en el ratio de capitalización y valor contable. Buffet considera que el valor «justo» es 1,2 y que cuando el valor es menor de ese umbral la empresa está barata y cuando baja de la unidad se trata de una clara señal para implementar recompras de acciones. Eso si, mientras no se produzca esta circunstancia prefiere usar su ingente cantidad de efectivo en invertir o incluso mantener cash disponible.

Hay quien defiende que el buyback es una práctica deseable incluso en caso de que se hagan recompras en momentos de sobrevaloración. En realidad, comprar caro lo que sea, incluso las acciones propias, nunca es una buena práctica para los propietarios de una empresa.

Ventajas del buyback frente a los dividendos

La recompra de acciones tienen varias ventajas sobre la contabilidad de la empresa y como hemos visto es una forma, relativamente artificial, de aumentar el EPS o el ROI. Pero existen dos ventajas sobre las que existe un amplio consenso:

Flexibilidad financiera

Las recompras no obligan a la empresa a desembolsar efectivo de forma regular como ocurre con los dividendos. Las empresas pueden decidir cuándo y cuánto recomprar en función de su situación financiera y las condiciones del mercado. Habitualmente cuando una empresa acuerda realizar recompras de acciones suele establecer una cierta cantidad de dinero y un plazo relativamente amplio que programar las compras en los momentos de caída de la acción. De hecho, una ventaja añadida, aunque probablemente no se pueda decir que sea una práctica «saludable» es la de actuar como «cuidador de mercado» de la propia acción ya que al realizar compras cuando la acción disminuye su precio puede producir una subida en el mercado del precio de esta.

Beneficio fiscal

Como ya se sabe, uno de los inconvenientes de los dividendos es que están sujetos a impuestos que deben pagarse en el ejercicio fiscal en el cual se cobran, mientras que las ganancias de capital (como las que resultarían de la venta de acciones después de una recompra) suelen tener un tratamiento fiscal más favorable y además pueden ser diferidas al momento de la venta de las acciones.

En el caso ideal, y si el mercado funcionara con lógica (cosa que podemos considerar al largo plazo pero nunca a corto plazo) podríamos decir que una empresa que adquiera el 5% de las acciones en circulación es como si entregara un 5% de rentabilidad de dividendo y las pudiésemos reinvertir en la empresa sin retención fiscal.

Es importante que los inversores consideren las motivaciones subyacentes de una recompra de acciones y evalúen si estas están alineadas con la creación de valor a largo plazo para los accionistas. Es posible que no todas las recompras sean beneficiosas para los accionistas, especialmente si se financian a través de deuda excesiva o se realizan cuando la acción está sobrevalorada.

Inconvenientes del buyback frente a los dividendos

Losa dividendos son una de los indicadores de salud financiera de una empresa más claros y objetivos. Excepto en el caso de que sean pagados con cargo a deuda, los dividendos son dinero contante y sonante que la empresa entrega a sus accionistas y eso no puede manipularse.

Ya hemos visto que la recompra de acciones puede producir manipulaciones. Las empresas podrían usar recompras para manipular artificialmente las métricas financieras, como las Ganancias Por Acción (EPS), especialmente cuando hay bonos de gestión vinculados a estos indicadores.

Por otra parte si una empresa recompra sus acciones cuando están sobrevaloradas, puede estar utilizando su capital de manera ineficiente, lo que no es óptimo para los accionistas.

En definitiva, a veces es difícil para los inversores entender si una recompra es una señal de que la dirección ve la acción como una buena inversión o si hay otras motivaciones detrás. Tal vez se trate de una forma de maquillar unos resultados mediocres o menores de los esperados. Hay que recordar que las empresas las dirigen personas y que a veces la retribución de los directivos dependen de cumplir ciertos objetivos que pueden ser manipulables desde un punto de vista contable.

Efecto acción-reacción no asegurado

Hay que recordar que el beneficio de la recompra de acciones depende directamente de que el mercado reconozca dicho valor y lo traslade al precio. En una empresa cotizada públicamente el precio no tiene porque reflejar el valor. Una recompra del 10% del número de acciones propias puede producir un 10% de incremento del precio de la acción, o puede que más o puede que menos. Cuando se realizan recompras de acciones el accionista debe esperar a que el mercado le de la razón. Aunque a largo plazo esto suele suceder, nadie lo garantiza. En cambio, los dividendos se cobran y pasan a estar en su cuenta independientemente de lo que considere el mercado.

Conclusión

Tanto la entrega de dividendos como la recompra de acciones, si se realiza de forma adecuada y usando el flujo de efectivo libre de la empresa son formas de retribución y en ambos casos son indicadores de buen trato de la directiva al accionista. la entrega de dividendos es una práctica bastante obvia y directa y a pesar de que en algunas ocasiones (por ejemplo cuando se desea conseguir la categoría de «campeón, aristócrata o rey del dividendo») los dividendos pueden ser pagados a base de descapitalización o deuda, habitualmente reflejan un exceso de efectivo real.

La recompra de acciones tiene un efecto indirecto sobre el retorno de inversión del accionista y puede tener distintas razones, algunas de ellas no muy correctas desde un punto de vista ético. No obstante, en líneas generales, una empresa «caníbal» que tenga una política regular de recompra de acciones habitualmente indica una buena salud del negocio y proyecta un crecimiento a largo plazo del precio de la acción y por lo tanto del patrimonio del accionista.

Por ultimo reseñar que aunque en este articulo se comparan ambas practicas no son excluyentes y, de hecho, hay empresas que combinan una política de distribución de dividendos con la recompra de acciones. Lógicamente, cuando esto sucede de forma regular y mantenido en el tiempo podemos deducir que la empresa esta generando valor para el accionista.

Como cualquier política de distribución de beneficios que se base en la gestión del gasto del flujo libre de caja, puede considerarse mucho más beneficioso para la empresa la reducción de deuda o la inversión en el crecimiento del negocio pero esa no era la finalidad de este articulo.

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