Hablemos de futuro

Si hay una actividad en la que los humanos hemos demostrado una y otra vez nuestra incapacidad es en la predicción del futuro. Da igual en que ámbito queramos aplicarla. Somos un desastre que a veces hace parecer que nos equivocamos más de lo estadísticamente probable. Se supone que si intentamos adivinar si saldrá cara o cruz en una moneda deberíamos acertar un 50% de las veces ya que cada vez hay un 50% de posibilidades de que salga una u otra. Si juntásemos a todos los analistas, casas de inversión, grandes inversores, y departamentos de todas las grandes instituciones de carácter económico es muy probable que nuestra tasa de acierto fuese incluso inferior.

No hace demasiado alguien muy joven me estaba hablando de la situación económica y de las perspectivas para los siguientes años. Por una parte aprecié su conocimiento de macroeconomía. El estar informado, en plena era de la sobre-información, es un merito. Pero por otra parte me pareció un poco bisoño el hecho de que aportara como argumentos lo que decía tal o cual personaje.

Cuando el director de cierto departamento de estudios de J.P. Morgan, o del Banco de América, o de BlackRock, o tal o cual inversor de prestigio dicen sin ningún temor al ridículo que en los próximos seis meses la bola subirá, bajará, o que la inflación llegará a tal punto o que la economía sufrirá una recesión con el paso de los años a mi se me viene la imagen mental de la siguiente foto.

adivinando el futuro con una bolsa de cristal

Si usted dice que nadie puede predecir el futuro seguramente casi nadie se lo discutirá. Pero en muchos casos, y ahora hablamos de macroeconomía y mercados bursátiles, en el momento que comenzamos a hacer análisis se comienza a hacer predicciones. Es lógico, al fin y al cabo cuando alguien invierte siempre está haciendo algún tipo de predicción de futuro.

Cuando alguien decide comprar acciones de una empresa, de alguna forma esta confiando en que la empresa vaya bien. A menudo los analistas fundamentales se ríen y menosprecian a los analistas técnicos. A los analistas técnicos (esto es estricta opinión) no les hace falta mucha ayuda para equivocarse. Eso es cierto. Pero a menudo los analistas fundamentales intentan predecir el futuro en base a datos que se supone «objetivos».

No todas las predicciones son iguales

Cualquier tipo de predicción es arriesgada, sea la que sea. Aunque si es cierto que hay predicciones mucho menos arriesgadas que otras. Pongamos un ejemplo de futbol que es algo de lo que casi todo el mundo somos los mayores expertos.

Supongamos que se esta jugando un partido Real Madrid, o el Liverpool o el Bayer de Munich contra un equipo, sea el que sea, de la segunda división de sus ligas. Puedo usar un grafico sobre la posesión de cada equipo y aplicar las medias móviles o puedo estudiar por ejemplo una puntuación basada en la calidad de cada jugador de cada equipo y analizar los costos de fichaje, los sueldos y fichas de cada jugador.

La cuestión es que si predigo que en los cinco siguiente minutos uno de los equipos va a marcar un gol mi tasa de acierto será baja. Si predigo el ganador del partido mi tasa de acierto será mayor, pero aún así probablemente nadie apostaría su casa a ello. Pero, si apostamos a que en los siguientes diez años el Real Madrid, el Liverpool o el Bayer de Munich ganará algún titulo entonces convendremos en que la probabilidad de acertar es muy alta.

También podríamos hacer predicciones comparativas. Si apostamos a que este año el Barcelona quedará por encima del Atlético de Madrid estaremos corriendo un riesgo. Pero si apostamos que en los siguientes cinco años en Barcelona quedará por delante del Betis más veces nuestra apuesta (mal que me pesé a mí como bético) tendrá menos probabilidad de equivocación.

Si nos vamos a la bolsa, no es lo mismo intentar adivinar en cuanto va a acabar una cotización de una acción o de un índice que prever que en los siguientes 20 años una empresa o un índice va a crecer o no. Ese es en realidad el secreto de la inversión a largo plazo. Se trata de hacer predicciones eliminando en lo posible sucesos puntuales.

Se dice que la diferencia entre las matemáticas y la bolsa es que en matemáticas dos más dos son cuatro, pero en la bolsa dos más dos son cinco menos tres más mas cuatro menos tres más uno. El resultado final es el mismo pero en el intervalo habremos tenido subidas y bajadas constantes. Usaremos como ilustración un gráfico del S&P 500 y del índice de aristócratas del dividendo de los veinte años. Podría escogerse el que se quisiese. Observamos una tendencia alcista bastante definida.

aristócratas del dividendo - 2023

Sin embargo, en esa gráfica, que abarca de 1999 a 2020 ha habido grandes crisis, quiebras de grandes empresas, la burbuja puntocom y la crisis de las hipotecas subprime. La media de rentabilidad ha sido, aproximadamente, de un 11%. A continuación ponemos una tabla con la rentabilidad media del S&P 500 esos años:

AñoRendimiento
201931,22%
2018-4,56%
201721,70%
201612,00%
20151,25%
201413,46%
201332,31%
201215,99%
20111,89%
201015,06%
200926,37%
2008-36,81%
20075,14%
200615,85%
20054,83%
200410,70%
200328,18%
2002-21,59%
2001-11,75%
2000-9,73%
199920,39%

Podemos observar que el valor de la media del 11% apenas se aprecia salvo un par de años, y vemos bajadas del 36% seguido de subidas del 26%. Y ya que estamos, porque en realidad podríamos poner cualquier ejemplo, analicemos los años 2008 y 2009. Muy especiales por la crisis de las hipotecas y el colapso de Leman Brothers.

Los grandes gurús de la economía

A menudo se escucha en medios económicos como nos regañan a los inversores por fiarnos de cualquier indocumentado. Yo suelo levantarme cada mañana viendo en una cadena de carácter económico información sobre la marcha del mundo.

Es raro el día que no es noticia que un señor, realmente listo, pero listo de verdad, y muy enterado con un cargo impresionante como director del obervatorio economico de Jhonson & McKinsey asociados banca de inversión o similares hace su predicción para los próximos seis o doce meses. A veces, un experto de alguna casa de inversión local ratifica o no esas predicciones dejando bien claro que la economía es tremendamente sencilla.

Según toque, es evidente que la FED no va a subir más los tipos de interés, o los va a subir o los va a bajar. Casi con sospechosa frecuencia, cuando se dice que no bajaran bajan pero entonces es que la economía se ha equivocado porque ellos estaban en lo cierto. Pero lo que más me divierte, despues de tantos años, es cuando comienzan a hacerse predicciones sobre la marcha de la bolsa. Pongamos un ejemplo pero si el lector tiene curiosidad puede revisar cualquier año o incluso cualquier trimestre del año y obtendrá resultados similares.

A finales del 2007 y principios del 2008 como se hace cada año, las casas de inversión realizan sus pronósticos de inversión. Es el momento de que los gurus de la macroeconomía, con grandes sueldos en la mayoría de los casos y con acceso a todo tipo de información muestren hasta que punto nos podemos equivocar. En un articulo extraído al azar del abc news podemos extraer algunos párrafos para ver que tal les fue:

El pronóstico más optimista para 2008 proviene de Jason Trennert de Strategas Research Partners. Su tesis: No tendremos una recesión. Por lo tanto, cualquier debilidad en el crecimiento de las ganancias se verá compensada por un aumento de los ratios PER. El resultado final: con la Reserva Federal bajando las tasas, los inversores estarán dispuestos a pagar más por cada dólar de ganancias corporativas. Su predicción: 1680

El pronóstico más conservador proviene de Abhijit Chakrabortti de Morgan Stanley. Su tesis: Las estimaciones de crecimiento de beneficios son demasiado altas. Las molestas presiones inflacionarias harán que a la Reserva Federal le resulte más difícil reducir las tasas de manera agresiva. A esto se suman las noticias negativas sobre la historia del crecimiento global. El resultado final: los impulsores de las acciones se estancan. Su predicción: 1520

1675 es la predicción de Abby Joseph Cohen, Goldman Sachs; y Tobías Levkovich, Citigroup

1625 es la predicción de Tom McManus, Banc of America Securities

1590 es la predicción de Thomas Lee, JPMorgan Chase; y Hugh Johnson, asesores de Johnson Illington

1580 es la predicción de Rod Smith, Wachovia Securities

1575 es la predicción de Stuart Freeman, AG Edwards

1525* es la predicción de Richard Bernstein, Merrill Lynch

En resumen, las casas de inversión y analistas mejor informados del mundo, auguraban que el S&P 500 acabaría el año 2008 entre 1520 y 1680. El 31 de diciembre de 2008 el S&P 500 cerró con 890,64. No esta mal, entre un 47% y un 49% de error a la baja.

No me cabe ninguna duda que todos esos analistas buscarían excusas. O simplemente irían modificando sus previsiones mes a mes, bajando y subiendo sus crifras de forma casi aleatoria intentando aplicar la tendencia de los últimos 30 días.

O simplemente explicarían que nadie podría prever la explosión de los fondos de créditos hipotecarios. Porque al fin y al cabo, era una señores extraterrestres los que comercializaban esos fondos llenos de prestamos suprime. Estamos seguro que ni Morgan Stanley, ni Banc of america, ni J.P. Morgan, ni Citigroup ni Merril Lynch podían sospechar nada.

Tal vez el lector más escéptico pueda objetar que el año 2008 fue especial por la crisis, bueno, en tal caso revise todos los años posteriores o anteriores. En el año del año 2009 el consenso de analistas auguraba un rebote del 8% y terminó siendo superior al 26%. Puede incluso que en algún caso encuentre un acierto o algo cercano al acierto pero si revisa las predicciones anteriores y posteriores de esa misma casa de análisis habitualmente son erróneas.

¿Por qué se equivocan tanto?

Hace unos años leí un artículo de un columnista en un país del caribe. En un chequeo rutinario su cardiólogo le explicó que tenia una lesión cardiaca. No recuerdo cual ni importa para el ejemplo. La cuestión es que revisando las condiciones de su seguro descubrió que no estaba cubierta la operación que le recomendaba fervientemente su doctor. Se jugaba la vida y el pago era de unos veinte mil dólares que no tenía. Fue a revisar a un congresista amigo suyo a ver si podía echarle una mano (en ciertos países así funciona la cosa) y este le dijo que no tenia fondos para ese tipo de ayudas pero que le podía hacer un favor, le enviaría a un cardiólogo amigo suyo para que le diese una segunda opinión. Este segundo cardiólogo le dijo que no entendía nada porque a el todas las pruebas y exploraciones le parecían normales. Dudado de que su cardiólogo de toda la vida, amigo suyo además, se hubiese equivocado fue a un tercer cardiólogo que le confirmo que no tenía ningún problema.

Lo que hizo recordar esa columna durante años era la consideración final del autor. Se veía inmerso en una terrible duda. O bien su amigo cardiólogo era un inepto, o bien, y no sabia que era peor, simplemente quiso engañarlo para obtener el dinero que ganaría con esa supuesta intervención sin la cual fallecería en meses.

Desde entonces, cuando leo este tipo de predicciones me pregunto si será ineptitud o indecencia. Nunca se sabe y a lo mejor llamarlo indecencia es demasiado extremo pero si esta claro que en muchas ocasiones detrás de estas predicciones hay intereses.

Cuando se trata de previsiones sobre sectores concretos mi impresión es que detrás de estas predicciones hay un interés claro. Hay gráficos entres los informes desaconsejando un determinado sector y las compras realizadas por casas de inversión que dejan claro este interés. Cuando me interesa comprar aconsejo vender, y cuando me conviene vender, aconsejo comprar.

Pero en realidad, detrás de tanta palabrería y análisis predictivo subyace una realidad y es que no hay nada que moleste más al negocio de la inversión que los inversores pasivos a largo plazo. Las casas de análisis, los brókers y los gestores de fondos ganan dinero cuando los inversores ejecutan transacciones, sean compras o ventas, y el hecho de tener siempre disponible una perspectiva a corto o medio plazo nos anima a seguir invirtiendo.

Por supuesto, también hay que estar en el mercado y por eso cada cierto tiempo el departamento de análisis de cualquier consultora, gestora de fondos o banco de inversión publica sus predicciones.

¿Y las predicciones macroeconómicas?

Podríamos pensar que la bolsa se rige por condiciones macroeconómicas y que estas condiciones e indicadores si se pueden predecir. Pues bien, ninguna de las dos cosas es correcta.

En primer lugar, si bien es cierto que la economía se mueve en ciclos no es tan sencillo adaptar los ciclos ni encontrar correlaciones. Puesto que somos humanos y a los humanos nos encanta encontrar patrones y completar figuras incompletas en cualquier sesión de economía se suelen dar por hecho todo tipo de correlaciones simples.

Por ejemplo, se dice que si hay crecimiento económico la bolsa sube y si hay recesión la bolsa baja pero a menudo sucede lo contrario. Entonces buscamos el factor de corrección de Joe, que es un factor que podemos usar en cualquier grafico o serie o resultado que convenientemente sumado o restado a los resultados reales nos de nuestro resultado esperado.

Tal vez el mecanismo más conocido del mundo económico sea la relación inversa entre las tasas de tipos de interés de referencia de los bancos centrales e inflación.

Si se bajan los tipos, se “calienta” la economía, el dinero barato hace que los bancos concedan más prestamos, hay más dinero y aumenta la inflación Si se sube la tasa de interés, los prestamos se encarecen, hay menos dinero disponible, la economía se “enfría” y la inflación baja.

Esto es una regla que se cumple siempre salvo en un caso: cuando no se cumple. Y es que nuevamente en economía las cosas no son tan sencillas. El siguiente grafico relaciona tasa de interés e inflación en Estados unidos en los últimos 20 años.

He quitado las referencias en las gráficas a propósito. No parece que haya mucha correlación, ni inversa, ni directa. O al menos no tan clara como todos los manuales de economía se empeñan en determinar. Es cierto que el efecto sobre la inflación debería tener algo de retraso, pero no es tan evidente.

Observemos un caso concreto. En diciembre de 2008, con la crisis de las hipotecas subprime reciente, la FED bajo la tasa de interés hasta el 0% y la mantuvo prácticamente a cero hasta 2016 (En diciembre de 2015 la subió al 0,25%). La línea “en el suelo” puede observarla en el gráfico entre 2009 y 2015.

Si observamos como se comportó la inflación veremos algo curioso. En 2009 la inflación fue negativa cuando, se suponía, que debía de haber subido ya que la tasas de interés de referencia estaban históricamente bajas. Tal vez podemos pensar que la economía aún tardo algo en reaccionar y, efectivamente, en los años 2010 y 2011 la inflación creció hasta 1,3% y 3,1% respectivamente como los manuales parecen indicar.

Pero si continuamos observando la gráfica, en los siguientes tres años sucede algo que podría decirse que no cumple con la norma y es que la inflación, lejos de seguir subiendo animada por los tipos bajos, comenzó a reducirse, el 2012 fue del 2,1 y pasó al 1,5 y 0,1 en los siguientes años.

Entonces, con tasas de interés en cero, ¿la inflación bajó? Pues sí. Pero da igual que los datos sean esos. Siempre encontrará a cualquiera explicándole, como si fuese una ley física, que si se baja la tasa de interés sube la inflación.

Y si, es cierto que a partir de 2015 cuando la FED comenzó a subir tipos la inflación repuntó, pero esta vez observamos que cuando la FED comenzó a corregir su política la inflación continuó rozando el 2%.

Esto los explicará un economista, especialmente si es algún alto cargo de algún ministerio o banco central llevándonos al punto en que sucedió lo que ellos preveían, a lo mejor tres años más tarde y diciendo que la economía siempre tiene un tiempo de ajuste.

Si predecir el pasado no se da muy bien, no hablemos de predecir el futuro. Mientras escribo esto, a finales del año 2023 Estados Unidos crece a un ritmo superior al 5% mientras la inmensa mayoría de analistas preveían una recesión. Probablemente la recesión llegue cuando los organismos económicos predigan un crecimiento de PIB significativo. Y si sucede probablemente nos explicarán que esa recesión era esta que ellos previeron hace unos meses o hace un par de años solo que la economía tiene un tiempo de propagación.

Predicciones fiables

Entonces ¿existen predicciones fiables?. Mi opinión es que nadie puede predecir el futuro. Lógicamente, cuando alguien argumenta sus opiniones y sobre ella construye una predicción podemos sentirnos más confortables que si solo nos dicen que la bolsa bajará o que la tasa de interés subirá. No obstante, ni siquiera en esos casos podemos confiar ciegamente en una predicción.

En otro articulo presenté el caso de una tesis de inversión sobre inversión en una empresa cuyo modelo de negocio era la adquisición de aviones comerciales para posteriormente alquilarlo a las compañías. Un modelo por cierto muy interesante. La cuestión es que uno de los puntos principales de la tesis se basaba en los incrementos de vuelos comerciales que se esperaba en los siguiente cinco años.

Se mostraron todo tipo de predicciones y los argumentos eran sólidos: el aumento del comercio mundial y el surgimiento de una potente clase media en paises superpoblados como India y China auguraban un crecimiento de doble digito en el número de millas recorridas y de vuelos comerciales. Obviamente esto implicaba cada vez más aviones y mucho negocio para la empresa.

Para hacerlo corto. Tres meses más tarde de esa presentación se cerraba el espacio aéreo en todo el mundo debido a la pandemia.

La cuestión es que a muy largo plazo, hay empresas, sectores y zonas económicas en las que podemos suponer su tendencia. Desde hace 150 años la economía mundial está creciendo. Cada día, miles de millones de personas se levantan para mejorar procesos productivos y tecnologías para aumentar la productividad. Considerar que la economía mundial crecerá en los siguiente cincuenta años parece menos arriesgado y los argumentos son más sólidos.

De hecho, en el ejemplo propuesto y después del colapso mundial en el sector de las aerolíneas comerciales, al cabo de dos años se volvió a recuperar el tráfico aéreo mundial.

Conclusión

Esta conclusión es muy personal. Y es la que aplico a mi mismo y a mis inversiones. Esta bien mantenerse informado pero cuando escuche cualquier referencia bien sea de un «gran inversor» o de un gran organismo económico, y no digamos si se trata de un ministro o de un analista económico en una tertulia, escúchelo como quien escucha a uno de esos videntes de los programas de madrugada. Con una sonrisa y sin creerse nada.

Incluso las personas que manejan buena información a menudo se equivocan y muchas otras aciertan sin saber porqué. Nadie sabe que hará la bolsa o el oro o las tasas de interés o Apple en los próximos seis meses. La economía es compleja y la bolsa también porque no es ningún reflejo de nada sino de los que compramos u vendemos.

La economía es además tan complicada de analizar que a menudo cuando se detecta alguna correlación parece magia. Hace un tiempo leí un informe donde se relacionaba el auge de empresas como Uber con la bajada del precio de oficinas en San Francisco. Puede hacer el ejercicio de intentar adivinar la correlación y luego lea el siguiente párrafo.

Parece ser que el hecho de que los viajes con Uber y empresas de este tipo abaratasen el servicio de taxi hizo que muchos trabajadores de alto nivel adquisitivo de la periferia de San Francisco abandonara su costumbre de ir a la oficina en su propio vehículo. Esto produjo un exceso de oferta de plazas del alquiler en el centro de San Francisco. Parece ser que era habitual que los edificios de oficinas reservaran algunas plantas para alquiler de plazas de aparcamiento para los trabajadores que acudían en su propio vehículo. Al no ser necesarias estas plazas estaba vacías y los propietarios comenzaron a rehabilitarlas para usarlas como oficinas. Como consecuencia de ello en pocos años la cantidad de metros cuadrado de oficinas subió enormemente y ha producido un descenso en los precios.

Relaciones de este tipo, de causa-efecto, efecto-causa se dan a miles a nivel global continuamente y es imposible determinarlas de forma tan simple. Por eso se producen crisis cuando menos las espera o por eso hay periodos de crecimiento exorbitante sin causa aparente.

Por eso nadie previó el fin de blockbuster cuando apareció internet a pesar de que fue uno de los factores más estudiados del mundo. Todos pensábamos que sabíamos en que nos beneficiaría internet pero muy pocos vieron venir lo de Netflix.

Y el futuro no sabemos que nos deparará. Hoy la inteligencia artificial es el nuevo internet. La tecnología que lo cambiara todo. ¿Será momento de vender Netflix o de comprar?. ¿Qué tiene que ver IA con Netflix?. Pues bien, no creo que pase una década antes de que todos podamos ver películas realizadas con IA. Tal vez no sentaremos en el salón de nuestra casa y diremos «Me apetece una película de espías donde una pareja se conozca, se enamore y descubran que son espías de bandos opuestos» y será el Netflix de turno el que nos vaya confeccionando la película.

Si a alguien le parece esto ciencia ficción o algo imposible de ver de momento he creado un cartel de la película usando un programa de IA al que le he dicho que cree la cartelera de la película «amor de espías».

La siguiente consecuencia de una tecnología como la descrita es, ¿Cómo afectará a las plataformas de streaming?. Tal vez al inicio las plataformas se dediquen a crear todo tipo de películas a la carta sin necesidad de pagar costosas producciones y sus beneficios aumentaran exponencialmente. Pero, y si mañana aparece un servicio de confección de nuestras propias películas.

Seguiremos pagando por ver misión imposible 17 o preferiremos vernos como protagonistas de nuestra propia misión imposible: freír un huevo.

Mientras tanto, seguiremos mirando la película «el IPC, la FED y la tasa de interés, y veremos como acaba». Que nadie nos cuente el final.

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