Introducción a la inversión en dividendos

De forma simple y sencilla podríamos decir que la inversión en dividendos consiste en invertir en bolsa comprando acciones (o ETF’s) que distribuyan dividendos. En la práctica, si usted realiza la estrategia de modo consciente hay algunos matices más que se pueden destacar.

La estrategia de inversión en empresas que distribuyen dividendos es, en primer lugar, una estrategia a largo plazo que consiste en seleccionar y comprar acciones de empresas que regularmente pagan dividendos con la esperanza de obtener un retorno en forma de esos pagos periódicos.

Un dividendo, como probablemente sabrá, es un pago que una empresa distribuye a sus accionistas, generalmente derivado de sus beneficios. Los dividendos pueden ser en efectivo o en acciones. Se considera una forma de recompensar a los inversores por tener una participación en la empresa. La frecuencia y cantidad varían según la política de cada empresa.

inversión en bolsa

La estrategia comienza por hacer una selección de empresas que nos aseguren una retribución en forma de dividendos. Este simple condicionante marca mucho la naturaleza de estas empresas y, en general, la de la cartera que iremos confeccionando.

Con este tipo de estrategia siempre estaremos invirtiendo en empresas maduras y que obtienen beneficios. Salvo caso excepcionales y poco deseados, los dividendos se extraen del flujo libre de efectivo de una empresa.

Esto tiene implicaciones sobre nuestra cartera y lo que podemos esperar de ella. Se trata de un modelo de inversión que genera carteras que obtienen beneficios similares a la media del mercado, especialmente cuando se reinvierten los dividendos. Por otra parte, será extraño «dar un pelotazo«, es decir, encontrar una empresa cuyo precio de acción se multiplique por varias veces en el corto o medio plazo.

Una vez seleccionadas las acciones o activos de inversión que distribuyen dividendos y siempre teniendo en cuenta que se trata de una estrategia a largo plazo, existen dos fases que podríamos llamar, acumulación y distribución.

Fase de acumulación

La fase de acumulación o crecimiento consiste en aquella en la que incrementamos nuestra inversión añadiendo fondos y reinvirtiendo los provenientes del dividendo cobrado. Accedemos así al interés compuesto, que en muchos libros se trata como si fuese magia cuando simplemente es matemática.

Acumulación

En el caso de realizar una buena selección de empresas, y muy especialmente si se pone el foco en las empresas de dividendo creciente, el tiempo actúa a nuestro favor igualmente al aumentar las cuantía del dividendo por encima de la inflación.

Por otra parte, las empresas de calidad, como son en general las empresas que distribuyen dividendos, se suelen revalorizar incluso más que la media del mercado con lo que también accederemos al incremento de patrimonio por ese lado.

Esta fase dura años, normalmente décadas, y es la fase de composición y crecimiento de nuestra cartera. Es la fase en la que la mayoría de los que leerán este blog probablemente se encuentren.

Fase de Distribución

La fase de distribución se alcanza en el momento en que decidimos, sea por lo que sea, que es la hora de que nuestro patrimonio invertido comience a proporcionarnos una renta pasiva.

Ingresos pasivos

Puede ser por que decidamos que queremos ser independientes financieramente, o llegue el momento de la jubilación. Sea cual sea el caso la única diferencia es que no reinvertiremos todos los dividendos cobrados.

Probablemente nos conformemos con una parte y la otra la sigamos reinvirtiendo. pero en esta fase, los factores principales que hacen crecer nuestro patrimonio y probablemente nuestros ingresos pasivos será la revalorización de los dividendos distribuidos por las empresas y la propia revalorización de mercado.

Esta fase de distribución suena bonita, pero como casi siempre, se necesita esfuerzo y tiempo. La estrategia de inversión en dividendos no es para un par de años sino para una vida. Cuando antes se comience a sembrar, antes se llegará a la fase de «cosecha».

Independencia financiera

Aunque no es lo mismo, puede observar que la estrategia de inversión en dividendos se alinea perfectamente con los planes para alcanzar el retiro anticipado o la independencia financiera.

Hay muchos factores y caso particulares como la capacidad de ahorro y los gastos corriente de cada cual pero lo cierto es que la inversión en dividendos es probablemente la forma más segura de conseguir rentas pasivas periódicas.

La independencia financiera o IF se consigue cuando los ingresos pasivos cubren nuestros gastos. Lógicamente todo depende de cuales son nuestros gastos y cuanto necesitamos para conseguir esta renta exclusivamente de nuestros dividendos recibidos.

Algunas personas podrán conseguirlo con menos de 40 años, otros con 60 y otros se conformarán con conseguir un complemento a la pensión de jubilación pero lo que es seguro es que esos ingresos existirán y serán beneficios que, con la única restricción del pago de impuestos, serán netos y sin gastos y crecientes con el tiempo. Pocas o ninguna de las alternativas de inversión ofrecen estas característica.

Como ya se ha dicho, no hay que confundirse. La IF se puede alcanzar de muchas formas pero si acotamos un poco el concepto incorporando el hecho de no tener que preocuparse de generar rentas de forma activa o precisar de trabajo para conservar y explotar nuestras fuentes de rentas, la inversión en dividendos es una de las forma más adecuada de alcanzar la ansiada IF .

Inconvenientes de la inversión en dividendos

Cualquier estrategia de inversión presenta ventajas e inconvenientes. En este sitio encontrará varios artículos hablando de cada uno de los factores que intervienen en este tipo de estrategia pero aquí haremos una breve explicación de los inconvenientes reales con respecto a otras formas de inversión.

Crecimiento más lento

Las empresas que pagan dividendos elevados pueden no estar reinvirtiendo tanto en su propio crecimiento. Esto puede llevar a una apreciación del precio de la acción más lenta en comparación con empresas que reinvierten más en su negocio. Esto se resume en una frase: «No espere pelotazos».

Con excepciones, porque en bolsa siempre hay ejemplos para todos, en líneas generales las empresas que distribuyen dividendos no suelen tener crecimientos anuales del 100% o superiores.

Impuestos

Es, sin duda, el mayor inconveniente y no es discutible. Dependiendo de la jurisdicción, los dividendos pueden estar sujetos a impuestos, y en algunos casos, a tasas más altas que las ganancias de capital a largo plazo.

Todo depende de las leyes fiscales de su país pero en estrategias a largo plazo el poder diferir los impuestos, incluso aunque la tasa sea similar que la ganancia de capital, siempre es una ventaja.

En este post del blog puede observar un ejemplo concreto pero digamos que la diferencia en el valor después de impuestos de dos empresas, una de ella que crezca al x% y otra cuyo crecimiento más dividendos distribuido sea de ese x% al cabo de los años siempre será beneficioso para el primero, es decir, para quien no distribuye dividendo.

Es sin duda el argumento «estrella» de los críticos de esta estrategia y es cierto.

La estrategia de inversión en dividendos es menos eficiente fiscalmente que el incremento de patrimonio obtenido por la revalorización del precio de la acción.

Ventajas de la inversión en dividendos

Aunque en este sitio, insistimos en ello, vamos a encontrar explicaciones mucho más detallada sobre las bondades de esta estrategia, si hablamos de ventajas con respecto al resto de estrategias de inversión podríamos resumirlo en lo siguiente: Es una estrategia sencilla de implementar y la mayoría de los inversores obtendrán resultados similares.

Cuando intento explicar esto a menudo pongo el ejemplo del cambio automático de los vehículos. Si usted revisa el consumo homologado de un vehículo de la misma marca, modelo y motorización que disponga de dos versiones, una de ella de cambio manual y otra automática observará que es común que la versión automática homologue alguna décima más de consumo.

Supongamos que el manual homologa 5,5 l/100km y el de cambio automático 5,7. Seguramente, si usted esta buscando la eficiencia y deja atrás otros factores obvios como la comodidad, podría pensar que su elección debería ser la de cambio manual. Sin embargo, en la práctica, muy pocos conductores conseguirán siquiera acercarse a los consumos homologados en el cambio manual.

Los pilotos que homologan este tipo de consumos son seleccionados por la marca y saben perfectamente cuando y en que momento hacer el cambio para obtener el mejor consumo. En el caso del cambio automático, sea usted un profesional o un conductor medio, es el software de la caja de cambios el que decide cuando cambiar de marcha. El resultado es que la diferencia entre consumo homologado y el real obtenido por usted es mucho menor.

Con las estrategias de inversión pasa algo similar, si usted hace backtesting de estrategias de selección de acciones sin tener en cuenta los dividendos es probable que obtenga mejores rendimientos que las «aburridas» acciones de dividendo.

Si tomamos como referencia el S&P500 la rentabilidad media es del 11,28% desde su creación en 1957 hasta 2021 (Historical Returns on Stocks, Bonds and Bills: 1928-2021Aswath Damodaran, New York School of Business), pero la experiencia y numerosos estudios nos dice que los inversores particulares obtienen rendimiento muy inferiores de media.

Las razones son tan aparentemente absurdas como que los inversores particulares tienen una clara tendencia a comprar cuando el precio es alto y vender cuando es bajo.

Como digo hay numerosos estudios estadísticos pero tal vez uno de los más pragmáticos lo cuenta Peter Lynch en su libro «un paso por delante de Wall Street». Peter Lynch es inversor y gestor de fondos con los mejores «track records» auditados. A través del fondo de renta variable Magellan, que gestionó en Fidelity desde 1977 hasta 1990, obtuvo una rentabilidad anualizada del 29%.

Una de las mayores rentabilidades medias conocidas. Los fondos estaban abiertos a los inversores particulares pero esa rentabilidad extremadamente alta se obtuvo en un periodo en el que la bolsa sufrió varios episodios de pánico.

A pesar de que Peter Lynch intentaba calmar a sus inversores, muchos de ellos vendían cuando el valor del fondo había bajado sustancialmente. Luego, cuando se recuperaba, los inversores regresaban pero perdiéndose la mayor parte de esa recuperación.

Según explica Ben Carlson la rentabilidad media de sus clientes supuso un 7%. Otras fuentes que citan estudios internos del fondo incluso hablan de rentabilidades medias negativas de los clientes, es decir, que en un fondo que tuvo ganancias anualizadas de un 30%, los clientes ganaron poco o perdieron, según distintas fuentes.

La inversión en dividendos, sobre todo cuando la estrategia es a largo plazo y cumple ciertas buenas prácticas produce un efecto similar al que comentábamos del cambio automático.

Los dividendos se van cobrando de forma sistemática y la mayoría de las empresas tradicionales de dividendos ofrecen una rentabilidad similar a la media del mercado. Asi pues, invirtiendo en este tipo de empresas, buscando la rentabilidad de dividendos, el inversor obtiene, además, una rentabilidad adicional por revalorización.

rentabilidad 10 años empresas dividenderas

La diferencia es que el inversor por dividendo a largo plazo no se obsesiona con las cotizaciones. La mayoría de inversores a largo plazo en este tipo de empresas se alegra, o debería alegrarse, cuando el mercado baja exactamente igual que si usted es aficionado al café se alegraría si el café bajase.

Un inversor en dividendo debe ver una bajada de precio de una acción como la posibilidad de obtener más dividendos por menos dinero.

El efectivo es el rey

A menudo, y no obstante lo anteriormente explicado, surge la duda de porque invertir en empresas tal vez con menos potencial de crecimiento y con el hándicap de la penalización fiscal. Hay otra razón que los inversores sin mucha experiencia probablemente no valoren y es la necesidad de efectivo.

Todo inversor busca obtener un retorno en forma de efectivo

En un ámbito (el de la inversión en bolsa) donde es difícil generalizar si podemos asegurar que cualquier inversor lo que desea es obtener efectivo. Sea a corto plazo, a largo, invirtiendo de forma agresiva o de forma conservadora los inversores lo que pretenden es recibir efectivo, y a poder ser, más del que invirtieron.

Warren Buffet dijo una vez: “La primera regla de la inversión es no perder dinero. Y la segunda es no olvidar la primera”. Por no dejar mal a Buffet yo creo que podríamos añadir una tercera que sea: “después de no perder, a ser posible, ganar dinero”.

Pero “¿Qué es ganar dinero?”. Tarde o temprano se trata de recibir efectivo. Un inversor que invirtiera hace quince años en Apple y aún mantenga su inversión ¿ha ganado dinero? Sobre el papel si claro.

cotización histórica de apple

En el momento que escribo estas líneas, la cotización actual del Apple se ha multiplicado 60 veces desde hace 15 años. ¡Eso sí que es una buena ganancia! Excepto por un detalle: hasta que no venda esas acciones, en realidad, el inversor no habrá ganado nada (salvo los dividendos obtenidos claro).

Varias veces he escuchado a empresarios decir «La ganancia está en cobrar». Yo, que soy más emprendedor que empresario, no la entendía al principio. Luego, cuando la experiencia te va enseñando que a veces después de hacer un trabajo cuesta conseguir que te paguen, la entendí perfectamente. El beneficio se obtiene al vender y este punto es clave.

Si usted es un inversor a largo plazo el momento de decisión de deshacer una posición realizando la venta es duro. Y siempre se tiene la inquietud de si es buen momento. Si la acción ha bajado recientemente, puede que la necesidad de efectivo nos haga vender en un momento poco óptimo. Si el precio de la acción esta creciendo, siempre tendremos la inquietud de si estamos vendiendo una acción que dentro de un tiempo se haya revalorizado.

La gran ventaja de la inversión en dividendos es que el efectivo nos lo proporciona los mismos dividendos. No necesitamos vender nunca y en realidad, nos debería dar igual el precio de cotización si la empresa mantiene, y a ser posible incrementa los dividendos. Así pues, volvemos al efecto «cambio automático», la misma estrategia nos hace mejorar la operación.

Si usted sigue la estrategia de inversión en dividendos, cuando llegue a la fase de distribución, es decir, de extraer las rentas de su inversión para obtener ingresos pasivos, lo único que tendrá que hacer es no reinvertir la parte que considere oportuna. No habrá que decidir que participación vender, ni impoirtará si en ese momento la bolsa está en fase bajista.

Colchón financiero y gestión de la descapitalización

A menudo, los inversores en empresas que buscan la rentabilidad, o los inversores indexados suelen decir que no es necesario esperar a que nadie decida por nosotros los dividendos que deseamos cobrar. Podemos extraer una renta periódica de nuestro patrimonio dejando que el resto del mismo vaya revalorizándose con el tiempo. Pero, cuando tenemos un patrimonio, ¿como sabremos cuanto puedo extraer del mismo sin temor a agotarlo?

Hay algunas estrategias y teorías como la del 4%. Esta teoría surge de algunos estudios realizados por universidades usando métodos de tipo “Montecarlo”. Se trata de comprobar cual es el porcentaje máximo que puedo extraer de mi patrimonio invertido para que, teniendo en cuenta las subidas y bajadas de la bolsa, mi patrimonio no se extinga antes del plazo que he definido como máximo. Estos estudios usan datos históricos y mediante simuladores generan todas las posibilidades de los ultimos años y cuantas de ellas terminan con la extinción de nuestro patrimonio. En otros estudios lo que se busca es un porcentaje de seguridad donde lo que se pretende no es sólo no agotar el patrimonio sino preservarlo. En estos casos y según los estudios, el porcentaje varía entre el dos y el tres por ciento.

Estos sistemas tienen varios inconvenientes en la teoría y, sobre todo, en la práctica. En primer lugar casi todos los estudios se hicieron hace unas décadas cuando la esperanza de vida era sustancialmente menor y por lo tantos muchos de ellos estimaban un plazo máximo de vida desde la jubilación al fallecimiento de unos 15 años. La cuestión es que ahora vivimos más y queremos alcanzar la independencia financiera antes y claro, no es lo mismo detraer un 4% anual desde los 65 a los 80, que prepararse para financiarnos durante cuarenta, cincuenta o sesenta años.

Por otra parte, hay un componente sicológico y es que a la hora de hacer ventas de nuestro patrimonio puede costarnos bastante deshacernos de nuestras inversiones de décadas que tan bien nos ha ido. En cierta forma, tendremos la sensación de que nos estamos descapitalizando. Algo más que una sensación, porque realmente es así.

La regla del 4% y sus resultados depende mucho de la fase de mercado en la que comencemos a aplicarla. Si los primero años son alcistas, todo funciona, pero si tenemos la mala suerte de comenzar en una fase bajista, los resultados nos pueden llegar al agotamiento de nuestro patrimonio.

Y recordemos en este momento que no hablamos de números abstractos, sino que hablamos del efectivo que necesitamos para mantener nuestro nivel de vida. Extraer un porcentaje de nuestro patrimonio y descubrir con 75 u 80 años que no nos queda nada que extraer puede ser muy duro.

En el caso de una cartera de dividendos la renta obtenida suele ser estable y creciente. Aunque hay alguna acción que sufrirá por culpa de crisis o de problemas en la empresa, en la mayoría de este tipo de empresas el dividendo se mantiene y en muchas de ellas crece por encima de la media.

Podríamos decir que si en el momento de comenzar la fase de distribución nuestra cartera de acciones nos entrega mil dólares de dividendos mensuales, en los siguiente años esa cantidad seguirá incrementándose al ritmo de la inflación y normalmente por encima de la inflación con lo que en realidad obtendremos ganancias en valor equivalente.

Y eso, previsiblemente, será así los próximos veinte, treinta, o sesenta años. Y por último, y no menos importante, sin menoscabar nuestro patrimonio porque el valor de la cartera de inversión probablemente se mantendrá o subirá incluso teniendo en cuenta la inflación.

¿Cómo se llega a la estrategia de inversión en dividendos?. Cada inversor tiene su historia pero en el siguiente post de esta serie inicial voy a contar la que es mi caso y la de varios inversores que conozco con más de 25 años de experiencia.

Siguiente: La senda del inversor.