¿Invertir en Dividendos o en Bonos?

En el momento de escribir esta entrada (Noviembre del 2023) las rentabilidades de los bonos del tesoro norteamericano están superando el 5% sin apenas riesgo. Ante esta situación muchos inversores conservadores cuyo principal objetivo es mantener el valor adquisitivo de su capital y obtener algunas rentas se plantea si no es el momento de dejar la bolsa y pasar a los bonos.

Hay diferencias entre bonos y dividendos, o mejor dicho, entre bonos y acciones de empresas que distribuyen dividendos y es necesario conocer bien cuales son las diferencias para planificar una cartera de inversión. Hay muchos gestores que recomiendan que las carteras dispongan de una parte de renta fija y otra de renta variable.

Una regla muy conocida recomienda una cartera donde la proporción de renta fija sea equivalente a la edad del inversor. Es decir que para un inversor de 30 años la cartera debería tener 70% de renta variable y 30% de renta fija y si el inversor tiene 60 años la proporción de renta variable baje al 40%.

El objetivo de este tipo de cartera es disponer de activos poco correlacionados. O dicho de otra forma activos cuyo comportamiento no tenga relación entre sí. En última instancia podríamos decir que lo ideal es tener activos que vayan bien cuando otros vayan mal y viceversa. De esta forma lo que se pretende es minimizar la volatilidad o estadísticamente hablando, la desviación estándar.

Volatilidad y riesgo

La volatilidad en el contexto financiero se refiere a la intensidad y la frecuencia de los cambios en el precio de un activo o de un mercado completo. Es una medida estadística que suele expresarse como la desviación estándar o la varianza entre los rendimientos de ese activo o mercado. En términos más simples, la volatilidad es una indicación de cuánto y qué tan rápidamente cambia el valor de una inversión.

La Beta es una medida de la volatilidad de la rentabilidad de una inversión en comparación con la rentabilidad del mercado en general. La beta refleja el grado en que el precio de un activo particular se mueve en relación con el movimiento del mercado en su conjunto. Aquí hay algunos puntos clave sobre la beta:

  • Beta de 1: Si un activo tiene una beta de 1, teóricamente su precio se moverá en la misma medida que el mercado. Por ejemplo, si el mercado sube un 10%, se espera que un activo con una beta de 1 también suba aproximadamente un 10%.
  • Beta mayor que 1: Un activo con una beta mayor que 1 se considera más volátil que el mercado. Esto significa que si el mercado se mueve en un cierto porcentaje, se espera que el activo se mueva en un porcentaje mayor. Por ejemplo, una beta de 1.5 sugiere que si el mercado aumenta en un 10%, el activo podría aumentar un 15% (pero también caer un 15% si el mercado baja un 10%).
  • Beta menor que 1: Si un activo tiene una beta menor que 1, se considera menos volátil que el mercado. Por ejemplo, una beta de 0.5 implica que se espera que el activo se mueva la mitad de lo que lo hace el mercado.
  • Beta negativa: Una beta negativa indica que el activo se mueve en la dirección opuesta al mercado. Por ejemplo, si el mercado sube, un activo con beta negativa tendería a bajar, y viceversa.

La volatilidad se asocia al riesgo aunque en realidad esta asociación está en continuo debate en la comunidad inversora. La diferencia entre volatilidad y riesgo tiene que ver con el plazo de inversión y la capacidad de cada inversor en particular de soportar fluctuaciones en el valor de sus activos.

La teoría moderna de portafolios se basa en la premisa de que la volatilidad de los rendimientos es una representación adecuada del riesgo de un activo y, por tanto, se utiliza para la optimización de portafolios. En realidad, la volatilidad, que por cierto solo preocupa en las bajadas y no en la subidas (nadie se queja de que un activo sufra subidas bruscas) es un riesgo para los inversores a corto plazo o que tienen fecha de caducidad en sus inversiones. Por supuesto es un riesgo si se opera con derivados financieros con fecha de fin como las opciones.

Sin embargo otros inversores consideran que el riesgo no debería entenderse simplemente como la volatilidad, sino como la posibilidad de pérdida permanente de capital o la probabilidad de que una inversión no cumpla con sus expectativas de rendimiento a largo plazo. Invertir en una empresa como Coca-Cola no tiene el mismo riesgo que invertir en una start-up independientemente de que un año determinado la beta de ambas sean similares por un conflicto bélico o por una pandemia.

Los Bonos. ¿Activos libres de riesgo?

Los bonos son instrumentos de deuda utilizados tanto por entidades del sector público como por empresas privadas para financiarse. Los inversores que compran bonos están prestando dinero al emisor del bono a cambio de intereses regulares, conocidos como cupones, y la devolución del principal, la cantidad original prestada, al vencimiento del bono.

Funciona bajo los siguientes principios:

  1. Emisión del Bono:
    • Una entidad (gobierno, municipalidad, empresa) decide emitir un bono para recaudar fondos. El bono tiene un valor nominal, generalmente un múltiplo de $1,000.
  2. Venta del Bono:
    • El emisor vende el bono a inversores. El precio puede ser igual al valor nominal (a la par), menor (con descuento) o mayor (con prima), dependiendo de las tasas de interés del mercado y la calificación crediticia del emisor.
  3. Tasa de Interés o Cupón:
    • El bono paga un interés fijo o variable a los inversores, conocido como «cupón». La tasa de cupón se define en el momento de la emisión y se expresa como un porcentaje del valor nominal.
  4. Frecuencia de Pago:
    • Los pagos de intereses se realizan a los tenedores del bono en intervalos regulares (anual, semestral, trimestral o mensual).
  5. Vencimiento:
    • Cada bono tiene una fecha de vencimiento preestablecida, en la cual el emisor se compromete a devolver el valor nominal del bono al inversor.
  6. Reembolso:
    • Al vencimiento, el emisor paga al inversor el valor nominal completo del bono, finalizando la obligación, a menos que se trate de un bono perpetuo, que no tiene fecha de vencimiento.
  7. Riesgo y Retorno:
    • Los bonos suelen considerarse con menos riesgo que las acciones, pero esto varía según el emisor. Los bonos gubernamentales son generalmente los más seguros, seguidos por los municipales y luego los corporativos.
  8. Mercado Secundario:
    • Aunque los bonos se pueden mantener hasta su vencimiento, también pueden comprarse y venderse en el mercado secundario, lo que puede afectar su precio.

En resumen, un bono si se lleva a maduración, es decir, si se espera al plazo establecido es algo así como un deposito a plazo fijo que nos dará una renta anual según el interés prefijado y que al final de su plazo nos devolverá el capital prestado.

Los riesgos del bono

Los bonos, aunque son considerados inversiones relativamente seguras, particularmente los emitidos por gobiernos estables, presentan varios tipos de riesgo:

  1. Riesgo de Crédito o de Incumplimiento:
    • Se refiere a la probabilidad de que el emisor del bono no pueda hacer frente a los pagos de intereses o al reembolso del principal. Los bonos con calificaciones crediticias más bajas tienen mayor riesgo de crédito y, por lo tanto, generalmente ofrecen rendimientos más altos para compensar ese riesgo adicional.
  2. Riesgo de Tasa de Interés:
    • Si las tasas de interés suben, el valor de los bonos existentes tiende a caer, ya que los nuevos bonos se podrían emitir con tasas más atractivas. Esto afecta a los tenedores de bonos si necesitan vender antes del vencimiento.
  3. Riesgo de Inflación:
    • Si la tasa de inflación supera la tasa de interés que el bono paga, entonces el poder adquisitivo de los pagos futuros podría disminuir. Esto es particularmente preocupante para bonos a largo plazo.
  4. Riesgo de Liquidez:
    • Algunos bonos, especialmente los que no se negocian en mercados grandes y activos, pueden ser difíciles de vender rápidamente sin incurrir en una pérdida significativa. Esto es conocido como riesgo de liquidez.
  5. Riesgo de Reembolso Anticipado (Riesgo de Llamada):
    • Algunos bonos vienen con una cláusula que permite al emisor reembolsar el bono antes de su fecha de vencimiento. Esto generalmente ocurre cuando las tasas de interés han caído significativamente desde que el bono fue emitido.
  6. Riesgo de Tasa de Cambio:
    • Los bonos emitidos en moneda extranjera están expuestos a las fluctuaciones en el tipo de cambio. Si la moneda del bono se deprecia frente a la moneda del inversor, los rendimientos pueden reducirse al convertirse de vuelta.

Mercado primario y mercado secundario

En el mercado primario, los bonos son vendidos por primera vez directamente por el emisor, que puede ser una entidad gubernamental, municipal o corporativa, y el dinero recaudado va directamente al emisor.

El mercado secundario de bonos es la plataforma donde los inversores compran y venden bonos entre sí después de que estos han sido emitidos en el mercado primario.

Una vez que los bonos son emitidos y comprados en el mercado primario, estos pueden ser vendidos o comprados de nuevo en el mercado secundario. Este mercado es esencial para la liquidez de los bonos, ya que proporciona a los tenedores de bonos la posibilidad de vender sus inversiones antes de que lleguen a su vencimiento. De la misma manera, ofrece a los inversores la oportunidad de comprar bonos que no están en su emisión inicial.

El mercado secundario puede estar organizado en forma de bolsas de valores, donde los bonos se negocian de manera similar a las acciones, o puede funcionar como un mercado over-the-counter (OTC), donde los negocios se realizan directamente entre las partes, a menudo con la intermediación de corredores o dealers especializados.

Estrategias de inversión en bonos para particulares

Cuando se dice que los bonos minimizan el riesgo realmente hay que conocer cual será nuestra estrategia de inversión. No es lo mismo comprar letras del tesoro de un pais solvente, tipicamente Estados Unidos, en el mercado primario con la idea de obtener un porcentaje de rentabilidad determinado durante la duración del bono en cuyo caso podemos acércanos bastante al ideal de activo libre de riesgo que comprar bonos corporativos de alto rendimiento o de países emergentes con alta rentabilidad y alto riesgo de impago o comprar y vender bonos en el mercado secundario que puede presentar mucha más volatilidad que las acciones.

Para entender como funciona el mercado secundario supongamos un bono emitido por ejemplo por el tesoro norteamericano y que nos garantiza una rentabilidad del 5% durante diez años. Esta es una rentabilidad históricamente alta y se aproxima bastante a la situación actual. Vamos a ver como afectarían los cambios en las siguientes emisiones y muy concretamente en las tasas de interés ofrecidas en el mercado secundario.

  1. Suben las Tasas de Interés:
    • Si las tasas de interés de nuevos bonos suben, digamos al 6%, los bonos existentes con tasas más bajas se vuelven menos atractivos. Los inversores prefieren nuevos bonos que pagan más. Por lo tanto, el precio de tu bono del 5% en el mercado secundario bajará para que el rendimiento sea competitivo con las nuevas emisiones al 6%. Esto significa que aunque seguirás recibiendo tu 5% de interés, si decides vender tu bono antes de su vencimiento, es probable que recibas menos de lo que pagaste originalmente.
  2. Bajan las Tasas de Interés:
    • Si las tasas de interés de mercado disminuyen, digamos al 4%, tu bono con un cupón del 5% se vuelve más atractivo. Los nuevos bonos emitidos solo pagarían al 4%, así que los inversores estarían dispuestos a pagar más por tu bono que tiene un cupón más alto. En este caso, el precio de tu bono en el mercado secundario aumentaría, y su rendimiento efectivo disminuiría hasta aproximarse al nuevo nivel de tasas de interés. Podrías vender tu bono por un precio más alto del que pagaste.
  3. Tasas de Interés Inalteradas:
    • Si las tasas de interés se mantienen constantes y las condiciones del mercado no cambian, el precio de tu bono probablemente se mantendrá cerca de su valor nominal, y continuarás recibiendo la rentabilidad del 5% hasta su vencimiento.

Cabe destacar que estamos hablando del rendimiento hasta el vencimiento de bonos nuevos comparado con el rendimiento hasta el vencimiento de un bono existente en el mercado. El rendimiento a la paridad (Yield to Parity) de tu bono cambiará en el mercado secundario para reflejar los cambios en las tasas de interés. Además, este es un análisis simplificado y en la práctica también se deben considerar otros factores, como la calificación crediticia del emisor, la liquidez del mercado y las expectativas inflacionarias, todos los cuales pueden influir en el precio de mercado de un bono.

Esto quiere decir que, a no ser que nuestra intención sea mantener el bono hasta su plazo de maduración y quedarnos con el cupón del 5% el bono puede tener una volatilidad próxima o superior a cualquier acción cotizada.

Supongamos que disponemos de ese bono y entre los años 2024 y 2025 la FED baja tipos de interés y la economía permite emitir al tesoro norteamericano bonos al 1% como sucedía no hace demasiado. En tal caso los bonos emitidos al 5% llegarían a obtener una subida próxima al 500% en el mercado secundario.

Por supuesto, sucede al revés, quien compró bonos hace unos años a intereses cercanos al cero de tasa de interes (alemania llego a emitir bonos a intereses negativos) ahora estara sufriendo perdidas masivas en el valor de sus bonos.

invertir al 1%

Ejemplo de riesgo de inversión con bonos. Caso de Silicon Valley Bank (SVB)

Una muestra clara del riesgo que suponen los bonos, incluso los habitualmente llamados de forma paradójica: activos libres de riesgo como son los bonos del tesoro estadounidenses ocurrió con el caso que finalizo con la quiebra del Silicon Valley Bank en marzo del año 2023.

Aunque el nombre y la ubicación del Silicon Valley Bank (SVB) puedan sugerir que su colapso es un efecto secundario del estallido de la burbuja tecnológica, y en parte así es, en realidad el declive abrupto del SVB está más vinculado al incremento en las tasas de interés que al retroceso del sector tecnológico.

En los últimos años, las startups eran un destino importante para el dinero de los inversores, que depositaban una gran parte en SVB. Esto provocó que los depósitos del SVB se triplicaran, pasando de 62.000 millones de dólares a finales de 2019 a 189.000 millones de dólares a finales de 2021.

Por la misma razón, muchos de los clientes de SVB tenían tanto capital que no necesitaban endeudarse. A medida que los depósitos se acumulaban en el SVB, no se compensaba con la demanda de préstamos. Pocos bancos tienen clientes con entradas de efectivo similares y, en consecuencia, tan poca necesidad de pedir dinero prestado.

Debido a que SVB tenía pocos usos bancarios tradicionales para el efectivo acumulado, en su lugar invirtió 91 mil millones de dólares en bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas de agencias gubernamentales de EE. UU. entre 2020 y 2021. Esto llevó las inversiones de SVB a aproximadamente la mitad de sus activos totales. (En un banco promedio, esa cifra es aproximadamente una cuarta parte).

Silicon Valley Bank

Para maximizar el rendimiento (y, por tanto, los beneficios del banco) en un entorno de baja rentabilidad, el SVB compró títulos con vencimientos a largo plazo. SVB designó estos valores como activos “mantenidos hasta el vencimiento” (HTM), lo que significa que no se valorarían a precios de mercado en el balance del banco, ya que no tenía intención de venderlos.

En realidad, hasta aquí el banco no incurrió en ninguna negligencia y de hecho siguió los consejos de los reguladores estadounidenses adquiriendo los activos más seguros que encontraron.

Sin embargo, cuando la Reserva Federal se embarcó en su programa de aumentos de tasas de interés el año pasado, los precios de los bonos cayeron rápidamente y, por supuesto, cuanto más largo era el plazo de los bonos, mayor era la caída de su valor. En poco tiempo, el valor de mercado de las tenencias de bonos del SVB se redujo en 21 mil millones de dólares.

La noticia de las pérdidas del banco hizo que los depositantes comenzaran a retirar su dinero. Para hacer frente a las retiradas, el SVB tuvo que vender bonos. En consecuencia, los bonos ya no podían considerarse HTM. En lugar de ello, tuvieron que clasificarse como “disponibles para la venta” (AFS), es decir, (a) los bonos estaban rebajados en los estados financieros de SVB y (b) las ventas reales provocaron la cristalización de las pérdidas. 

Es decir, SVB compro bonos emitidos a bajo interés, luego los intereses subieron y ante la subida de los intereses de los nuevos bonos emitidos los bonos del SVB tuvieron que bajar en el mercado secundario. Si el SVB hubiese conservado los bonos hasta el final de su ciclo hubiese recuperado el capital integro pero como se vió forzado a vender, perdió una gran cantidad del capital lo que provoco al fin y al cabo la quiebra.

Es una muestra clara de que lo de activo libre de riesgo o activo de baja volatilidad hay que decirlo con cautela o especificando claramente que nos referimos al caso de que dejemos llevar el bono al final de su plazo de maduración y no necesitemos recuperar el capital antes.

Bonos como generadores de rentas pasivas

Los bonos son una herramienta para la generación de rentas pasivas debido a su naturaleza de proporcionar flujos de ingresos regulares y predecibles. En una cartera de inversión los bonos aportan:

  1. Pagos de Intereses Regulares:
    • Cuando inviertes en bonos, recibes pagos de intereses (conocidos como cupones) a intervalos regulares, generalmente de manera semestral o anual. Estos pagos son predecibles y pueden ser planeados con anticipación, lo que los hace atractivos para los inversores que buscan una fuente constante de ingresos.
  2. Diversidad de Emisores:
    • Hay una variedad de bonos emitidos por gobiernos, municipalidades y corporaciones que ofrecen diferentes tasas de interés y niveles de riesgo. Los inversores pueden elegir entre bonos de alta calificación, que son más seguros pero con rendimientos más bajos, y bonos de alto rendimiento o «junk bonds», que son más riesgosos pero ofrecen mayores tasas de interés.
  3. Diversificación de Plazos:
    • Los bonos vienen con diferentes fechas de vencimiento. Los bonos a corto plazo pueden ofrecer menores rentabilidades pero mayor liquidez, mientras que los bonos a largo plazo suelen pagar tasas de interés más altas.
  4. Conservación del Capital:
    • Si se mantienen hasta el vencimiento, los bonos permiten la recuperación del principal, el monto original invertido, además de haber generado intereses a lo largo del tiempo.
  5. Estrategia de Escalera de Bonos:
    • Algunos inversores implementan una estrategia de «escalera» al invertir en bonos con diferentes fechas de vencimiento. Esto puede proporcionar flujos de ingresos constantes y gestionar el riesgo de reinversión ya que los fondos se liberan y reinvierten regularmente a diferentes tasas de interés.
  6. Impacto de las Tasas de Interés:
    • Los inversores deben ser conscientes de que las tasas de interés actuales y futuras afectarán el precio de los bonos en el mercado secundario, lo que puede influir en la generación de renta pasiva si se decide vender el bono antes de su vencimiento.
  7. Fondos de Inversión en Bonos:
    • Para quienes buscan una gestión más pasiva, los fondos de bonos pueden ser una opción. Estos fondos invierten en una cartera diversificada de bonos y pagan rendimientos regularmente, distribuyendo el trabajo y la investigación necesaria para seleccionar bonos individuales.

En resumen, los bonos pueden ser una fuente efectiva de rentas pasivas, proporcionando ingresos regulares con relativamente poca supervisión.

Invertir en bonos o en dividendos

En este epígrafe vamos ver las diferencias fundamentales entre una y otra inversión dejando claro que no son, ni mucho menos, excluyentes. De hecho puede ser interesante diversificar dedicando parte de la cartera a cada activo. Compararemos ambas estrategias de inversión desde distintos ambitos.

Perfil inversor

En primer lugar hablaremos del perfil del inversor que en el caso de los bonos y de la estrategia de inversión en empresas de dividendos comparten en hecho de que suelen ser inversores prudentes y relativamente conservadores. Obviamente, debe quedar claro que hay bonos de alto e incluso de altísimo riesgo pero eso entra dentro de la categoría de especulación y casi apuesta. Pero habitualmente, o al menos en este artículo lo que haremos es comparar las empresas de calidad que distribuyen dividendo con los bonos de alta calificación, y concretamente los bonos soberanos de los países más estables como Estados Unidos.

Habitualmente los bonos se usan para gestión de grandes patrimonios donde lo que se busca es mucho más mantener la capacidad adquisitiva del patrimonio que el crecimiento que siempre añade cierto riesgo. Por eso también se asocian a inversores mayores retirados que pretenden mantener su capital obteniendo una rentabilidad algo superior a la inflación.

Una herramienta muy habitual de los grandes fondos de inversión y de los grandes patrimonios es el uso de bonos monetarios que son bonos a muy corto plazo (de uno a tres meses) que permiten disponer de una liquidez casi inmediata y ofrecen una rentabilidad, a menudo escasa pero mayor a la de los depósitos bancarios.

Los dividendos sin embargo son aptos tanto para inversores jóvenes o mayores y para pequeños capitales. La estrategia de invertir en empresas de dividendos crecientes es particularmente adecuada para los inversores con un plazo de inversión largo y que pueden ir acumulando capital y patrimonio y usar el interés compuesto para crear un patrimonio mayor. En el caso de los inversores ya retirados o que busquen unas rentas pasivas para obtener la independencia financiera la combinación de dividendos crecientes con vacas lecheras les permitirá confeccionar una cartera con una rentabilidad adecuada a sus necesidades.

Rendimiento

Como inversiones de ingresos de menor riesgo, los bonos tienden a ofrecer rendimientos y rentabilidades más bajos que muchas acciones de dividendos.

La siguiente tabla muestra los rendimientos históricos desde 1926 hasta 2022 para asignaciones de cartera que van desde el 100 % de acciones hasta el 100 % de bonos para demostrar la compensación entre riesgo y recompensa.

Tabla de rendimientos anuales de bonos y acciones
Fuentes: Vanguard, Simply Safe Dividends

Si hablamos de rendimientos, y nos olvidamos de volatilidad, las rentabilidad de las carteras es directamente proporcional al porcentaje de renta variable. En este caso la renta variable se suele representar por el índice S&P 500. Recordemos que en cuanto a rentabilidad el índice de aristócratas del dividendo supera en rentabilidad al S&P 500.

aristócratas del dividendo - 2023

En general el consenso es que, a largo plazo, la renta variable, y en este caso las acciones de dividendo son más rentables que los bonos pero la diferencia que hace que los bonos sean más atractivos para muchos inversores la encontramos en la volatilidad.

Volatilidad

Históricamente, tener más acciones ha generado rendimientos anuales superiores. Pero una estrategia de acciones también experimenta más pérdidas a corto plazo (a veces graves) que pueden dificultar que un inversor permanezca en el juego sin entrar en pánico.

Si observamos la tabla anterior, veremos que las carteras basadas en acciones presentan bajadas mucho mayores que las carteras de bonos. De hecho suele suceder que los bonos son más rentables coincidiendo con la bajada de la renta variable.

Como en casi todos los activos de inversión se cumple la regla de que a mayor riesgo mayor rentabilidad y viceversa. Aunque en este caso no hablaremos de riesgo sino ed volatilidad que aunque en muchos casos se asocia y se confunden en este caso concreto como veremos más adelante hay que matizarlo.

El drawdown es la mayor caída o descenso de cotización de una acción o cartera de inversión entre un máximo y un mínimo. Es una medida de volatilidad importante simplemente porque pone a prueba la resistencia psicológica del inversor. En general, la renta variable siempre es la opción más rentable a largo plazo pero su mayor problema son los drawdonws que con fácilidad superan el 50%. Hasta que un inversor no ha comprobado como su cartera pierde más de la mitad del valor no se puede conocer de que pasta está hecho.

Lo que puede parecer sorprendente es que los bonos también presentan a menudo drawdown igual o mayor que las acciones. Insistiremos en el mismo concepto ya explicado porque es poco intuitivo aunque totalmente lógico.

Supongamos que compramos bonos del tesoro a 30 años al 2%. Si la rentabilidad de los bonos se duplica en los siguientes años, el bono que nosotros tenemos no podrá venderse ya que lógicamente tiene una rentabilidad menor. Para ajustarse al rendimiento actual de los bonos nuestro bono tendrá que venderse aproximadamente a la mitad del precio. Eso implica un Drawdown del 50%.

Ahora haga cálculos con datos reales, el 31 de diciembre de 2020, el bono del tesoro a 10 años americano se emitía al 0,92% mientras que en noviembre de 2023 se emiten al 4,57%. Un bono que se emitiera a 100 dólares a principios de 2021, para igualar la rentabilidad de los bonos en noviembre del 2023 debería cotizar a 20,1 dólares. Eso es un drawdown aproximado del 80%.

En realidad, cuando lo que se pretende es minimizar la volatilidad y los drawdowns lo que se suele hacer es combinar bonos con renta fija (y tal vez con otras inversiones como el oro). Estas carteras mixtas lo que hacen es compensar las caídas de unos activos con otros de forma que, a costa de menor rentabilidad, suelen suavizar las caídas.

Comportamiento con Inflación

Los títulos de deuda tienden a ser menos volátiles en comparación con las acciones; sin embargo, la susceptibilidad a las fluctuaciones de las tasas de interés puede conducir a periodos de inestabilidad, tal como se evidenció en el transcurso del año 2022.

En contraste con las acciones que reparten dividendos, las cuales frecuentemente ajustan al alza sus pagos superando la tasa inflacionaria, los bonos con intereses fijos carecen de mecanismos de ajuste frente al incremento de la inflación.

Con el incremento en las proyecciones de inflación, habitualmente se observa un ascenso en las tasas de interés, provocado por la demanda de los inversionistas de una rentabilidad superior para nivelar el incremento previsto de la inflación.

Esta dinámica provoca que el valor de mercado de los bonos disminuya, de tal forma que el rendimiento real (la relación entre los intereses que genera el bono y su precio de mercado) se alinee con la tasa de interés actual aplicable a ese tipo de bono.

Por tanto, en un contexto de inflación los bonos tienen el doble riesgo de rentabilidad por debajo dela inflación y de menor valor de venta en el mercado secundario.

Por ejemplo, si un inversionista posee bonos a diez años al 2% y la inflación aumenta hasta el 5% lo habitual es que los bonos se emitan al menos al nivel de la tasa de inflación con una pequeña ganancia adiciona. Si un bono se emite al 5% un bono con un nominal de 100 dólares terminará que nos ofrece un cupón de 2 dólares terminará cotizando en los 40 dólares para ajustarse a la rentabilidad del 5% de los bonos recién emitidos.

Las acciones de dividendo suelen sufrir momentos bajistas como todos los mercados bursátiles cuando hay periodos de alta inflación, sin embargo, si las empresas son de calidad habitualmente pueden añadir la inflación a los precios de sus productos o servicios y los dividendos se mantienen o crecen con la inflación. Habitualmente debido al momentum bursátil todas las acciones bajan aumentando el rendimiento porcentual.

Riesgo

Como hemos dicho a menudo se habla de riesgo asociándolo a volatilidad. La volatilidad es un problema pero puede ser un riesgo o no serlo. Un bono del tesoro norteamericano tiene un sólo riesgo: que el estado de Estados Unidos no pague. Es un riesgo que existe sin duda, pero es un riesgo casi nulo.

Eso sí, existe el riesgo de que en el mercado secundario el bono pierda más de la mitad de su valor, pero el bono lo que te asegura es que pagará un cupón anual al interés especificado y que al final del plazo nos devolverán nuestro capital integro. En este compromiso, el riesgo depende exclusivamente del emisor y de la probabilidad de que este emisor no responda.

En el caso de las acciones la cuestión es diferente y depende también del enfoque. Incluso si asumimos la volatilidad como riesgo debemos tener claro donde ponemos el foco. Si hablamos de precio de la acción y de la valoración de la cartera es obvio que las acciones de dividendos como el resto de las acciones están sujetas a muchas tensiones bajistas (ojo, las subidas también son volatilidad pero nadie lo entiende como riesgo). Una recesión, un momentum bajista, un conflicto bélico, una quiebra de una empresa importante, una pandemia o cualquier cisne negro pueden producir una bajada brusca del precio de la acción o incluso una temporada de meses de bajadas de las cotizaciones.

Sin embargo, si nos centramos en las distribución de dividendos podremos observar que la volatilidad es mucho menor. Los aristócratas del dividendo son empresas que han aumentado su dividendo como mínimo en los últimos 25 años. Son 67 empresas de las más importantes del mundo (todas pertenecen al S&P 500) que no han tenido ningún drawdown en su dividendo. Pero incluso en las que no son aristócratas, es extraño que los dividendos se reduzcan en el mismo porcentaje que las cotizaciones.

No obstante, en este caso el riesgo de reducción o desaparición de dividendos si que existe.

En general, y siempre que se trate de emisores fiables o de empresas de calidad con un buen modelo de negocio la estrategia de inversión en bonos o la estrategia de inversión en empresas de dividendos son de las más seguras y con menos riesgo que existen. Teniendo siempre en cuenta que no existe ninguna inversión con riesgos cero.

Y hay que tener en cuenta que el riesgo es mucho mayor en la valoración ciclica de los activos (bonos o acciones) que en su rendimiento (cupones y dividendos).

Cupones vs. Dividendos

Los cupones de los bonos son pagos de interés fijos que un emisor de deuda se compromete a pagar a los tenedores de dichos bonos, independientemente de las condiciones económicas. A diferencia de los dividendos de las acciones, que están directamente relacionados con el desempeño financiero de la empresa emisora y pueden ser ajustados, suspendidos o eliminados según la marcha de la empresa y, por extensión, de la economía, los pagos de cupones son obligaciones contractuales fijadas en el momento de la emisión del bono.

Esta independencia con respecto a la economía se basa en el hecho de que los bonos son instrumentos de deuda. Cuando una entidad emite un bono, está tomando un préstamo del tenedor del bono y, a cambio, acuerda pagar intereses a una tasa fija durante la vida del bono, además de devolver el principal en la fecha de vencimiento. Estos pagos no están vinculados a las ganancias o pérdidas de la entidad emisora, sino que son costos fijos que la entidad debe manejar como parte de su estructura de capital.

La promesa de pagos de cupones fijos y predecibles hace que los bonos sean generalmente considerados como inversiones de ingreso fijo y, por tanto, menos riesgosos en términos de volatilidad de ingresos en comparación con las acciones. Sin embargo, aunque los pagos de cupones son inmunes a los vaivenes económicos a corto plazo, los bonos como instrumentos financieros no son completamente ajenos al estado de la economía. Las condiciones macroeconómicas pueden afectar la solvencia del emisor y su capacidad para cumplir con los pagos, además de influir en el valor de mercado del bono y las tasas de interés.

En conclusión, mientras que los dividendos reflejan la rentabilidad y la política de distribución de una empresa, los cupones de los bonos se definen en los términos de la emisión y se mantienen fijos a lo largo del tiempo, proporcionando un flujo de ingresos previsible a los inversores, independiente de las oscilaciones económicas a corto plazo.

Rentabilidad de cupones y dividendos

La diferencia principal entre los cupones de los bonos y los dividendos de las empresas radica en la naturaleza y la predictibilidad de los pagos que reciben los inversores, así como en su respuesta a factores económicos como la inflación.

Los cupones de bonos representan los pagos de interés que se realizan a los tenedores de bonos a intervalos regulares. Estos pagos son fijos y se acuerdan en el momento de la emisión del bono; no cambian durante la vida del bono, independientemente de las condiciones económicas o el desempeño del emisor. Esto significa que, aunque proporcionan un flujo de ingresos estable y predecible, los cupones de bonos no se ajustan por inflación, excepto en el caso de los bonos indexados específicamente a la inflación (como los TIPS en EE.UU.). Por lo tanto, en un entorno de alta inflación, el poder adquisitivo de los pagos del cupón puede disminuir, ya que el valor real de estos pagos fijos se erosiona.

Por otro lado, los dividendos son participaciones en las ganancias de una empresa pagadas a los accionistas. A diferencia de los bonos, los dividendos no están garantizados y pueden variar en función del desempeño financiero de la empresa. En períodos de crecimiento económico y aumento de ganancias, las empresas pueden incrementar los pagos de dividendos, proporcionando así a los inversores una fuente de ingresos que potencialmente puede mantener el ritmo con o incluso superar la inflación. Sin embargo, este potencial de crecimiento conlleva un riesgo mayor, ya que en tiempos difíciles las empresas pueden reducir o eliminar los dividendos.

En resumen, mientras que los bonos ofrecen rentabilidades fijas y una mayor previsibilidad de ingresos, no ofrecen protección contra la inflación, lo que limita su atractivo en tiempos de alto incremento de precios. Los dividendos, aunque menos predecibles, tienen el potencial de crecer con el tiempo y pueden proporcionar una cierta cobertura contra la inflación si las empresas aumentan sus pagos de dividendos en respuesta a un aumento en sus ganancias y los precios en general.

Bonos y Dividendos como forma de asegurar rentas pasivas y alcanzar IF

La búsqueda de rentas pasivas y la independencia financiera a menudo conlleva el uso de una combinación de inversiones en bonos y acciones con dividendos. Aquí está cómo se comparan y contrastan en esta misión:

Bonos para Rentas Pasivas:

  • Estabilidad: Los bonos suelen ofrecer pagos de intereses más estables y predecibles, ideales para planificar flujos de efectivo.
  • Riesgo: Generalmente se consideran menos riesgosos que las acciones, especialmente los bonos gubernamentales de alta calificación.
  • Rentabilidad Fija: La rentabilidad de los bonos está fijada y no aumenta con la inflación, lo cual puede ser una desventaja durante periodos de alta inflación.
  • Preservación del Capital: Los bonos son preferidos por aquellos que desean preservar el capital invertido, especialmente si se mantienen hasta el vencimiento.

Dividendos para Rentas Pasivas:

  • Potencial de Crecimiento: Los dividendos pueden crecer si la empresa decide aumentar el pago por acción, ofreciendo potencialmente protección contra la inflación.
  • Riesgo Mayor: Asumir acciones para dividendos implica un mayor riesgo, ya que los precios de las acciones son volátiles y los dividendos pueden cortarse si la empresa enfrenta dificultades financieras.
  • Participación en la Rentabilidad: A diferencia de los bonos, las acciones con dividendos permiten participar en el crecimiento económico y la rentabilidad de la empresa.
  • Beneficios Fiscales: En algunas jurisdicciones, los dividendos pueden tener ventajas fiscales frente a los ingresos por intereses de bonos.

Independencia Financiera:

  • Diversificación: La independencia financiera se beneficia de la diversificación. Los bonos ofrecen un colchón de seguridad, mientras que las acciones con dividendos ofrecen crecimiento.
  • Reinversión: La reinversión de dividendos y cupones puede acelerar el crecimiento del patrimonio debido al interés compuesto.
  • Flujo de Efectivo: Para alguien que ya ha alcanzado la independencia financiera, los bonos pueden proporcionar un flujo de efectivo más predecible, que es crucial para la planificación a largo plazo.
  • Adaptabilidad: La capacidad de adaptar la cartera a las condiciones cambiantes es vital. Los dividendos de las acciones pueden aumentar con el tiempo, proporcionando mayores ingresos pasivos en el futuro.

En conclusión, para lograr rentas pasivas y la independencia financiera, los bonos son valiosos por su previsibilidad y seguridad, mientras que las acciones con dividendos son apreciadas por su potencial de crecimiento y escalabilidad de ingresos.

Conclusión

Los bonos son instrumentos financieros que nos permiten actuar como financiadores de empresas y estados que nos pagan una cierta cantidad fija (salvo raras excepciones) y que nos devuelven nuestro capital al final del préstamo. A una cartera de inversión de carácter conservador le aportan, siempre que se combine con otros activos de inversión, una descorrelación que suaviza las fases bajistas minimizando la volatilidad.

Los bonos son adecuados para grandes patrimonios donde se busca una preservación del capital aunque no se comportan bien cuando se incrementa la inflación salvo el caso de los bonos indexados específicamente a la inflación (como los TIPS en EE.UU.).

Los bonos suponen una apuesta únicamente sobre la capacidad del emisor de devolver el préstamo y pagar los intereses pero no implica ningún compromiso con la marcha de la economía. Los resultados de los bonos no dependen del desempeño del emisor.

La estrategia de inversión en dividendos se basa en apostar por la marcha de la economía en general y de las empresas seleccionadas en particular. Realizando la selección adecuada y con los errores o cisnes negros de rigor al largo plazo lo habitual es que los dividendos crezcan por encima de la inflación y la cotización de las empresas a largo plazo también crezca de forma proporcional al beneficio por acción.

Es por esto que la estrategia de inversión en bonos puede ser adecuada para los inversores que ya han alcanzado un nivel económico deseado, se han retirado o han alcanzado la IF mientras que la estrategia de inversión en dividendos es válida para ambas fases de la inversión. Para la fase de acumulación de patrimonio porque los dividendos reinvertidos favorecen el efecto del interés compuesto y porque el crecimiento paulatino de los dividendos hace que la renta crezca y para la fase de distribución o retiro porque las rentas obtenidas de los dividendos no solo se mantienen sino que habitualmente crecen por encima de la inflación.

Podemos decir que mientras los bonos son una forma de ocupar el dinero para mantener la capacidad adquisitiva, la estrategia de inversión en dividendos es una inversión en la actividad económica y en la generación de beneficios. En la mayoría de los casos para los inversores particulares, a largo plazo y siempre que se haga de forma sensata, la estrategia de inversión en dividendos es más beneficiosa a largo plazo.

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