Dividendos crecientes (II). La estrategia DGI en marcha.

En la primera parte de este artículo, Introducción a los dividendos crecientes, hemos descrito como implementar una estrategia basada en inversión en empresas con dividendos crecientes, incluso pusimos un ejemplo, la empresa Pepsico que mostraba el siguiente gráfico de distribución de dividendos en los últimos diez años.

dividendos PEP últimos diez años

Como se puede observar, en valores absolutos los dividendos que distribuye la empresa han aumentado paulatinamente. Sin embargo, observamos que la rentabilidad por dividendo no es espectacular, inferior a un 3%. Y no varia demasiado a lo largo del tiempo.

No se trata en ningún caso, por si acaso, de usar este ejemplo como recomendación de compra. Y por cierto, yo tengo una posición en esta empresa aunque no es, ni mucho menos, la más importante de mi cartera.

El objetivo de este ejemplo es mostrar una empresa que cumple con las previsiones típicas de una acción DGI media. Sin buscar ejemplos de altas rentabilidades. ¿Puede ser interesante invertir en una acción que nos ofrece una rentabilidad de «solo» el 3% anual?.

Factor tiempo

Si bien en cualquier estrategia de inversión el factor tiempo es determinante, en la estrategia DGI se puede decir que forma parte esencial de la misma. Sin tiempo, no hay DGI. Sin largo plazo no tiene sentido.

Obtener una rentabilidad de, por ejemplo, un 3%, nos implica que necesitamos una inversión de unos 400mil euros o dólares para obtener un rendimiento mensual de mil euros/dólares. Por una simple regla de tres simple, obtener un rendimiento de unos tres mil euros que podría ser un objetivo como otro cualquiera, nos exige tener invertido más de un millón de dólares (1,2 millones). Este simple calculo nos puede desanimar ya que para la mayoría de las personas que dependen de un sueldo ahorrar más de un millón de dólares parece simplemente imposible de conseguir. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el efecto de la inflación corre en nuestra contra ya que cuando alcancemos nuestro objetivos de rentas por dividendos de tres mil euros esa cantidad «comprará» menos cosas que ahora mismo.

Lo interesante de esto es que afortunadamente el tiempo nos ayuda tanto en la parte de incremento de rentas como en la parte de incremento de patrimonio. Comenzaremos con la parte del crecimiento de rentabilidad por dividendos.

Yield on Cost

Es un concepto interesante al invertir en este tipo de empresas. El «Yield on Cost» (YOC), también conocido como «Rendimiento sobre el Costo,» es una métrica utilizada en inversión que muestra el rendimiento actual de una inversión en función del costo original de esa inversión. En otras palabras, el YOC es el rendimiento de los dividendos en relación con el precio que se pagó inicialmente por una inversión. Se expresa como un porcentaje.

La fórmula básica para calcular el YOC es la siguiente:

$$YOC= \frac{Dividendo\ anual \ actual }{Costo\ original | de \ la \ accion} x 100$$

Lo ilustraremos de forma más sencilla antes de aplicarlo al caso real de PEP que estamos viendo. Si ahora mismo invierto en una acción que me cuesta 100 euros y de la que obtengo un dividendo de tres euros, mi rentabilidad actual es el 3%. Puede que dentro de cinco años esa acción se haya revalorizado hasta costar 200 euros, y el dividendo haya subido a seis euros. Es decir, la rentabilidad dentro de cinco años seguirá siendo del 3%.

Pero en realidad, para mi, que gasté 100 euros y me dan seis, la rentabilidad sobre el dinero que yo invertí es el 6%. Luego podemos decir que aquella acción que «sólo» me pagaba un 3% ahora me esta rentando un 6% como muchas empresas de alto dividendo.

Veremos ahora el gráfico del Yield on Cost de PEP, desde hace 20 años.

Esto quiere decir que el inversor que compro acciones de PEP hace 20 añ0s en realidad está obteniendo un rendimiento del 12% sobre su inversión. He procurado buscar un ejemplo medio, ni excesivamente favorable ni desfavorable. Por ejemplo, quien invirtiera en ese mismo momento en McDonald’s tendría una rentabilidad del 45% actualmente. Eso y todo teniendo en cuenta que ahora mismo la rentabilidad anual de MCD es inferior a la de PEP.

Efecto del yield on cost en nuestra rentabilidad de inversión

Para este ejemplo vamos a obviar, a olvidar la rentabilidad de nuestro patrimonio e incluso el efecto del interés compuesto al reinvertir los dividendos. Es decir, nos pondremos en el peor de los casos y eso se puede «simular» con una suposición. Vamos a suponer que hace 20 años invertimos una cantidad determinada. Por ejemplo el resultado de la venta de un apartamento, o una herencia, o algún premio extraordinario. Y desde entonces no volvemos a invertir nada más.

Como hemos visto el yield on cost podemos hacer una media del 12%. Entonces, ¿Cuánto deberíamos haber invertido entonces para obtener esos tres mil dólares/euros de objetivo?. Haciendo una cuenta rápida, para obtener 36 mil dólares/euros anuales, necesitaríamos invertir 300mil lo cual ya no son ese 1,2 millón calculado anteriormente.

Y si el dinero lo voy ahorrando poco a poco. Bueno, pues sigamos suponiendo el ejemplo de PEP y vamos a suponer que invertimos una cantidad constante cada cierto tiempo. Estos son los YOC de la acción de PEP.

Lo que esta tabla significa es que cualquier inversión realizada en 2003, ahora nos ofrece un 12,5% de rentabilidad anual por dividendos. De igual forma la inversión del año 2016, por poner otro ejemplo, ahora nos genera un 5,19% en rendimientos.

Si cada año de esos 21 hubiésemos invertido diez mil dólares, sin tener en cuenta más datos y sin contar el cobro y posible reinversión de dividendos nos resultaría que como resultado habríamos invertido 210.000 dólares y en el año 2023 obtendríamos por dividendos 14.042 dólares, o lo que es lo mismo, un 6,69% de rentabilidad anual. Es cierto que a esta cantidad habría que restarle los impuestos, pero en realidad, a cualquier ingreso por rentas hay que restarlos igualmente.

Podemos ir sacando alguna conclusión de este dato. En primer lugar que con 210mil dólares obtenemos 1.166 dólares (brutos) de renta mensual. Y no solo eso, incluso aunque no invirtiésemos nada más, esa cantidad, normalmente se incrementará por encima de la inflación año a año si tomamos un periodo de tiempo suficientemente largo como para minimizar el efecto de caídas o crisis puntuales del mercado.

Reinvirtiendo dividendos. El interés compuesto.

Si seguimos con el ejemplo, y recordemos que tanto la empresa que hemos elegido como las cantidades son meramente ilustrativas, haremos la siguiente operación. Aparte de los diez mil euros anuales, reinvertiremos todos los dividendos. Para darle más realismo calcularemos que un 25% dividendos anuales se pagan en impuestos.

Primero pondremos los datos en una tabla y después iremos explicando a que se corresponde cada dato.

En esta tabla tenemos el año, y en la segunda columna el precio de la acción el uno de enero de cada año. El capital invertido anual es una suma del capital fijo, que para el ejemplo fijamos en diez mil dólares al año (hablaremos siempre en dólares ya que las cotizaciones se encuentran en esa divisa), y a la que le sumaremos el importe neto de los dividendos obtenidos el año anterior. Para el ejemplo, hemos tomado como importe neto el importe bruto menos el 25% de impuestos. Es una aproximación pero bastante real en la media de los diferentes países.

Para el calculo del dividendo multiplicaremos las acciones que poseemos por el dividendo pagado ese año. El primer dato, las acciones que poseemos cada año se calculan a partir de las acciones que ya poseíamos más las acciones nuevas que nos permite comprar el capital anual invertido (recordemos, diez mil más los dividendos netos).

Los resultados obtenidos en esta tabla nos dicen muchas cosas. Partiendo de la base de que lógicamente jamás debe plantearse una cartera con una sola acción, volvemos a repetir que la acción seleccionada no es, ni mucho menos, la que mejor se ha comportado en este periodo de tiempo seleccionado. El periodo incluye tres crisis, una bastante intensa, la crisis financiera del 2008 conocida como crisis de las hipotecas subprime o la crisis de Leman Brothers que fue su principal victima, y otra mas suave del 2018 y la de la pandemia que, en este tipo de estudio prácticamente ni se nota al ser muy profunda pero de recuperación muy rápida.

Observamos una característica de este tipo de empresas rentables y solidas. PepsiCo es una empresa global de alimentos y bebidas con marcas icónicas como Pepsi, Lay’s y Quaker. Opera en más de 200 países y se dedica a la producción y distribución de una amplia gama de productos, incluyendo refrescos, snacks, cereales y bebidas.

Si observamos los precios al inicio de año podemos detectar que suben de forma bastante consistente con dos excepciones, 2009 donde hay una caída intensa (de 76 a 54 redondeando) y en 2019 que es una pequeña caída porcentual. En ambos casos reflejan las consecuencias de una crisis que, en realidad, poco afecto a las ventas de snacks y bebidas. De hecho, si observamos los dividendos distribuidos por la empresa, en ambos casos subieron con respecto al año anterior.

De este dato, debemos considerar dos conclusiones: La primera es que cuando hay caídas de mercados, cae todo, tenga o no tenga que ver con la crisis y segundo, que cuando esto sucede, a menudo, es una buena oportunidad de compra ya que si analizamos el caso concreto podemos observar que a principios de 2008, comprar 100 acciones de PEP nos hubiese costado 7.641 dólares y hubiésemos obtenido 165 de dividendos en ese año. Sin embargo, un año más tarde, esas cien mismas acciones nos hubiese costado 5.493$ y habríamos obtenido en ese año 178$. Es decir, mientras que en el año 2008 nuestra inversión nos estaba dando un 2,15% de rendimiento, en el año 2009 nos ofrecía un 3,2%.

Con este dato podemos entender porque un inversor experimentado puede llegar a desear que la bolsa caiga y mucho más si se trata de un inversor que sigue una estrategia de dividendos. Este simple «truco» psicológico, el de ver la caídas de precios de acciones como oportunidades de compra y no como una señal de pánico, le puede convertir en un mejor inversor. Ojo, siempre y cuando hablemos de empresas de calidad.

Otro dato en el que debemos fijarnos es en nuestro capital. Aunque hemos dedicado diez mil dólares anuales a la inversión, lo que suma 210mil y a pesar de que la acción seleccionada no destaca por tener una rentabilidad por dividendo alta sino más bien media/baja, observamos que la reinversión de dividendos ha hecho que en realidad hayamos dedicado a nuestra inversión algo más de 296mil dólares.

Pero ¡ojo!, eso es lo que hemos invertido, porque lo que realmente tenemos al cabo de esos 20 años son 3.522 acciones de PepsiCo que al precio actual cuando estoy escribiendo esta entrada (178,38) supone un valor de 628.254 dólares.

Resultados

Comenzamos analizando el capital que necesitaríamos para obtener una renta que nos permitiera complementar o sustituir nuestros ingresos provenientes del trabajo y vimos que necesitaríamos una cantidad de capital que superaba el millón de dólares. No es un dato que anime.

Pero hemos hecho un ejercicio (que no deja de ser aplicar algo de matemáticas a una hoja de cálculo) y suponer que invertimos diez mil dólares anuales, es decir, 833 dólares mensuales durante 20 años a una acción bastante «aburrida». Con un rendimiento por dividendo medio/bajo que en rara ocasión supera el 3%.

Efecto del tiempo en los dividendos crecientes

Una empresa que fabrica bebidas refrescantes (y ni siquiera la primera marca) y snacks y aperitivos. Nada de tecnología disruptiva, nada de sector emergente, nada de energías del futuro. Simplemente una empresa madura, con un modelo de negocio simple pero efectivo basado en un buen producto y sobre todo en una buena red de distribución.

Al cabo de 20 años, esa inversión mensual de diez mil dólares anuales, nos genera más de 18mil dólares de retorno por dividendo. Y no solo eso, sino que podemos decir con poco margen de error, que en los siguientes 20, 30 o 50 años el retorno anual se irá incrementando por encima de la inflación. No solo eso, el valor actual de nuestras acciones adquiridas durante todo este tiempo supera los 628mil dólares.

Juzgue usted si el sistema funciona. Y le repito por enésima vez que son datos reales de una acción promedio bastante aburrida. Vamos s diseñar un plan de ahorro a futuro. Supongamos que con 30 años, decidimos comenzar a invertir en esta acción durante 20 años y que hubiese coincidido con la época que hemos estudiado (los últimos 20 años). Sin duda, invertir unos 833 dólares al mes hubiesen sido un esfuerzo considerable. Nadie discute eso. Pero al cambo de 20 años, podríamos dejar de gastar 833 euros al mes y recibir unos 1.500 dólares de nuestras rentas.

Es decir, al cumplir 50 años, comenzamos a disponer de más de 2.300 dólares de renta. Si contamos con lo que dejamos de aportar. Todo bruto, y hay que pagar a hacienda, pero eso siempre va a suceder.

Si supusiéramos que los siguientes cinco, diez y quince años, el dividendo creciera al ritmo de los últimos cinco años (6,40% anualizado) tendríamos como resultado que nuestra renta mensual solo por dividendos sería respectivamente de 2.061, 2.810 y 3.833 dólares.

Es decir, como resultado de nuestra estrategia de inversión durante 20 años, podríamos disponer de una renta mensual desde los 50 años que superaría los 3.800 dólares mensuales al llegar a la edad que tradicionalmente se asocia a la jubilación, los 65 años. Y todo ello disponiendo de un capital y un patrimonio en acciones considerable.

Estas cantidades siempre hay que detraerlas con la inflación, pero en cualquier caso, de lo que se trata con este ejemplo puramente ilustrativo es comprobar que lo que parece poco menos que una quimera, con tiempo, disciplina y cierto esfuerzo inversor no es tan sumamente complicado obtener unas rentas pasivas que nos permitan la independencia financiera o, al menos, colaborar en el bienestar futuro.

En cualquier caso, cada estudio de estrategia es diferente. Por ejemplo, si usted no puede dedicar ese monto a la inversión, tendría que aumentar el tiempo para conseguir resultados similares. Igualmente, si ese monto total invertido de 200mil dólares se hubiese realizado al inicio y sólo hubiésemos reinvertid dividendos, sin aportar nada más, al cambo de 20 años dispondríamos de una renta de 2.924 dólares. Y en tal caso, si al cabo de esos quince años no hubiésemos invertido mas, solo con el aumento del dividendo al cabo de otros quince años tendríamos una renta superior a los 7.400 dólares mensuales.

Estos no son «cuentos de la lechera». Son datos reales que puede comprobar haciendo sus propios cálculos y que la estrategia DGI puede conseguir a poco que selecciones empresas correctas y el futuro se comporte me media como se ha comportado en los últimos cien años.

inversión en dividendos crecientes

Dividendos crecientes

«Inversión en Crecimiento de Dividendos (DGI): Estrategia que busca acciones de empresas con historiales sólidos de aumentos de dividendos.»
lo importante es el rendimiento

No es la cotización, es el rendimiento.

Los inversores tienden a centrarse únicamente en el precio de las acciones. Si la estrategia elegida es la inversión en dividendos, la mejor forma de evitar, al menos parcialmente, las emociones excesivas, sobre todo la de pánico es centrarse en los rendimientos en dividendos.
interés compuesto y dividendos crecientes

Estimación de dividendos crecientes

Interés compuesto y dividendos crecientes son aliados para el crecimiento patrimonial, reinvertir dividendos potencia el efecto del interés compuesto en inversiones.