La senda del inversor particular

Esta es una historia personal. Cuando mi hermana cumplió la mayoría de edad, y a mi me faltaban aún unos años, nos dijo que había ido al bingo con unas amigas. Mi padre, torció el gesto y le preguntó: ¿Ganaste? a lo que ella contestó que no. En ese momento la respuesta de mi padre me resulto extraña: -Tuviste suerte, dijo.

Seré sincero, más que extraña me resultó estúpida. ¿Cómo se puede tener suerte al perder?. Al igual que en muchas otras ocasiones, tuve que crecer, equivocarme y aprender para comprender la sabiduría de esa respuesta.

Todos necesitamos la experiencia que es el nombre que damos a nuestros errores. Y en el caso de los inversores en bolsa, a menudo los errores cuestan dinero. En mi caso he cometido todo los que voy a contar aquí, y probablemente más. Y probablemente seguiré cometiendo alguno pero desde hace un tiempo soy mucho más consciente de ello.

Llevo unos 25 años invirtiendo y he conocido en este tiempo a muchos inversores, algunas personalmente, otros a través de sus libros, de foros o de blogs y observo ciertas propiedades comunes en esas personas. Una gran dosis de humildad y el reconocimiento de que el futuro no puede ser predicho.

Esto hace que cuando mantienes conversaciones con estos inversores, bien al contrario de cuando tratas con alguien que lleva poco tiempo, raramente hará afirmaciones categóricas sobre empresas o estrategias.

He observado también una trayectoria que no me atrevo a catalogar como unánime, pero si mayoritaria. Al menos en las tendencias en las estrategias de inversión. Y es esta trayectoria, y sobre todo, los errores que cometemos en la misma, lo que nos capacita como experimentados más que expertos.

Por supuesto cada cual tiene su historia y quien se acerca a la bolsa se acerca con sus circunstancias. Pero si he observado que hay algunos puntos que se repiten. En la bolsa, como en la vida en general, la experiencia es el nombre que damos a nuestros errores. Y yo voy a intentar, por si le es de ayuda a algún inversor que comience ahora esta senda. Quien sabe si le ayude.

La senda del inversor

La inversión en bolsa, antes y ahora.

La inversión en bolsa y los primeros mercados de intercambio de acciones, llevan siglos. Lo que si se ha modificado, de forma drástica en los ultimos años es la operatoria y las herramientas de que dispone un inversor particular.

Conocí a una persona mayor que invertía desde hace muchos años, y que aprendió de su padre y su abuelo. Un día como curiosidad me describió como operaba él cuando tenía mi edad en aquel entonces.

Disponiendo de unos ahorros, acudía a la oficina de su banco donde su gestor le recomendaba uno de los bancos, o tal vez las «Matildes» como llamaban a las acciones de telefónica desde un anunció de 1967 (ver imagen). Decidida la estrategia de inversión el gestor quedaba encargado de comprar las acciones teniendo en cuenta siempre que el precio podría variar.

Jose Luis Lopez Vazquez en el anuncio de las acciones de Telefónica

El gestor del banco acudía a un bróker, normalmente el que trabajaba con dicho banco, y se emitía la orden. Habitualmente en el plazo de uno o dos días esas acciones aprecian en la cuenta de valores del cliente.

Este sistema, que hoy nos parecería muy poco eficiente, era, para su padre y su abuelo, una gran avance ya que ellos habitualmente compraban las acciones cuando salían en oferta publica porque los particulares prácticamente no podían acceder a la bolsa y recibían una especie de certificado físico nominativo que servía como justificante y documento de pago. Vender acciones era, literalmente, vender esos títulos. Aún hoy se usa el termino «vender títulos» como una reminiscencia de esos tiempos no tan pasados.

Titulo acción banco hispano americano

Pongo estos ejemplos, y podríamos retrotraernos mucho más, simplemente para dejar claro que los comportamientos de los inversores, aunque tienen puntos comunes, están muy influidos por la operatoria. Los inversores siempre han estado caracterizados por pasar del pánico a la euforia y viceversa pero antes la forma de cristalizar ese pánico en ventas o esa euforia en compras era mucho más pausada. Ahora todo es más cómodo, más rápido, y, probablemente, más peligroso.

Las cosas han seguido cambiando en mi trayectoria como inversor. Cuando yo comencé a invertir, ya lo hacía por internet, pero usaba el bróker de mi banco y prácticamente no podía acceder a más acciones que las del mercado español. Las comisiones eran increíblemente altas.

Para buscar información o comunicarse con otros inversores apenas había un par de foros (de esos foros que eran una especie de grupo de whatsapp).

A lo largo de estos últimos años han proliferado las herramientas y páginas de información financiera, los creadores de contenido que realizan análisis, los brókeres con los que se puede acceder a todos los mercados con comisiones bajas, e incluso apps con las que operar como si se estuviese jugando a un videojuego.

El problema de todos estos avances, por que son avances objetivamente hablando, es que la actividad inversora suele precisar de una cierta trayectoria para cometer errores y aprender. Y estos errores se cometen en este mundo perdiendo dinero. Así que, ahora todo es mejor y más rápido, disponemos de mayor información que nunca y el inversor tiene todo tipo de herramientas. pero es más peligroso.

Acercándose a la inversión

Puede ser porque siempre nos interesó, porque un amigo o compañero de trabajo nos habla de la bolsa o simplemente porque comenzamos a disponer de un cierto remanente de ahorro. La cuestión es que llega un día en que nos planteamos abrir una cuenta de inversión en un broker y nos lanzamos a este mundo.

El primer error que se suele cometer es el de abrir la cuenta de valores en el banco con el que solemos operar. El segundo error, y la cosa comienza a ponerse interesante, es el invertir en empresas que nos suenan, que están de moda o de las que somos clientes.

En realidad, el error no es invertir en esas empresas que puede resultar que sean magnificas empresas, sino más bien el no revisar el negocio. Hay una generación de inversores en España que hemos creído que Telefónica no podía bajar nunca. Porque en el boom de internet desde 1997 hasta 2007 más o menos todos pensábamos que las empresas de telecomunicaciones eran el mejor negocio del mundo y jamás dejarían de serlo.

Como antes las mineras, luego los ferrocarriles, más tarde los automóviles, luego las empresas de electrónica, y después las empresas japonesas, las petroleras, las eléctricas y las puntocom, las energías renovables, los vehículos eléctricos y ahora las empresas de inteligencia artificial.

Aparte de eso, en un mundo donde no existían miles de paginas y canales de YouTube, los «entendidos» leíamos la prensa económica y ¿Qué nos decían?. Pues que Telefónica no podía parar de crecer. Y que si hace un año estuvo a 22 y hoy estaba a 17 eso solo significaba lo barata que estaba. Y además nos daba dividendos, y mejor que dividendos, nos regalaba más acciones. El resultado era algo como lo siguiente:

Grafico TEF desde 2000

Por otra parte, los más avezados comenzamos a descubrir los derivados. Opciones, warrants, CFD’s. Y como no, el trading. Distintos nombres para el mismo resultado.

Las fases de la inversión

En esta senda del inversor voy a diferencia fases aunque no necesariamente se tienen que recorrer todas ni en ese orden. Pero si es cierto que los inversores particulares experimentados podrán verse reflejados en la mayoría.

  1. Máxima rentabilidad, aquí y ahora.
  2. El análisis técnico y el trading
  3.  El análisis fundamental.
  4. Empresas de calidad, indexados y Buy&Hold.
  5. Los dividendos nunca mienten