Las «vacas lecheras»


El término «vaca lechera» es una analogía utilizada en el mundo de las inversiones para describir a una empresa que ha llegado a un punto de madurez en su ciclo de vida y que genera ingresos constantes y significativos, a menudo a través de dividendos, de manera predecible y estable. Esta analogía se basa en la idea de que, al igual que una vaca lechera produce leche de manera constante, estas empresas producen ingresos constantes.

Las empresas consideradas «vacas lecheras» en el contexto de inversión suelen contraponerse a las empresas de dividendos crecientes. Suelen caracterizarse por distribuir un alto dividendo, tradicionalmente entre un 3% y el 7% si bien hay algunas excepciones de empresas que incluso ofrecen una rentabilidad mayor.

Características de una «vaca lechera» en el contexto de las inversiones

La empresa considerada «vaca lechera» si bien puede ser de diferentes tipos y de diferentes sectores suele tener unas características comunes:

  1. Estabilidad de Ingresos: Estas empresas suelen operar en industrias maduras y estables, lo que les permite generar ingresos de manera consistente y predecible a lo largo del tiempo.
  2. Flujo de Efectivo: A menudo, estas empresas generan un flujo de efectivo saludable y estable, lo que les permite distribuir dividendos de manera regular a los accionistas.
  3. Crecimiento Limitado: Aunque pueden tener un crecimiento modesto, no se espera que estas empresas experimenten un crecimiento explosivo en términos de ingresos o valor de las acciones, ya que sus mercados suelen estar saturados.
  4. Énfasis en el Pago de Dividendos: Suelen tener una política de dividendos sólida y pueden ser atractivas para los inversores que buscan ingresos regulares.
  5. Enfoque en la Eficiencia: Estas empresas a menudo se centran en la eficiencia operativa y en la maximización de los márgenes de ganancia en lugar de buscar un crecimiento agresivo.
  6. Preservación de Capital: A menudo son consideradas inversiones más conservadoras, ya que tienden a ser menos volátiles que las empresas en etapas de crecimiento rápido.

En conclusión, se trata de empresas maduras, con modelos de negocios consolidados y que se enfocan mucho más en la explotación del modelo existente para retribuir a los accionistas que en favorecer el crecimiento. Obviamente, esto tiene ventajas para el accionista que recibe rentas pasivas pero también tiene algunos inconvenientes que deben ser analizados antes de acometer la inversión.

Inconvenientes de la inversión en vacas lecheras

Aunque invertir en «vacas lecheras» puede ofrecer ingresos estables, también conlleva riesgos, como:

  1. Limitado Crecimiento: Estas empresas pueden tener un crecimiento limitado en comparación con las de alto crecimiento.
  2. Riesgo de Inflación: Los ingresos estables pueden perder valor frente a la inflación con el tiempo.
  3. Cambios en el Mercado: Las condiciones del mercado pueden afectar la estabilidad de los ingresos.
  4. Competencia: Nuevas empresas pueden erosionar su cuota de mercado.
  5. Ciclos Industriales: Las «vacas lecheras» pueden verse afectadas por ciclos económicos.
  6. Gestión: Una mala gestión puede afectar la estabilidad de la empresa y los dividendos.
  7. Dividendos No Garantizados: Los dividendos pueden reducirse o eliminarse si la empresa enfrenta dificultades financieras.
  8. Inversiones en Exceso: Pagar en exceso por una «vaca lechera» puede limitar el potencial de retorno.

En general, las empresas de este tipo suelen tener un grafico de precios plano o cíclica pero sin una tendencia alcista marcada. Frente a las empresas de dividendos crecientes, los ingresos suelen ser bastante estables en cantidad y porcentaje ya que la revalorización suele ser menor.

Lógicamente esto hace que en épocas de inflación la renta obtenida pueda ser disminuida por el efecto inflacionario.

Trampas de dividendos

Una «trampa de dividendo,» también conocida como «trampa de rendimiento» o «dividendo trampa,» se refiere a una situación en la que una acción parece ofrecer un rendimiento de dividendos extremadamente alto, a menudo muy por encima del promedio del mercado.

Sin embargo, este alto rendimiento de dividendos puede ser engañoso y ocultar problemas subyacentes en la empresa que podrían afectar negativamente la inversión.

Las empresas consideradas «trampas de dividendo» no deben confundirse con las vacas lecheras aunque tienen en común el alto rendimiento anual. La diferencia consiste en que mientras que la vaca lechera distribuye unos altos dividendos provenientes de su modelo de mercado habitual, las empresas consideradas «trampas de dividendo» paga un dividendo que es significativamente más alto que el promedio de su sector o del mercado en general. El motivo suele ser atraer a inversores que buscan ingresos rápidos.

Una empresa llega a ser considerada «trampa de dividendo» cuando enfrenta problemas financieros, operativos o de gestión, lo que le lleva al colapso de su precio de las acciones. Esto eleva artificialmente el rendimiento de dividendos, ya que el dividendo se calcula como un porcentaje del precio de las acciones.

El alto rendimiento de dividendos puede ser (y en estos casos la mayoría de las veces sucede) insostenible debido a las dificultades financieras de la empresa. Puede que la empresa no pueda mantener esos pagos de dividendos en el futuro.

A pesar de los altos dividendos, el precio de las acciones puede continuar disminuyendo debido a los problemas fundamentales subyacentes. Esto puede resultar en una pérdida de capital para los inversores.

Incluso, puede ser peor en el caso de que la empresa este financiando los pagos de dividendos utilizando su propio capital, en lugar de ganancias sostenibles. En estos casos la empresa se descapitaliza y, habitualmente, es el principio del fin de la empresa o, lo que es lo mismo, la perdida total de la inversión.

Es necesario señalar que una alta rentabilidad necesaria no implica necesariamente que la empresa pueda considerarse «trampa de dividendo». Incluso a veces puede suceder que una empresa que distribuye un dividendo de alta rentabilidad, como por ejemplo una minera, petrolera, un REIT o una utilities (suministrador de servicios esenciales) se vea envuelto en una caída del precio de la cotización por causas externas pero los fundamentales de la empresa sigan siendo robustos.

En conclusión, la «trampa de dividendo» siempre debe considerase cuando la alta rentabilidad se deba a causas intrínsecas al negocio, bien sea por un mantenimiento anormal de la distribución de dividendos o por una caída fundamentada en el precio de las acciones.

Tipos de «vacas lecheras»

Aunque no hay una clasificación oficial de «tipos» de vacas lecheras, se pueden encontrar en una variedad de sectores y áreas de negocio.

Empresas de consumo estable

Compañías que producen productos de consumo básico, como alimentos, bebidas, productos de cuidado personal y productos de limpieza, a menudo son consideradas vacas lecheras debido a la demanda constante de estos productos. Ejemplos como Unilever, The Coca-Cola Company: Fabricante de bebidas no alcohólicas, como Coca-Cola y Sprite o Procter & Gamble: Empresa de productos de cuidado personal y limpieza, con marcas como Pampers y Tide podrian ser consideradas en este sector, aunque en estos casos podría argumentarse si pueden ser consideradas más empresas de dividendos crecientes o vacas lecheras.

Servicios públicos

Empresas de servicios públicos, como compañías eléctricas, de gas y de agua, suelen ser vacas lecheras debido a la naturaleza esencial de sus servicios y la estabilidad de la demanda. Algunos ejemplos poden ser Duke Energy Corporation, compañía eléctrica que presta servicios en varios estados de Estados Unidos o American Water Works: Empresa de servicios de agua y aguas residuales en Estados Unidos.

Empresas de telecomunicaciones

Las empresas de telecomunicaciones que ofrecen servicios de telefonía fija, telefonía móvil e Internet a menudo generan flujos de efectivo constantes debido a la demanda continua de servicios de comunicación. Por ejemplo AT&T o Verizon.

Empresas de infraestructuras

Empresas que proveen infraestructuras básicas como redes de telecomunicación, redes eléctricas, gaseoductos y oleoductos. Son empresas que cobran por el uso de sus servicios independientemente de la coyuntura económica y prácticamente no tienen competencia por el alto costo de su despliegue. Ejemplos pueden ser Redeia o Enagas en España o Nextera, Dominio Energy, Kinder Morgan o Enbridge en Estados Unidos.

REIT’s

Algunas empresas de bienes raíces residenciales o comerciales, como las que alquilan propiedades de oficinas o centros comerciales, pueden generar ingresos de alquiler estables. También se puede incluir en este sector a los poseedores de centros de datos, torres de comunicación y en general bienes inmuebles o equipamiento que se alquila y del que se obtienen rentas. Es un sector muy amplio y tal vez el más reconocido sea la empresa Realty Income Corporation, conocida como «The Monthly Dividend Company,» se enfoca en propiedades de alquiler de ingresos.

Empresas del sector alimentación

Compañías que fabrican productos de consumo a largo plazo, como bebidas no alcohólicas, alimentos envasados o productos de confitería, pueden mantener flujos de efectivo estables a lo largo del tiempo. Ejempos son Nestle o Kratf Heinz.

Tabaqueras

A pesar de las restricciones y desafíos regulatorios, algunas empresas de tabaco han sido históricamente consideradas vacas lecheras debido a la lealtad de los consumidores y la demanda constante. Altria, Phillip Morris o British American Tobacco son algunas de las más importantes empresas de este sector.

Petroleras y mineras

En el sector de las petroleras y mineras, algunas empresas pueden considerarse «vacas lecheras» cuando operan de manera eficiente y generan flujos de efectivo constantes a pesar de la madurez de la industria. Ejemplos son Exxon Mobil Corporation, Chevron Corporation, Rio Tinto Group o BHP Group.

Cuando incluir Vacas lecheras en un porfolio de dividendos

Incluir «vacas lecheras» en un portafolio de dividendos puede ser una estrategia sólida para los inversores que buscan ingresos estables y predecibles a largo plazo. Estas empresas tienen un historial de generación de flujos de efectivo constantes y sostenibles, lo que las hace atractivas para los inversores que desean ingresos regulares en forma de dividendos.

No obstante, hay diversas opiniones sobre la idoneidad de este tipo de empresas, sobre todo para las carteras en formación con un plazo largo para la fase de retiro o distribución. Lo cierto es que a largo plazo una empresa con una rentabilidad de dividendos pequeña pero con un historial y perspectivas de crecimiento de dividendo tarde o temprano será más rentable que una vaca lechera que, por definición, suele ser de poco crecimiento.

Sin embargo, para carteras de inversionistas que estén próximos a la jubilación (por edad o por decisión), tal vez le compense disponer de unas vacas lecheras que le proporcionen mayor renta pasiva ya que el crecimiento paulatino de la empresa DGI puede que nunca llegue a compensar el rendimiento actual de este tipo de empresas.

Hay un factor que algunos inversores tienen en cuenta a menudo y es el factor sicológico del beneficio percibido para los inversores que comienzan a implementar la estrategia de inversión en dividendos. Si un inversor comienza una cartera de inversión obteniendo rendimientos del 1% o el 2% puede que se desanime al comprobar que no recibe recompensa por su esfuerzo inversor. Sin embargo, si posee empresas que le distribuyen un 5-10% los dividendos obtenidos le animarán a continuar.

Lo cierto es que cuando el plazo inversor supera los diez años, las rentabilidades sobre la inversión realizada en empresas de dividendos crecientes comienzan a ser iguales o superiores a las obtenidas con las vacas lecheras pero con la ventaja de obtener mayor revalorización del capital.

Como muchas otras cuestiones en el contexto de inversión la respuesta es un gran «depende». Pero como siempre es importante plantear una estrategia constante.

Una estrategia que yo se suele usar a menudo es la mezcla de los dos tipos de empresas de dividendos buscando una rentabilidad objetivo. Por ejemplo, si deseamos obtener un porcentaje de rentabilidad del 4% en nuestra cartera, una posición de una empresa de dividendos creciente del 2% se puede compensar con una posición similar en cuanto a valoración de una empresa que ofrezca un 6% de rentabilidad anual. De esta forma, la media obtenida de esas dos posiciones será del 4%.

Esta estrategia además puede ajustarse paulatinamente de forma que si la posición que ofrecía un 2%, ahora nos ofrece un 4% con respecto al costo podemos ir balanceando la cartera incorporando más posiciones de crecimiento para seguir manteniendo una rentabilidad media pero ir mejorando los fundamentales y las perspectivas de revaloración de la cartera que siempre suele ser mayor en las empresas de dividendo creciente que en las «vacas lecheras».

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