Planifique su renta pasiva con dividendos

Una vez que nos decidimos a establecer una estrategia de inversión en dividendos debemos acometer una tarea que aunque básica pocos realizamos: la planificación de nuestro propio modelo de ahorro, inversión y obtención de rentas.

La planificación financiera es algo que, por si solo, mejora los resultados. Si desea más información puede obtenerla en este post: Ventajas de la planificación financiera.

El conocimiento de finanzas personales es fundamental para la planificación efectiva del patrimonio y el éxito financiero a largo plazo. Aquellos que comprenden principios financieros básicos están mejor equipados para tomar decisiones informadas, gestionar riesgos y capitalizar oportunidades. La planificación adecuada, nacida de este conocimiento, permite la creación de estrategias que maximizan el ahorro, la inversión y la gestión del gasto.

En el caso de la estrategia de inversión en dividendos, la planificación puede llegar a determinar la posibilidad de conseguir nuestros objetivos. Suele ser habitual que quien comienza con este tipo de estrategia busque obtener una renta pasiva bien sea para obtener la ansiada independencia financiera o bien sea para colaborar con la pensión en caso de jubilación.

Estableciendo objetivos

El primer punto para comenzar esta planificación es auto-analizar su situación y su nivel de gastos esperado y el plazo esperado hasta el punto en que consideramos comenzar a recibir nuestras rentas provenientes de la inversión.

En resumen, y en tres pasos simples:

  • Determina cuánto dinero te gustaría obtener de tus inversiones en dividendos anualmente.
  • Define un horizonte temporal para tu inversión (por ejemplo, 10, 20 o 30 años).
  • Ajustar los objetivos, si no está convertidos ya a la inflación esperada (por ejemplo aplicando un 2% de media anualizada).

Establecer la cuantía que esperamos obtener de nuestros dividendos

Determinar cuánto dinero te gustaría obtener de tus inversiones en dividendos anualmente implica un proceso de reflexión y cálculo. Pregúntate a ti mismo: ¿Para qué quiero el dinero? Puede ser para gastos anuales, viajes, jubilación, o cualquier otro propósito. Estima cuánto necesitas anualmente para alcanzar ese objetivo.

Como la estimación no puede ser una especie de «carta a los reyes magos» debemos determinar el mínimo que necesitaremos. Ya habrá tiempo de gastar el exceso obtenido. Aunque el futuro sea incierto, hay ciertos datos que podemos estimar. Lo más sencillo es calcular nuestros gastos actuales, en precios actuales eliminando algunos gastos que sabemos que en ese futuro que queremos planificar no tendremos. Si estamos pagando una hipoteca, y nos restan menos años de los previstos para nuestra IF o nuestra jubilación no tendría sentido tenerla en cuenta en nuestro futuro. Igualmente sucedería con gastos temporales o coyunturales como colegios o universidad de los hijos.

Del mismo modo, deberíamos estimar los gastos en los que prevemos que podemos incurrir por edad o por nuestra situación. Por ejemplo gastos médicos, ocio, viajes, o cualquier gastos que creamos que vamos a tener. Una buena práctica de planificación es siempre incrementar un porcentaje los gastos previstos de forma que intentamos ser lo más objetivos posible y luego incrementamos el resultado en un 10 o 20%. Esto nos da un margen de seguridad.

El siguiente punto a tener en cuenta son los ingresos que prevemos tener que no se deban a nuestros dividendos. En la mayoría de las ocasiones los inversores disponen de otras fuentes de ingresos. Puede ser desde un alquiler de cualquier propiedad a la más común que es la pensión de jubilación.

La diferencia entre los gastos y los ingresos es nuestra cifra de ingresos mínimos que requerimos a nuestra inversión en dividendos. Si, como sucede a veces, la diferencia es negativa, es decir, que los ingresos previstos cubren los gastos previstos, podemos tomarnos la libertad de aumentar nuestros gastos de forma artificial incluyendo cualquier tipo de actividad que creamos sea atractiva o simplemente fijamos unos ingresos que nos permitan disponer de un colchón de seguridad para imprevistos.

Aunque el procedimiento es sencillo, este es un proceso absolutamente individual y no existen dos casos exactamente iguales. Lo importante es fijar un objetivo claro, realista y mínimo, es decir modesto, lo que incrementará las posibilidades de conseguirlo.

Definir horizonte temporal y ajustar objetivo a la inflación

Es algo muy simple. Debemos establecer cuantos años nos fijamos para pasar de la fase de acumulación de rentas e incremento del patrimonio invertido al punto de retirada de rentas provenientes de nuestros dividendos.

Una vez que conocemos el número de años que tenemos para nuestra fase de ahorro e inversión, y conociendo el momento en que vamos a pasar a ser rentistas de nuestro patrimonio en acciones, ajustaremos la cifra objetivo calculada en el epígrafe anterior a la inflación. Si bien hay epocas de mayor y menos inflación, una cifra muy utilizada sobre todo a largo plazo es un 2% anual.

El calculo de la los objetivos aplicados la inflación es la siguiente, aplicaremos directamente el 2%:

$$Of = Oa (1.02)^t$$

Donde Of son los objetivos futuros, Oa los objetivos actuales y t el tiempo expresado en número de años.

Calculemos el Yield On Cost estimado

El Yield On Cost (YOC) es un ratio financiero que tiene muchos detractores entre la comunidad inversora. Hay quien lo considera únicamente una forma de auto-animarse. Indica la rentabilidad por dividendo de una acción en un momento dado con respecto a la inversión inicial. La fórmula básica para calcular el YOC es la siguiente:

$$YOC= \frac{Dividendo\ anual \ actual }{Costo\ original | de \ la \ accion} x 100$$

Para que nos quede claro, si compramos una acción por 100, y nos entrega 5 de dividendos, el yield actual es el 5%. Transcurridos n años, la acción ha duplicado el precio a 200 y la empresa ha duplicado el dividendo a 10. El Yield en ese año n sigue siendo el 5%, pero si tomamos la rentabilidad de nuestra primera inversión podemos decir que en su día invertimos 100 y ahora nos dan 10 cada año por lo que el YOC es del 10%.

Nosotros vamos a usar el YOC estimado como herramienta para ir planificando nuestra cartera y estimando la cantidad de dividendos que vamos a recibir cuando se cumpla el plazo de la fase de acumulación. Como todo estimado puede tener un margen de error considerable pero es la única herramienta que tenemos.

Para minimizar los errores contamos con el efecto de diversificación de nuestra cartera de forma que confiamos en que las estimaciones se compensen entre las que no llegaron y las que sobrepasaron nuestra previsión. Además, es recomendable siempre realizar un ajuste de seguridad restando un porcentaje al resultado estimado.

Calculando el YOC estimado

El YOC estimado puede calcularse en cualquier momento teniendo un dato de estimación que será el crecimiento medio anualizado. Con todo lo idea es ir ajustando año a año el YOC para los siguientes años.

El YOC estimado no es más que la rentabilidad del momento actual actualizada con la formula del interés compuesto aplicando como tasa de aumento el crecimiento medio que estimamos va a tener el dividendo. Para ello lo que se suele hacer es tomar las previsiones de la empresa o mas comúnmente la media de crecimiento de los últimos cinco o diez años.

$$YOCestimado = YieldActual (1+CrecimientoMedio)^t$$

t es el número de años para calcular el YOC estimado. Si queremos calcular el YOC para el siguiente año, el yield actual es del 3% y esperamos un crecimiento del dividendo del 5% el YOC estimado para el siguiente año será 3*1,05 = 3,15%.

Lógicamente el YOC estimado será mayor cuanto mayor sea el crecimiento de los dividendos y más tiempo pase.

El factor clave, porque no deja de ser una estimación, es el crecimiento medio esperado. Si se quiere aplicar un margen de seguridad siempre podemos restarle un porcentaje al crecimiento medio estimado.

Porqué el YOC estimado

Usaremos el YOC estimado para calcular cuanto nos va a aportar la inversión que realizamos en la actualidad al momento del inicio nuestro retiro o jubilación. Los dividendos cobrados hasta el momento del retiro no se contabilizan hasta que no se reinvierten y cuando se haga, en el momento que se haga, se irán contabilizando usando el YOC estimado nuevamente para acumularse.

Supongamos, que para simplificar, tenemos un horizonte temporal de 5 años. En una determinada acción, despues de calcular los YOC estimados para cada año y que normalmente serán decrecientes, calculamos cuanto aportará nuestra inversión de ese año. En la tabla se observa este ejemplo con datos simulados.

Si el YOC estimado se cumple, la inversión total de 640$ nos va a proporcionar 41,61$ el año en que iniciamos el retiro de capital. Esta cantidad, si las acciones han sido bien seleccionadas aumentarán y habitualmente por encima de la inflación.

Lo que estamos haciendo con este cálculo es estimar (y volvemos incidir en esto) cual va a ser la aportación de nuestra inversión actual en el momento de recibir la primera renta pasiva de nuestros dividendos. A partir de este momento, lo normal es que la renta suba y nadie se va a quejar de ello, pero al menos podremos ir planificando el momento de retiro de forma que nuestra renta en ese momento cubra los gastos.

Puesto que en el cálculo previo de nuestro objetivos ya le aplicamos el corrector de inflación, la cifra que necesitamos alcanzar es, en valor absoluta la que hemos definido.

Todo junto. Planificando nuestros retiro

Después de tener claro los conceptos básicos para nuestra estimación, juntaremos todo y describiremos el procedimiento para planificar de forma dinámica nuestro retiro.

Este proceso debería hacerse al menos una vez al año y máximo dos o tres. Y si, hay máximo. La cuestión es que si hago este procedimiento con demasiada frecuencia no se obtiene nada e incluso podemos acabar cometiendo un error muy habitual: la sobre-operativa. Aunque las acciones cambian de precio cada día debido a múltiples circunstancias lo cierto es que los fundamentales de una empresa no varían tan rápido y constantemente.

Si usted se fija aleatoriamente en una gran empresa podrá observar como en un año hay grandes variaciones del precio de la acción. A veces más del 50% del máximo al mínimo. Sin embargo, esa empresa no ha reducido o incrementado el numero de empleados un 50%, su facturación, sus beneficios, su red de distribución tampoco han cambiado un 50%.

Puesto que nos vamos a centrar en los fundamentales de la empresa más que en los precios de la acción, el proceso de reajuste de estimaciones se puede realizar semestralmente e incluso de forma anual.

Pre-lista de empresas candidatas

Si queremos usar este método y planificar nuestro retiro podemos comenzar por donde deberían comenzar todas las carteras, sean de dividendos o no. Debemos realizar confeccionar una lista corta o una pre-lista o lista previa de acciones que cumplan con los requisitos básicos: Que sean buenas empresas y que tengan buenos modelos de negocios detrás. En este sitio encontrará varios post sobre selección y valoración de empresas. puede consultarlas para mayor información.

Lógicamente, debemos también asegurarnos de que las empresas tienen alta probabilidad de distribuir dividendos crecientes.

La razón de esta lista, que debería revisarse para eliminar o incorporar nuevos miembros, es no necesitar hacer un análisis completo en cada momento. Si una empresa esta en nuestra lista y observamos que tiene buen precio, no necesito volver a recordar que hacia la empresa, sus fundamentales y si nos interesa. Se supone que si esta en la lista previa es que ya en su día lo revisé y mereció ese puesto. Hay que recordar aquí que contra lo que podemos pensar, la selección concreta de acciones es un factor poco importante en la rentabilidad de la cartera.

Es decir, es importante seleccionar empresas de calidad pero que sea una u otra concreta no afecta tanto a los resultados.

El segundo paso, sobre el que no vamos a extendernos en esta entrada porque se haría eterna, es revisa cuales de las empresas de nuestra lista están a un precio justo. Dicho de otra forma, no están más cara de la media de los últimos años.

Reajustar rendimientos estimados de la cartera

Antes de revisar las nuevas operaciones o incluso de plantear los pasos futuros conviene hacer un reajuste de los rendimientos estimados de nuestra cartera. Para ello el uso de una hoja de cálculo es fundamental.

Lo ideal para nuestra planificación, sobre todo si disponemos del horizonte temporal adecuado de más de 10 años es hacer cálculos para nuestro horizonte temporal principal que llamaremos t y para varias alternativas de tipo t-n, t+n. Es decir, si nuestro horizonte temporal es de 15 años para retiro, iremos calculando para 13, 14, 15, 16, 17… y en definitiva los que queremos por debajo y por encima de t.

Es importante, lógicamente, ajustar t . Si el año pasado nuestro horizonte temporal era de 15 años, en este momento será de 14, y el año que viene de 13.

Los otros parámetros a tener en cuenta serán los dividendos de este año, ya devengados o previstos (en función de en que momento hagamos nuestra estimación anual) y el índice de crecimiento esperado. Este índice puede ser el crecimiento medio de los últimos años menos un 10-20% de ese crecimiento en función de lo amplio que queramos que sea nuestro margen de seguridad.

Introducido el nuevo t para toda nuestra cartera y el índice de crecimiento y el valor de dividendo actual (mejor el valor absoluto en vez del yield) si hemos programado bien la hoja de calculo habremos estimado de forma completa nuestra cartera actual ya adquirida y tendremos una idea de las rentas brutas que obtendremos transcurrido estos años.

Planificar inversión anual

Para planificar la inversión debemos conocer el monto total disponible para invertir y el objetivo previsto.

El capital a invertir se compone de tres fuentes:

  1. Nueva inversión proveniente de nuestros ahorros.
  2. Rentas netas provenientes de nuestros dividendos.
  3. Capital proveniente de ventas o rotaciones.

La nueva inversión es simplemente la estimación de lo que vamos a invertir en los siguiente seis o doce meses. Incluso aunque se haga la revisión de forma semestral, no es mala idea hacer una planificación anual.

Las rentas provenientes de dividendos debería componerse de las rentas netas que vamos a obtener. Es decir, hay que prever el pago de dividendos. Habitualmente se reinvertirá el 100% de los dividendos netos obtenidos aunque pudiera no ser así en momentos de crisis personales. En cualquier caso no hay más que comprobar cuanto se prevé cobrar por dividendos. Prácticamente todas las empresas ofrecen previsiones a futuro y sino lo tiene basta con prever un dividendo similar al anterior.

El tercer punto es el más «discutible». Como inversores a largo plazo, no se debe plantear comprar acciones con objetivo de venta pero puede haber distintas circunstancias que nos aconsejen a vender. La primera es que haya un cambio fundamental en el modelo de negocio de la empresa o cambios en la política de distribución de dividendos.

Hay que diferenciar entre cambios en la políticas de dividendos y un año que por circunstancias puntuales del negocio el dividendo se vea reducido o eliminado. Este ultimo caso puede convertirse incluso en una oportunidad de compra.

Otro caso puede ser que la empresa haya sufrido una OPA o incluso que el precio de las acciones haya subido de forma que creamos que puede justificar su venta. Por ejemplo si mantiene una empresa con un 1% de su cartera y tenia previsiones de aumentar al 5% de su cartera esperando rendimientos del 7% de rentabilidad pero la acción crece tanto que el rendimiento de las nuevas acciones baja a menos del 3% puede ser un buen momento para vender ese 1% y recomponer otras posiciones que encaje con nuestra estrategia.

Hay tantos casos como empresas e inversores pero como norma general, y para mantener una estrategia buy&hold lo mejor es pensarlo varias veces antes de deshacer una posición. Y, por supuesto, si se hace hay que tenerlo en cuenta eliminando la aportación de esa posición vendida.

Determinar rendimiento objetivo

Si tenemos un horizonte temporal definido y un objetivo de rentas mensuales, debemos trazar un plan para llegar de donde estamos a ese objetivo. Se trata de planificar el crecimiento de rentas estimadas.

Cada vez que repasemos nuestra planificación volveremos a comprobar las rentas previstas o estimadas usando nuestro sistema de cálculo de rentas brutas para el año de nuestro horizonte temporal usando el sistema ya estudiado de aplicar el YOC estimado desde el momento de nuestra inversión hasta la fecha de horizonte temporal.

Con esto vamos a tener una estimación actualizada de cuanta renta nos proporcionará nuestra inversión en el momento de retirarnos. Entre esa cantidad y nuestro objetivo de rentas normalmente hay un gap o diferencia.

Si hemos estimado todo de forma realista, podríamos hacer una operación muy sencilla que consistiría en dividir el gap necesario para llegar a nuestras rentas por el numero de años que nos quedan y así determinar el objetivo de rentas de este año.

Pongamos cifras para ilustrar mejor lo que acabamos de decir. Supongamos que nuestro objetivos de rentas es de tres mil dólares al mes (usaremos dólares por simplificar pero obviamente cada cual debe usar la divisa que crea oportuna).

A día de hoy, hemos estimado usando el YOC estimado de todas nuestras inversiones pasadas que nos rentara mil dólares cuando llegue el momento de nuestra retirada para lo que nos faltan 15 años.

Lo que tenemos que determinar es el objetivo de generación de rentas a futuro que vamos a asignar a este año. El calculo más sencillo sería estimar que necesito invertir lo suficiente como para generar 133,33 $ de renta en el momento de nuestra retirada.

Esta cifra sale de la división entre el gap de 2000$ y los 15 años que nos restan. Este calculo quiere decir que en cada uno de los 15 años que faltan debemos generar 133,33 dólares.

En realidad este calculo no es optimo ya que el YOC estimado será cada vez menor. Es decir, el YOC estimado de una acción cuando restan 15 años será siempre mayor que el YOC estimado cuando resten 10 0 5 años. Como sabemos,

Pero, por otra parte, conforme vayan pasando esos 15 años nuestro capital para invertir será normalmente mayor ya que dispondremos de las rentas de dividendos que serán crecientes y la inflación hará que probablemente nuestro ahorro en términos absoluto sea mayor.

La razón por la que es interesante determinar que renta queremos conseguir este año para el año de nuestra retirada es porque esto puede ser un factor determinante para nuestra selección de acciones. Es un ejercicio que nos ajusta la rentabilidad al tiempo y no ayuda a optimizar nuestro rendimiento.

Pondremos un ejemplo ficticio. Si nuestro objetivo es maximizar los rendimientos de este año lo normal es que nos planteemos seleccionar empresas con un alto rendimiento por dividendos. Pero si normalizamos todas las acciones candidatas de nuestra lista corta a el rendimiento estimado dentro de 15 años podremos encontrar que una acción que actualmente tiene un rendimiento discreto multiplica su rentabilidad debido al índice de crecimiento estimado y los años.

Siguiendo con el ejemplo propuesto, imaginemos que nuestro objetivo es obtener una renta de 133,33$ mensuales, que serán unos 1.600$ anuales, en el momento de nuestro retiro, en 15 años. Y vamos a suponer que estimamos disponer de unos 12mil dólares para invertir partiendo de nuestros ahorros y nuestras rentas netas de dividendos.

Eso nos dice que para obtener ese rendimiento sobre 12mil dólares deberíamos tener una tasa sobre coste en 15 años del 13,33%. Es una tasa realmente alta para encontrarla en yield actual. De hecho, las acciones que generen un rendimiento superior al 10% ya comienzan a ser «sospechosas».

Pero no olvidemos que no hablamos de rentabilidades ahora sino rentabilidad en 15 años y ahí se nos abre bastante el abanico de empresas que debido a su yield actual, combinado con su índice de crecimiento de dividendos anualizado nos ofrece ese 13,3% (y de hecho en muchos casos mucho más).

Podemos ir planificando posiciones en empresas cuya media cumpla, al menos, esa rentabilidad sobre coste estimada a 15 años.

Pongamos énfasis en lo que estamos haciendo y para que sirve la planificación. Probablemente la cartera de acciones que vamos adquirir haciendo el proceso anterior nos genere tal vez un 3% anual en el mejor de los casos.

Es decir, nos va a generar 30 dólares de renta mensual mientras que nuestro objetivo es de 133 dólares. Nuestra intuición nos dirá que no es una buena rentabilidad para cumplir con nuestros objetivos y tal vez busquemos empresas que nos van a generar el doble de rentabilidad.

El problema es que precisamente esas empresas de alta rentabilidad no suelen crecer tanto. Si se cumplen nuestras estimaciones, incluso aplicando márgenes de seguridad, las acciones que este año nos van a ofrecer un 3% dentro de 15 años podrán ofrecernos un 15% fácilmente sobre la inversión actual. Con lo cual alcanzaremos nuestro objetivo y, además, lo habitual es que el precio de las acciones suba de forma similar al dividendo.

Las otras acciones, las de alto dividendo, probablemente mantengan un crecimiento mucho menor y tanto en YOC como en precio nos van a ofrecer rendimientos menores.

Conclusiones

Dedicar un tiempo cada año o cada semestre a planificar nuestra cartera de acciones y nuestros objetivos es la forma más eficiente de visualizar nuestra meta y el camino que debemos de seguir para alcanzarlo.

Los humanos, después de millones de años de evolución estamos «programados» al corto plazo. Los sesgos cognitivos nos dice que si veo comida coma y si veo moverse algo entre la maleza me proteja. Y de la misma forma es muy difícil asumir, por más que somos racionales, que una acción que da una rentabilidad del 1,5% puede ser más interesante para nosotras que aquella que nos ofrece un 6%.

No estamos preparados para asumir el efecto del interés compuesto y por eso nos sigue pareciendo mágico. Si quiere comprobarlo piense en uno de los múltiples ejemplos que se pueden hacer. Suponga que tiene una hoja de papel de un grosor de 0,1 milímetro. Es decir, que necesita cien hojas para un centímetro de grosor. Imagine que es lo suficientemente grande como para que pueda doblarla 20 veces sobre si. ¿Cuánto cree usted que tendría de groso esa hoja doblada 20 veces?

Aunque yo se el resultado por que he puesto el ejemplo muchas veces, cada vez que lo hago lo vuelvo a calcular porque el resultado me sigue pareciendo extraordinario. Y más aun si le digo el resultado después de doblar diez veces: 10 centímetros de grosor. ¿no parece muy impresionante verdad?. A las 15 veces que doblo la hoja sobre si ya obtengo un respetable grosor de más de tres metros. A las 20 veces tendré un papel con un grosor de más de 100 metros. Es decir, de la altura aproximada de un edificio de mas de 30 plantas.

Y recordemos, se trata de un papel de grosor de una décima de milímetro doblado 20 veces.

Estoy seguro que a usted le parece increíble, pero solo tiene que multiplicar 0,0001 metros veinte veces por dos en la calculadora y ahí tiene e resultado.

Por eso, porque por más que nos lo creamos no somos capaces de intuirlo, es por lo que es importante hacer el ejercicio de calculo de rentas futuras a partir de aplicar el Yield On Cost futuro estimado a la inversión actual.

Además este ejercicio nos irá aportando la progresividad necesaria a nuestra cartera e ira balanceando la proporción entre empresas de baja rentabilidad actual pero con altas perspectivas de crecimiento y las acciones de grandes rentabilidades pero bajo crecimiento.

Por ejemplo, en el calculo anterior, si en vez de 15 años para nuestro retiro solo nos faltan 5, entonces para alcanzar ese 13,33% de YOC necesitaremos incorporar empresas de mayor rendimiento actual.

Hemos insistido en que cualquier estimación es solo eso, una estimación y desde luego nadie puede predecir el futuro, pero si planificamos y ejecutamos nuestra estrategia de forma inteligente lo normal es que obtengamos resultados mejores que si nos vamos moviendo por intuiciones.

renta fija

¿Invertir en Dividendos o en Bonos?

Invertir en dividendos busca crecimiento y renta variable; bonos ofrecen ingresos fijos y estabilidad.
La senda del inversor

¿Cómo comenzar a invertir en dividendos?

Invertir en dividendos es una magnifica forma de obtener ingresos pasivos. Conseguirlo es fácil si evitamos los errores y seguimos una estrategia.
lo importante es el rendimiento

No es la cotización, es el rendimiento.

Los inversores tienden a centrarse únicamente en el precio de las acciones. Si la estrategia elegida es la inversión en dividendos, la mejor forma de evitar, al menos parcialmente, las emociones excesivas, sobre todo la de pánico es centrarse en los rendimientos en dividendos.
cinco casos en los que vender

Cinco casos en los que vender una acción de dividendos

Esta comprobado estadísticamente en numerosos estudios el hecho de que las carteras más estables y con menos rotaciones son, a la larga, las mas rentables pero aún así existen situaciones en las que puede ser necesario o conveniente vender y deshacer nuestras posiciones.