Tres consejos para inversores jóvenes

Si me pidieran tres consejos para inversores jóvenes, y muy especialmente en este mundo nuevo de redes sociales y «hiper» información me centraría en los que intentan evitar errores.

Hay que tener en cuenta que, como escribió Mary Schmich, columnista del ‘Chicago Tribune’ en su famosísimo artículo «Advice, like youth, probably just wasted on the young«

«Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado de la basura. Limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dándole más valor del que tiene».

Consejo 1: Nadie puede predecir el futuro

Repitamos: «Nadie puede predecir el futuro». Dicho de esta forma, tan categorica, seguro que todos pensamos que, efectivamente, nadie puede predecirlo y pensaremos en un vidente o astrologo de estos que dicen cosas como «veo en tu futuro una persona.. su nombre comienza por V o M o L….».

Pero no me refiero a eso. Me refiero a quien realmente se cree o simplemente hacer creer a los demás (hay de las dos clases) que gracias a su formación e información es capaz de adivinar como se comportara la economía, la bolsa o incluso una acción en concreto.

Cualquier inversor hace apuestas a futuro y se puede minimizar los riesgos diversificando pero nadie, repito nadie, puede prever que sucederá en los siguientes seis meses. Mucho menos en los siguientes seis años.

Este consejo es importante para todo el mundo pero para los inversores jóvenes lo es más porque en la juventud conviven de forma un poco extraña la rebeldía contra sus mayores más cercanos con la creencia de que existen eso que llaman «expertos» que gracias a sus conocimientos pueden darnos una idea de lo que va a suceder.

Internet nos proporciona una herramienta poco utilizada. Una completa hemeroteca. Podemos leer artículos de hace seis meses o dos años, repasar estimaciones de grandes entidades. Grandes bancos de inversión, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, FED, comisiones de expertos, analistas de fondos.

Los más prestigiosos economistas del mundo. Todos, sin excepción, no superan la prueba de la hemeroteca. Claro que aciertan en alguna predicción. Pero ninguno es capaz de demostrar un mínimo historial de acierto.

En los últimos años hemos vivido previsiones de crecimiento frenadas por la pandemia seguido de una expectativa de futuro de desastre mundial para una década y que finalizo en una recuperación de pocos meses. Previsiones de intereses negativos para años e inflación baja seguido de inflación de dos cifras y subidas de tipos récord. Previsión de apocalipsis en forma de recesión severa que no llega.

analista prediciendo el futuro

Da igual el ámbito que escoja. Previsión sobre la zona euro, previsión de inflación, previsión sobre tasas de interés, sobre precio del petróleo, sobre la venta de viviendas. Habitualmente se hace una previsión, a veces para tres meses, que se cambia sin ningún pudor con la excusa de que el «entorno» o los fundamentales, o la situación sociopolítica ha cambiado.

En el caso de analistas y de gestores, además de la imposibilidad universal de predecir el futuro es que en muchos casos emiten predicciones y recomendaciones que son claramente interesadas. Hay gráficos que no pondré aquí por precaución legal, que muestran la correlación inversa entre las recomendaciones de compra o venta de determinados valores con las operaciones de compra y venta de esas mismas acciones en algunos de los más importantes bancos de inversión.

Así pues, si es con mala fe, no se fíe y si es con buena fe… tampoco se fie.

¿Y en que afecta esto a los inversores más jóvenes? Pues no solo a ellos, pero si sucede que los inversores jóvenes son particularmente dados a intentar adelantarse al mercado con la base de las recomendaciones y análisis de todo tipo de gurus.

Algunos son chicos que hacen videos en YouTube y otros analistas de prensa o responsables de grandes bancos de inversión. Pues bien, es probable que acierte lo mismo o más tirando una moneda al aire.

Yo le recomendaría a todo el mundo que no se creyera nada (ni a mí) y si escucha a un gran analista predecir una subida o bajada acceda a su historial y observará como se ha equivocado estrepitosamente a menudo. Eso si, el día que acierte sin duda se lo recordará a todo el que quiera escucharle.

Pero, como hemos dicho, cualquier inversión tiene su parte de apuesta. Pues si, pero no es lo mismo apostar a que Coca-Cola va a subir o bajar un 20% en los siguientes seis meses que apostar a que Coca-Cola seguirá los siguientes 30 años siendo líder del sector de refrescos y generando unos dividendos similares a los actuales en cuanto a rentabilidad con un crecimiento moderado.

Es decir, y por huir del caso concreto, se trata de que las previsiones a largo plazos, basadas en la lógica, son mucho más sencillas. No me pregunte como estará la bolsa dentro de seis meses pero si apuesta porque la bolsa va a subir en los siguientes 20 años, la probabilidad de acertar es mayor.

Curiosamente, el hecho de que el largo plazo nos suela ofrecer mejores resultados es algo que se mueve en favor de las personas más jóvenes que tienen varias décadas para hacer crecer sus inversiones pero, sin embargo, son los jóvenes los que apuestan más por opciones arriesgadas y en muchos casos poco realistas.

El problema, sobre todo cuando hablamos de inversores jóvenes, es que rentabilidades de menos de dos dígitos parecen despreciables y buscamos duplicar el capital en uno o dos años y eso, lamentablemente, es complicado. El huir de estos cantos de sirena de rentabilidades exorbitantes es precisamente el segundo consejo.

Consejo 2: Huir de rentabilidades imposibles

Este segundo consejo lo dividiré en dos partes. En la primera intentar desmontar muchos de los mitos sobre rentabilidades exponenciales que se ofertan y con los que se tienta a los futuros inversores. La segunda es ilustrar el porqué una rentabilidad «moderada» pero posible es la mejor manera de conseguir grandes resultados usando algo de lo que el inversor joven dispone: tiempo.

De 100 a 10.000 en dos meses

He titulado este epígrafe como uno de los videos que encontré en YouTube donde «expertos» que en muchas ocasiones raramente han superado la veintena de años explican como exactamente lo que dice el título. Como pasar de 100 a 10.000 euros en meses invirtiendo en criptomonedas.

Realmente da igual el activo de inversión. En otro video sobre inversión en acciones a l youtuber en cuestión le preguntaba: ¿Alguna acción para ganar un 40% en los próximos seis meses?. No recuerdo la respuesta pero lo que nos muestra un claro síntoma es la pregunta.

Parece que los inversores jóvenes necesitan emociones fueres o, simplemente, creen que las rentabilidades de ese tipo son posibles. Lo cierto es que no lo son, al menos a medio o largo plazo.

Hay varias formas de mostrar la falacia (lógicamente no puede demostrarse científicamente porque la ley de las probabilidades dice que existe alguna remotísima probabilidad). Para ello usaremos algo realmente sencillo pero poco intuitivo: las matemáticas exponenciales y el interés compuesto.

En primer lugar, podemos analizar todos los casos en los que nos prometen rentabilidades del 40%, 60%, 100% o como en el caso del video que comenté, el 10.000%. Gurús que nos prometen enseñarnos a operar con futuros o en el Forex con estrategias que aciertan el 90% de las veces o que nos dan señales de acciones que crecerán como la espuma.

Habitualmente nos solicitan, eso si, desde un modesto like en un video a una suscripción por recibir las señales de compra y venta pasando por un maravilloso curso donde nos enseñaran como vivir de nuestras inversiones y poder comprarnos ese Lamborghini con el que se fotografían.

En los modelos de inversión binaria el inversor apuesta a donde va el mercado, si es arriba o abajo. Es una versión de rojo o negro de la ruleta. Lo que pasa es que estos expertos te van a explicar cuales son las señales que te harán prever hacia donde se mueve el mercado. Además, te enseñaran a cerrar las posiciones perdedoras con stoploss un término que no puede ser mas tranquilizador.

De esta forma, vamos a suponer que la posición ganadora la cerraremos con un 10% de beneficio y la posición perdedora con un 2% de perdida. Por no complicar los cálculos vamos a suponer una tasa de acierto baja, del 60%. Eso significa que de cada diez operaciones, seis son ganadoras y cuatro perdedoras.

Vamos a «jugar» una tanda de diez posiciones de cien dólares de inicio. Si la probabilidad esta bien ajustada y operamos bien, en esas diez apuestas en seis obtendremos 110$ y en cuatro 98$. Ganancias del 10% y perdidas del 2% respectivamente.

Invirtiendo 1000 dólares, habremos obtenido 1052. Es un 5,2% de rentabilidad. No parece demasiado. Hsta ahora los datos parece factibles.

Entonces, a partir de ahora haremos lo siguiente, cada vez que terminemos una tanda dividiremos nuestro nuevo capital en diez partes y las invertiremos con esa estrategia obteniendo una nueva rentabilidad media de 5,2%. Probablemente en alguna ocasión acertemos más de seis de diez, y a veces sucederá lo contrario, pero al final será compensado por la ley de las probabilidades.

Recordemos que este tipo de señales se suelen vender por unos euros al mes. O se nos enseñan en cursos que son «Masters» que pueden costarnos de media entre cien y mil dólares. ¿merecerá la pena?.

Vamos a suponer que realmente funciona. Para calcular la rentabilidad simplemente vamos calculando el capital obtenido después de cada tanda de inversión que como hemos visto consiste en hacer diez inversiones/apuestas binarias. En cada tanda obtenemos un 5,2% de rentabilidad.

Este tipo de inversión suelen hacer en ocasiones decenas de entradas y salidas en una jornada que, además, en el caso del Forex son de 24 horas. ¿Qué sucederá si en un año consigo hacer cien de estas tandas?. Pues sucederá que esos mil dólares iniciales se nos habrá multiplicado por 159. Es decir, que en un año nuestro capital, comenzando con mil dólares, será más de 159mil dólares, concretamente 159.064,67.

¿Y en el segundo año, si consiguiera este ritmo de actividad y de rentabilidad? Pues más de 25 millones. De hecho basta con calcular la misma proporción multiplicando por 159 el capital del primer año.

Si considerara que 25 millones no es suficiente, porque al fin y al cabo el dinero se va como agua entre los dedos, podemos dedicarnos tres años más a la inversión. El resultado: a los cinco años el capital superaría los cien mil millones de dólares. En la lista Forbes estaríamos seguro entre los diez primeros pero si no queremos tener dudas podríamos seguir un año adicional y obtendríamos 16 billones (16 millones de millones, en formato europeo) o lo que es lo mismo, unas 15 veces el PIB de un país como España.

Aquí ya seria bueno dejarlo porque ya al séptimo año nuestro capital sería 25 veces el PIB mundial, es decir todas las personas de todos los países del mundo juntos deberían producir 25 años para pagarnos nuestro capital.

Pues bien, hemos partido de una estrategia que gana 6 de cada 10 veces y que nos genera un 10% cada vez que gana.

Ahora el lector que piense. Si tuviera una estrategia como esa, ¿la vendería en forma de señales a diez euros al mes o en un curso de 300 euros? ¿Comenzaría los videos solicitando un like para ayudar al canal?.

Por otra parte pregúntese como es posible que inversores que dicen tener décadas de experiencia aun necesitan siquiera preocuparse en vender un curso.

Esto lo hemos obtenido aplicando sistemáticamente una rentabilidad del 5% unas cien veces al año. Pero y si la rentabilidad fuese del 40% o del 10.000%.

Rentabilidades esperables e interés compuesto.

En el epígrafe anterior vimos que hay rentabilidades absolutamente imposibles de conseguir de forma continuada. Claro que es posible tener una rentabilidad anual del 40%. Yo mismo la he tenido varias veces. Pero también es cierto que es muy posible que haya rentabilidades anuales negativas y además la matemática tiene cosas curiosas, una perdida del 40% no s compensa con una ganancia del 40%. En este caso necesitaremos un 80%.

Entonces, ¿Qué rentabilidades podemos esperar como inversor joven que somos en los próximos treinta o cuarenta años?. Nadie puede saber como será el futuro. La media del S&P 500 sin descontar inflación se mueve alrededor del 11% anual que con la inflación se queda en algo más del 9%.

El considerado por muchos mejor inversor de la historia; Warren Buffet ha obtenido una rentabilidad del 19,8% desde 1965 hasta 2022.

Algunos estudios de casas de inversión hablan de rentabilidades medias para inversores particulares de entre 1% y 5%. Aunque todo lo que dicen la banca de inversión y gestores de fondos hay que cogerlo con pinzas.

Podemos decir, que si usted consigue un 9% anual de rendimiento en su carrera como inversor podrá ser considerado un muy buen inversión y si pasa del 10% un gran inversor. Pasando del 15% se entra en el olimpo de las leyendas de la inversión.

Si quien esta leyendo esto no tiene mucha experiencia probablemente no este entusiasmado con estas perspectivas de inversión. Cuando se tienen 25 años puede que invertir mil euros para llegar a tener mil cien en un año no sea la idea de buen negocio. Y mas aun teniendo en cuenta que habrá salido el phone xxx con un reborde adicional alrededor del agujero del micrófono que ofrece hasta un 5% más de claridad sonora.

La mala noticia es que todo lo que ve escrito es real, incluso en algún momento algo optimista, y la buena noticia es que con ese bajo interés podemos hacer mucho. Solo necesitamos una cosa: tiempo. Pero para un joven el tiempo se le da por descontado.

Bueno, necesitamos otras dos cosas que no son tan habituales: paciencia y disciplina. Si recuerda el ejemplo de la inversión binaria estará de acuerdo en que rentabilidad moderada más tiempo produce efectos espectaculares.

Es interés compuesto, no es magia, es matemática simple y Einstein nunca dijo nada sobre él por más que aparezca en cientos de libros de inversión.

El problema del interés compuesto es que no nos resulta intuitivo. Por eso jugar con la formula nos parece fascinante. Hay cientos de estrategias de inversión que se pueden diseñar aprovechando la palanca del interes compuesto pero ahora veremos una realmente simple.

La llamaremos «coche por pensión«. Vamos a suponer que siendo joven en algún momento nos queremos dar el capricho de adquirir un automóvil nuevo, y vamos a suponer un precio de 25mil euros. Esos 25mil euros normalmente los conseguiremos de nuestros ahorros y con un préstamo. Da igual como sea, pero los tenemos y nos vamos al concesionario.

Pero de pronto, algo se nos ilumina y decidimos invertir esos 25mil euros en un fondo indexado al S&P 500. Ojo con esto, invirtiendo en acciones con dividendos crecientes seguramente obtendríamos mejores resultados pero vamos a ponerlo muy simple.

Esperamos una rentabilidad media anualizada de un 9,8% como en los últimos sesenta años. En realidad es algo más, porque esa rentabilidad es ajustada a la inflación, pero nos conformaremos con ella.

Lo que vamos a hacer es olvidarnos de esa inversión. Posteriormente cuando llegue el momento de nuestro retiro, obligado o voluntario, invertiremos el capital en acciones de dividendos que nos darán un 5% de media.

Con esa estrategia poco optimizada y con cero trabajo, al cabo de 30 años, tendremos un capital de 465mil euros y una renta mensual bruta de algo más de 1800 euros. Si espero cinco años más dispondremos de un capital superior a los 700mil euros y nuestra renta mensual rozará los tres mil euros.

Al cabo de 40 años, que podría ser un plazo realista para retirarnos, el automóvil (el dinero para pagarlo claro esta) nos habrá proporcionado un patrimonio valorado en mas de un millón cien mil euros, y la renta mensual será de unos cuatro mil setecientos euros.

Lógicamente esto hay que normalizarlo a la inflación pero con todo es probable que esa renta sea superior a nuestra pensión.

Podemos observar que el tiempo hace que una inversión puntual, en una estrategia no demasiado optimizada, y con rentabilidades medias de mercado nos proporcione una pensión de jubilación aparte de un interesante patrimonio en acciones. Imaginase si además planificamos un ahorro y una inversión continua a lo largo del tiempo.

Por eso es tan importante para el inversor joven que su gran capital, su elemento diferenciador es el tiempo. Un inversor de 50 o 60 años tendrá que hacer un esfuerzo inversor mucho mayor para obtener los mismos resultados.

Si usted es joven y lee esto, dedique tiempo a aprender excel o cualquier otra hoja de calculo y establezca simulaciones con su capacidad de ahorro y con intereses moderados y descubrirá otra forma de llegar a la libertad financiera, más lenta pero mucho más segura que con los vendehumos que le prometen duplicar su inversión en meses o le quieren vender las bondades del trading.

Consejo 3: Define una estrategia y siguela. Da igual cual sea.

Es probablemente el consejo más difícil de seguir. En realidad, el consejo podría dividirse en tres partes o subconsejos y así de paso nos inventamos una palabra.

  1. Fórmate, lee y escucha de forma crítica.
  2. Define tu propia estrategia. Cuanto más pasiva mejor.
  3. Síguela sin apartarte del camino. Evoluciona tu estrategia.

Escucha a todos. No sigas a nadie.

La inversión en bolsa es como cualquier actividad humana algo que se aprende con la practica. El problema es que cuando hablamos de bolsa, los errores se pagan con dinero.

Una vez que se supone que ha seguido los dos primeros consejos y desconfiamos de los expertos y los futurólogos y asumimos que rentabilidades de más de un 15% anualizadas a largo plazo son casi imposibles de conseguir, es importante que obtenga una formación ecléctica de múltiples fuentes y siempre constatando la veracidad de las mismas.

La inversión en bolsa puede llegar a ser un hobby o una pasión y toda la formación es poca pero cuanto antes pases por todos los pasos de la senda del inversor mejor para tu inversión.

No conozco ningún inversor que no se haya visto tentado por diferentes estrategias de corto plazo, desde el trading diario a la inversión en «peny stocks». Y tampoco conozco a ningún inversor, que haya continuado siendo inversor, que no haya terminado invirtiendo según estrategias buy&hold, es decir, a largo plazo.

No obstante, incluso con una filosofía de buy&hold, existen múltiples estrategias de inversión. Un enfoque Value que se centre en invertir en empresas minusvaloradas según su precio intrínseco, o enfoque Growht invirtiendo en empresas en crecimiento y, por supuesto, invirtiendo en empresas que distribuyen dividendos.

Lo ideal para cualquier inversor es definir una estrategia, sea la que sea, con la que se sienta cómodo y seguirla.

Definir tu propia estrategia.

Algo tan simple como sentarse frente a un papel o una hoja de cálculo (esto ultimo mejor, de hecho es otro consejo implícito: si no sabe usar la hojas de calculo, aprenda) puede mejorar mucho sus resultados.

Ya tenemos dos grandes herramientas (si las tenemos) que son la descreencia de los gurús que prometen rentabilidades asombrosas con la unica condición de que le compres su curso o te suscribas a su canal, y la expectativa de prodigiosas rentabilidades anualizadas.

Si no sabes por donde comenzar te doy una idea: casi todas las estrategias más rentables que conozco que basan en lo que yo llamo reglas de oro:

  1. Seleccione buenas empresas con buenos modelos de negocio.
  2. Comprela a precios justos.
  3. No haga nada.

La diferencia entre estrategias se centra en los como se llevan a la practica estas dos primeras reglas. Hay quien para la selección de empresas usa su rentabilidad por dividendos, otros se fijan en ratios contables como la deuda o el crecimiento de ingresos. En general, lo realmente importante es que sean buenas empresas, con buenos modelos de negocio, que tengan un buen «foso», es decir que tengan una buena defensa frente a la competencia y a poder ser que tengan cierto historial de beneficios.

Una vez que cumple estas condiciones, realmente todo depende un poco de nuestro conocimiento del sector o incluso de consideraciones subjetivas como si soy cliente o no, que tal me cae la dirección o la politica de igualdad y derechos sociales por poner un ejemplo.

Como no vamos a poder comprar todas, lo ideal es hacer una lista corta de seguimiento, de un máximo de 100 empresas que cumplan con nuestros objetivos. Es decir, empresas que compraría si estuviesen baratas (y tuviese dinero claro).

No vamos a profundizar más sobre la valoración y selección de empresas pero en este sitio puede investigar más información sobre ello.

El segundo punto, es determinar si la empresa tiene un precio justo y al igual que en el caso anterior, depende de muchos factores y cada cual pone énfasis en algún indicador. Una forma sencilla de comprobar como de barata esta la empresa con respecto a ella misma es analizar la media de histórica de algunos ratios como el PER. Si el PER actual es menor a la media, supondremos que esta barata y sino que esta cara. Yo a veces uso la media móvil de mil sesiones, si el precio esta abajo es que la empresa esta a buen precio. Otro parámetro puede ser la rentabilidad por dividendo de forma que si la empresa tiene un yield muy superior a la media puede establecerse que esta barata. En cualquier caso debemos tener una idea de a que precio nos parecería interesante o justo.

Debe quedar claro que en realidad, las diferencias de criterio de selección de acciones y fijación de precios justos no afectan demasiado siempre y cuando se ciñan a una base lógica. Si he seleccionado empresas de calidad con buenos negocios e historial de beneficios probados, en realidad podría hacer cualquier tipo de selección.

Podría decidir que solo invertirá en empresas del S&P 500 que comiencen por A y podría tener en su cartera acciones de Amazo, Abbvie, Adavnced Micro Devcices, Amgen, Adobe, AT&T, Applied Materials, etc. Estaría confeccionando una cartera de empresas de calidad y probablemente el rendimiento de la misma de media sea muy similar que si escogiera empresas que comenzasen por B. Lo importante es que sean empresas que tengan buenos modelos de negocio detras.

En cuanto a la valoración es un poco similar. Hay decenas de formas de hacer análisis para valorar una empresa, desde descuentos de flujo de efectivos a múltiplos. Puedo hacer un análisis lo más completo posible de la empresa pero lo realmente importante es que la empresa sea una buena empresa. Hay a quien le gusta pensar que todo se puede medir pero analizar si la valoración de intangibles del fondo de comercio o del goodwill es alta o baja no nos asegura que la empresa vaya a comportarse como nosotros pensamos.

Hay una forma muy sencilla de valorar empresas que son los ciclos de dividendos, puedes aprender más de esto en la entrada «Los dividendos nunca mienten«.

Una vez establecida nuestras condiciones previas, pasamos a la parte más difícil: seguir nuestra propia estrategia.

Sigue tu propia estrategia

Es, con mucho, la parte más difícil de conseguir. Hay multitud de estudios que avalan que, cuanto menos movimientos y rotaciones tiene una cartera de inversión, mejores rendimientos se obtienen.

Por otra parte todos somos humanos y estamos sujeto a los sesgos cognitivos que básicamente son los instintos que tenemos para decidir de forma rápida en función de unos indicios que, a menudo, nos hacen errar.

Son los mismos impulsos instintivos que nos hacen huir de las señales de peligro y que en muchos casos son útiles para el día a día pero que para la inversión han demostrado ser nuestro mayor enemigo.

En realidad, la mayoría de la ventaja de los inversores experimentados sobre los inversores principiantes viene de saber manejar mejor esos instintos a base de aprender de nuestros errores. Con el tiempo, los inversores aprenden a no llevarse de la euforia en las burbujas ni caer en pánico en las bajadas. Y aun así, los más experimentados siguen cometiendo errores.

Una de las formas más efectivas de combatir los sesgos es definir con tiempo una estrategia. Pongamos un ejemplo simplificado e hipotético. De resultas de la estrategia que hemos diseñado hemos llegado a la conclusión de que nuestras empresas candidatas para este año son A, B y C. Sólo compraremos esas empresas. Y además hemos decidido que un buen precio para A es por debajo de 15, para B por debajo de 20 y para C, por debajo de 25.

Antes de continuar pondremos un ejemplo de esta forma de actuar y son los check-list. las listas de comprobación que por ejemplo llevan a cabo los pilotos antes de acometer un despegue o aterrizaje tienen como objetivo eliminar el factor emocional.

Puede que un piloto, por las circunstancias de la pista tienda a estar mas preocupado por el estado de algún dispositivo del avión pero se olvide de chequear otro que puede estar fallando ya que ese no le importa.

Todos los años hay padres que olvidan dejar a sus bebes a la guardería y los olvidan en su automóvil. ¿Acaso hay algo ms importante que un hijo?. Pues no, pero puede ser que el padre o madre en cuestión estuviese repasando mentalmente una reunión que iba a tener en su trabajo y olvidase lo más importante de su vida por centrarse en lo urgente.

Los pilotos se dedican a recitar una serie de comprobaciones que en la mayoría de los casos pueden parecer obvias pero que gracias a esta lista jamás pasaran por alto. Si un padre hiciese una chek-list para antes de salir de su auto, revisando ¿ventanas subidas?,¿puertas abiertas?, ¿bebe a bordo?. La posibilidad de que sucediese el terrible olvido sería nula.

Quien, como yo, sea despistado, probablemente use este tipo de listas de comprobación en su día a día.

Volviendo a la estrategia definida, como vemos, una estrategia no tiene porque ser compleja. Y puede ser tan o más buena que cualquiera otra. Y aplicar esta estrategia es tan simple como revisar una lista de comprobación.

Pero ahora vamos al mercado comenzamos a recibir inputs, noticis, comentarios… El primero es que la empresa D se dedica a diseñar algo totalmente disruptivo que sin duda alguna según el analista de turno, será el negocio del futuro.

Entonces, nosotros comenzamos a mirar D, que no entrega beneficios y tiene una valoración abusiva pero que puede ser el gran pelotazo de la próxima década. ¿Deberíamos comprar?.

La respuesta siempre debe ser la misma: ¿Encaja en mi estrategia?. Si la respuesta es no, deberíamos dejarla pasar. Y en 99 de cada 100 ocasiones con el tiempo nos alegraremos de hacerlo.

La segunda noticia nos dice que C, una de las empresas que nosotros tenemos en el radar tuvo muy buenos resultados trimestrales, y solo por eso ha subido un 10% en una sesión. Nuestro precio objetivo es 25 y estaba a 30 pero es que ahora se nos ha puesto a 33. ¿Se me escapa la acción?, ¿debería comprarla antes de que suba más?.

La respuesta siempre debe ser la misma: ¿Encaja en mi estrategia?. Si la respuesta es no, deberíamos dejarla pasar. Y en 99 de cada 100 ocasiones con el tiempo nos alegraremos de hacerlo.

Tercera noticia…. a empresa A esta bajando bastante. La compre siguiendo mi estrategia pero hay guerra en el sudeste asiático y además parece que este trimestre no ha batido resultados. Baja ya un 15%. ¿Debo venderla antes de que baje más?.

La respuesta siempre debe ser la misma: ¿Encaja en mi estrategia?. Si la respuesta es no, deberíamos dejarla pasar. Y en 99 de cada 100 ocasiones con el tiempo nos alegraremos de hacerlo.

En resumen, si nuestra estrategia ha sido definida correctamente y se basa en buenas empresas y las adquirimos a buenos precios, es casi imposible que a largo plazo no funcione pero mientras tanto deberemos gestiona muchas emociones y solo con disciplina se puede conseguir. La estadística nos dice que las carteras con menos rotación son las mas rentables.

Y para concluir debemos insistir en que esto que hemos descrito, es con diferencia, lo más difícil de hacer en general en cualquier operativa de inversión.

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